SOVAFIL
   SOCIEDAD VALENCIANA DE FILATELISTAS
NUESTRA HISTORIA

Editado por Francisco M. Querol Piñón
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ANTECEDENTES


        A finales del Siglo XIX y principios del XX, España se ve privada de todas sus colonias de Ultramar (Cuba, Puerto Rico, Filipinas...), y ello produce una gran crisis en la industria, en la agricultura, y sobre todo en la política; además hay mucho paro laboral, que contribuye al enrarecimiento del clima social.
        Sin embargo, en Valencia hay un gran movimiento que abarca a toda la sociedad (Arte, Música, Industria, Política,...) que eleva a Valencia a grandes niveles de desarrollo y de manifestaciones culturales.
        Es en esa época cuando se crean entidades de tanta entidad como el Círculo de Bellas Artes, la Sociedad Valenciana de Agricultura e Industria, el Ateneo Mercantil, la Sociedad Artística 'Lo Rat Penat', y también se funda la primera Sociedad Filatélica en Valencia, que recibió gran apoyo por parte de muchas entidades, políticos e intelectuales de esa época.
        En la última década del siglo XIX ya se reunían los filatélicos valencianos en la redacción de la publicación periódica "El Filatélico Valenciano", (en la calle Universidad número 1, entresuelo, de Valencia); fue en estos locales, donde, tras percatarse de la urgente necesidad de crear una Sociedad Filatélica en Valencia, se formó un germen de filatélicos valencianos que se reunieron para discutir los Reglamentos y constituir la primera Junta Directiva de la recién nacida Sociedad.

        Así, nació en el día 6 de Mayo del año 1900 la "UNIÓN FILATÉLICA VALENCIANA".





LOS PRIMEROS PASOS


FUNDACIÓN

        En esa primera reunión fundacional, (a la que asistieron a nivel personal intelectuales y afamados políticos), se nombró a D.Luis Reig y a D.José Sanchis (director de "El Filatélico Valenciano") como moderadores para discutir los Reglamentos, que fueron aprobados en esta sesión -con algunos ligeros cambios desde los primeros iniciales- procediéndose al nombramiento de la Primera Junta Directiva, que resultó elegida por unanimidad entre todos los asistentes:

Primera Junta Directiva de la Sociedad Valenciana de Filatelistas:

Presidente:    
D.Luis Reig
Vice-Presidente:    
D.Juan Llombart
Secretario:    
D.Manuel Marqués
Tesorero:    
D.Manuel Gómez Cano
Vocales:    
D.Carlos Llorca Caruana
    
D.Adolfo Porcar
    
D.Juan Busutil
    
D.Enrique Alzaga
    
D.Miguel Aynat


        Nombrada la Junta Directiva, se procedió a nombrar Director, Secretario, y Vocales de Cambios, resultando...:
Director de Cambios:    
D.Juan Díaz de Brito Antiga
Secretario de Cambios:    
D.José Sanchis García
Vocales de Cambios:    
D.José Sist Tamarit
    
D.José Izquierdo
    
D.Vicente Giner Guillot

...quedando constituida su sede social en la calle de Salvá, número 1, entresuelo, y nombrándose a la publicación periódica "El Filatélico Valenciano" como órgano oficial de la Unión Filatélica Valenciana.


        Al cumplirse el año 1901, la Junta Directiva determinó que, para salvaguardar el Patrimonio de la recién fundada Unión Filatélica Valenciana -y engrandecerlo en la medida de lo posible-, se emitieran Obligaciones amortizables por un valor nominal de Diez Pesetas; estas obligaciones comprometían a la Sociedad con sus adquirentes, aunque tenemos constancia de que muchos de ellos declinaron el hacerlas efectivas en bien de la Sociedad.


        Fue, tras la dimisión del entonces Presidente D.Rafael Morales en Julio de 1903, uno de los momentos más delicados de la Sociedad, pues a punto estuvo de disolverse; pero no fue así gracias al empuje de D.Juan Díaz de Brito Antiga, a la sazón Director de Cambios, quien, de acuerdo con el Artículo 69 del Reglamento Interno de la Sociedad, se comprometió personalmente a continuar las actividades de Sociedad, obligándose incluso a satisfacer con su patrimonio personal el exceso de gastos que ocasionase el mantenimiento de la Casa Social.

    Animados por su bravo y decidido brío, varios socios más apoyaron su ofrecimiento incondicionalmente secundando su moción, y continuando así con la labor social; más tarde, ya en agosto de ese año de 1903, se le nombró Presidente por unanimidad, -permaneciendo en el cargo además en 1904 y en 1905- y contando con D.Carlos Llorca Caruana como responsable de la Tesorería.


        Además, "El Filatélico Valenciano" pasó a mudar su nombre en 1904 a la denominación de "El Eco Postal" -y siempre continuando con su condición de órgano de difusión oficial de la Sociedad-, pasando a ser nombrado D.Carlos Llorca Caruana Director del mismo.




LA UNIÓN FILATÉLICA VALENCIANA Y "EL ECO POSTAL"

        Al comenzar el año 1.903, la flamante Unión Filatélica Valenciana, nacida con el siglo, se encontró sin órgano de difusión, pues la revista El Filatélico Valenciano dejaba de publicarse.      Su último número fue el correspondiente al mes de diciembre de 1.902, y, en el siguiente mes, su Director D.José Sanchis García, comunicó a la Unión, a la cual pertenecía como socio fundador, su voluntad de cerrar la revista por "no convenirle".

        En esta situación permaneció la Sociedad valenciana a lo largo del año 1.903, periodo éste ciertamente convulso para la joven entidad, hasta el punto de correr el riesgo de desaparecer.      Ello no significa sin embargo, que la Unión se desentendiese de la cuestión; así, en el mes de febrero, su Junta Directiva recibió el ofrecimiento de la revista barcelonesa El Filatélico Español para servir de órgano de la entidad, la cual, no considerando convenientes las proposiciones presentadas por el Director de la publicación catalana, Sr. Remolí, rechazó el ofrecimiento.

        Meses después, recibió la Unión Filatélica Valenciana, por parte de un particular filatélico la proposición de crear un periódico que fuese el órgano oficial de la entidad.      Para estudiar el ofrecimiento y, en su caso, las condiciones del acuerdo, la Junta designó a los señores Díaz de Brito y Gómez Cano para que informasen exhaustivamente sobre el particular.     Las negociaciones fueron por buen camino, por lo que los comisionados informaron favorablemente la propuesta de fundación de un nuevo periódico.     De esta forma se gestó El Eco Postal.



       Revista mensual filatélica, fué el órgano oficial de la Unión Filatélica Valenciana, y vió la luz en el mes de enero de 1.904, siendo su Director el periodista valenciano, y también coleccionista filatélico, D.José Martí Bolta.
       La revista se editó en tamaño cuarto, con un total de 16 páginas por número; en un principio se confeccionó en la Imprenta de Manuel Alufre, en la plaza de Pellicers.
       Sin embargo, en este mismo año, "por conveniencias particulares", y sin haber avisado con la antelación suficiente, la mencionada empresa decidió no continuar con este servicio, lo que ocasionó una considerable demora en la salida del número 9 de la Revista, correspondiente al mes de septiembre del propio año, que pasó a estamparse en los talleres de la Imprenta de Pedro Sancho; y en ella continuó la impresión hasta el acontecer de una efemérides notabilísima: el Primer Congreso Filatélico Español.

        La publicación nació con dos fines fundamentales: dar noticias bastantes del movimiento filatélico en general y ser el órgano de la Unión Filatélica Valenciana; y en ningún caso tuvo cabida el ánimo de lucro, pues, de haber superávit, tal y como se establecía en los estatutos, éste debería de ser destinado a los pobres.


        Al finalizar el año 1.904, el Sr. Martí Bolta comunicó a la Sociedad su decisión de abandonar la dirección de la Revista, como consecuencia de las múltiples atenciones que sobre él pesaban, fuera de la Filatelia.

     La Junta aceptó la renuncia y nombró, para sucederle, al entonces Tesorero, D.Carlos Llorca Caruana.

     De este modo, la Sociedad recuperó la Revista, que continuó siendo su órgano oficial de expresión, cediendo su dirección y administración al nuevo Director, que, en sus atribuciones, gozó de plena autonomía e independencia económica.

     En esta ocasión, la Junta eligió a “un hombre de la casa”, en la que había servido diversos cargos, incluido el de Presidente.

        Además, con este nombramiento, quedaban entrelazados los tres pilares sobre los que se iba a levantar la idea de un Congreso Filatélico Español: la Unión Filatélica Valenciana, El Eco Postal y D.Carlos Llorca.







LLEGA EL PRIMER CONGRESO FILATÉLICO ESPAÑOL


LOS ALBORES

       Desde el comienzo de 1.903, quien fuera Secretario de la flamante Unión Filatélica Valenciana, D.Carlos Llorca Caruana, afamado abogado y militar valenciano, creía –y soñaba- en la posibilidad de celebrar en España un Congreso Filatélico.    Sin embargo, hasta el mes de mayo del citado año, y a través de su revista “El Eco Postal”, no dio publicidad a su pensamiento, y lo hizo invitando a sociedades y periódicos especializados a tomar la iniciativa, prometiendo, por su parte, incondicional ayuda.     En efecto, al hacer la reseña de la Exposición organizada por la Junior Philatélic Society, en Londres, el Sr. Llorca, entre otras cosas, dice: ...“¿No podría ensayarse la celebración (en España) de un Congreso o Exposición?    Elementos creemos nos sobran y buena voluntad no habría de faltarnos; lo que necesitamos son iniciativas, no dudando que alguna Sociedad o nuestros colegas más antiguos la tomen; por nuestra parte estaremos al lado de los iniciadores y trabajaremos en pro de la idea, hasta donde nos permitan nuestras fuerzas”.

       A este llamamiento contestó D.Francisco Jaumandreu, proponiendo que el evento se celebrase aprovechando el Congreso de Historia de la Corona de Aragón, como una de las Secciones del mismo, insistiendo, poco después en la misma idea, que fue acogida por el Sr. Llorca, el cual se entrevistó con el erudito canónigo de la Catedral, D.Roque Chabás, encargado en Valencia de todo lo relativo al mencionado Congreso de Historia.     En las columnas de su revista “El Eco Postal” abre, en 1907, una “Lista de adhesiones para la celebración de un Congreso Filatélico”.    Así, puesto que no era posible conocer el parecer de los opositores a la idea, dado el silencio producido, se sabría al menos los partidarios de la misma.

       En abril del propio año y gracias a las iniciativas de los señores Díaz de Brito y Carreras Candi, las sociedades Unión Filatélica Valenciana y Sociedad Filatélica Catalana se adhirieron al pensamiento.
       En el mes de mayo las adhesiones llegaron a 46, además de 3 periódicos y otras tantas sociedades.

       El proyecto iba tomando forma, sobre todo después del artículo laudatorio del conocido e ilustrado filatélico Sr. Moreno de la Tejera, y de la explícita adhesión de la influyente revista "Madrid Filatélico", que por fin se decidió a dejar su retraimiento en esta cuestión, lo que supuso un impulso definitivo.
       Pero el verano trajo consigo la casi paralización de los trabajos, pese a lo cual a fines de septiembre pasaban de 100 las adhesiones.

       A finales de 1.907, el Sr. Llorca estimó que había llegado al fin el momento de constituir un órgano ejecutivo que encauzase los trabajos de organización.    Dos criterios se encontraron: Valencia propuso que las personas adheridas hiciesen la elección, procurando que hubiese representación de todas las regiones donde hubiese núcleo filatélico.  Barcelona prefería la constitución de comités regionales.
       Así las cosas, a falta de otras iniciativas y ante la pasividad reinante, el día 28 de enero de 1.908, después de concluida la Junta General de la Unión Filatélica Valenciana, el Sr. Llorca propuso a sus consocios reunirse en asamblea y tratar de la celebración del Congreso, dándoles cuenta de lo ya reseñado.
       Aceptada la propuesta, se tomaron, entre otros, los siguientes acuerdos: Nombrar una Junta General, designar un Comité central de organización, fijar como lugar de celebración Zaragoza, y ofrecer una de las presidencias honorarias al Dr.Thebussem, D.Alejandro Pardo de Figueroa.
       Como en el plazo señalado para ello, no se presentó ninguna enmienda, estos acuerdos quedaron definitivamente aprobados.

       Como ha quedado expuesto, uno de los acuerdos adoptados por los filatélicos valencianos reunidos en asamblea el día 28 de enero de 1.908 fue la constitución de un Comité central de organización.     Con el fin de conseguir la necesaria unidad en la adopción de los trabajos preliminares, así como la agilización de su ejecución, este organismo estuvo integrado exclusivamente por residentes en Valencia; concretamente por los señores Díaz de Brito como Presidente, Gómez Cano, Pallardó y López Burguete (cartófilo), como Vocales, y Llorca Caruana, como Secretario.

       El día 7 de marzo de 1.908 comenzó su andadura el Comité, y en esta primera sesión se inició el conflicto con los aficionados cartófilos, al presentar el Sr. López su dimisión, y si bien se ofició a la sociedad cartófila "Hispania" para que nombrase un sustituto; antes que ello sucediera se consumó la retirada de todos los cartófilos del Congreso, que quedó con un carácter exclusivamente filatélico.    Por otra parte, otro Vocal, el Sr. Gómez Cano, también presentó su dimisión, porque sus múltiples obligaciones mercantiles le impedían dedicarse a los trabajos como él hubiese deseado, siendo sustituido por D.Manuel Adlert.
       De esta forma el Comité quedó integrado por los filatélicos valencianos Díaz de Brito, Pallardó, Adlert y Llorca.

       De los trabajos realizados por el Comité, se hace mérito a continuación.     Pero sería injusto silenciar un hecho que facilitó en alto grado las tareas del Comité: El referido al llamamiento a la afición, en general, y a la madrileña, en particular, que, en el mes de mayo, hicieron los distinguidos filatélicos madrileños Señores Laso, Gálvez y Aleñá.

       El Comité desarrolló un intenso trabajo, que exigía, a su vez, una permanente conexión con los miembros de la Junta General, única competente para aprobar o no los acuerdos propuestos.     Así, entre otras muchas actividades, el Comité hubo de estudiar y seleccionar los temas de las ponencias; la elaboración del proyecto de reglamento que había de regir en las sesiones; organizar el escrutinio para la elección de la Junta General definitiva en sus diversos cargos; la elaboración del presupuesto económico y el cobro de las cuotas; la gestión de la fabricación de las medallas; y la organización del trabajo a desarrollar en cada sesión, entre otras.
       El Comité remitió invitaciones y el número de "El Eco Postal" en el que se publicaba el Reglamento ya aprobado, a todos los filatélicos españoles cuyas direcciones eran conocidas, y, en fin, se invitó personalmente a todos los socios de la Unión Filatélica Valenciana residentes en España; como dato estadístico, ciertamente significativo, es de resaltar que, durante el funcionamiento de este Comité, se remitieron unas 300 circulares, y sobre una gruesa de cartas y postales.
      Por último, no olvidó el Comité la labor de “intendencia”, al extremo de que su Secretario, el Sr. Llorca, se desplazó con antelación, el día 20, a Zaragoza con el fin de auxiliar a los congresistas en orden a alojamientos, recepción y preparación del local.    Sin regatear mérito alguno a la labor del colectivo, hay que resaltar la laboriosidad tenaz y constante de su Secretario.

       Realmente, el trabajo organizativo llevado a cabo por el Comité fue justamente ensalzado.    Así, el Sr. Carreras Candi, en su primera intervención como Presidente del Congreso, pidió ... “para dicho Comité, y especialmente para su Secretario, que ha llevado el peso del trabajo, un voto de gracias”, que fue otorgado por unanimidad.
       No fue éste el único reconocimiento; ya que, a propuesta del Comité ejecutivo de la Exposición Hispano-Francesa, les fue concedida la medalla conmemorativa del Centenario de los Sitios, a los miembros del Comité organizador del “Primer Congreso Filatélico Español”, esto es, a los cuatro miembros de la "Unión Filatélica Valenciana", los señores Díaz de Brito, Pallardó, Adlert y Llorca, que, con su entusiasmo, tesón y laboriosidad, consiguieron que el sueño de un Congreso Filatélico Español se convirtiese en una realidad.


LOS PROTAGONISTAS VALENCIANOS

       Veamos, aunque sea brevemente y excluyendo al Sr.Llorca, del que se hablará después, lo que representaban filatélicamente, en aquel momento, los miembros del Comité:

D.Juan Díaz de Brito:     Antiguo filatélico valenciano, socio de numerosas entidades filatélicas tanto nacionales como extranjeras, se caracterizó por el afecto que dispensó a la Unión Filatélica Valenciana, de la que fue fundador y, en la misma sesión fundacional, el 6 de mayo de 1.900, fue nombrado Director de cambios, para cuyo cargo fue reelegido en los años 1.901 y 1.902.    En el siguiente año y a sus instancias, dejó de formar parte de la Junta Directiva; y cuando en julio de dicho año, 1.903, tratóse de disolver la Sociedad, se opuso con todas sus fuerzas y, secundado por otros socios, presentó una proposición, fundada en el artículo 69 del Reglamento, comprometiéndose a continuar la Sociedad, y otra, obligándose a satisfacer de su bolsa el exceso de gastos que ocasionase el mantenimiento de la Casa social, ya bienm fuera solo o bien en comandita con los socios que deseasen acompañarle, que fueron varios.    En agosto del propio año, y a consecuencia de la dimisión de algunos señores de la Directiva, se procedió a una nueva elección, en la que por unanimidad fue nombrado Presidente, cargo en el que continuó por reelección en años sucesivos.    Su desprendimiento a favor de la Unión se reflejó en innumerables ocasiones.    Particularmente, reunió una magnifica colección de España y Colonias, en especial, así como de casi todos los países de Europa, varios de América, muchos de Africa y, por último, de Persia; estuvo considerada la suya como la colección más importante de Valencia, después de la del Sr. Reig.    Iniciada la gestación del Congreso, y constituido el llamado Comité Central de Organización, el Sr. Diaz de Brito asumió la Presidencia, y posteriormente pasó a formar parte de la Junta General, en calidad de Vice-Presidente.    Presentó la ponencia: “¿Sería conveniente la formación de una Sociedad Filatélica Española?”.

D.Vicente Pallardó Roig, nacido en Valencia, abrazó la carrera militar, e intervino en la campaña de Cuba, donde fuera reiteradamente laureado, alcanzando el grado de Capitán de Infantería.    De regreso a su ciudad, el tiempo libre que le permitían sus deberes profesionales y las clases de lengua francesa que impartía, lo dedicó a la Filatelia, o por mejor decir, a la Unión Filatélica Valenciana, en la que, al tiempo de la celebración del Congreso, había desempeñado los cargos de Secretario, Tesorero y Director de cambios, siendo uno de los asistentes habituales a la Casa Social.
      Al asumir el Sr.Llorca la dirección de "El Eco Postal", llevó consigo al Sr.Pallardó, verdadero Redactor jefe, que sustituyó al Director en los casos de enfermedad de éste; la mayoría de los trabajos que publicó, aparecen firmados con distintos seudónimos.    Al iniciarse los trabajos preparatorios del Congreso, y constituirse el llamado Comité Central de Organización, Pallardó formó parte del mismo, en calidad de Vocal, siendo notable la actividad por él desarrollada.
      El día 24 de septiembre, en Zaragoza, por ausencia del Presidente del Comité, Díaz de Brito, presidió la sesión preparatoria del Congreso, en el que defendió la ponencia: “Vocabulario filatélico español. Su necesidad”.

D.Manuel Adlert Barón, también nació en Valencia y cursó carrera militar, participando en la guerra de Cuba, donde intervino en numerosos hechos de armas.    Al tiempo que nos ocupa, había alcanzado el grado de Capitán de Infantería, y su honroso comportamiento había sido reiteradamente premiado.
      Como filatélico, su afición era reciente al tiempo de ingresar en la Unión Filatélica Valenciana; pero su entusiasmo era grande, de modo que pronto fue elegido miembro de la Sección de cambios, primero, y Vocal de la Junta Directiva, después, cargo éste que a la sazón desempeñaba cuando entró a formar parte del Comité Central de Organización del Congreso, como Vocal, en sustitución del Sr.Gómez Cano, que había presentado su dimisión.     Acudió a Zaragoza, donde defendió la ponencia: “En los sellos para impresos ¿debe figurar el 1/4 ó los cuatro reunidos?”.


LA JUNTA GENERAL DEL CONGRESO FILATÉLICO ESPAÑOL

      En la asamblea celebrada por los unionistas valencianos el día 28 de enero de 1.908, a la que ya se ha hecho referencia, se acordó, junto con la constitución de un Comité Central de organización, la elección de una Junta General.    Los señores designados fueron D.Francisco Carreras Candi, D.Enrique Laso, Barón de Sinando, D.Miguel Gálvez y D.José R. Bourman; asimismo se previno la inclusión de los presidentes de sociedades cartófilas y filatélicas que se adhiriesen a la idea, así como los directores de los periódicos de ambas ramas, y, además, todo ello se entendía ...“sin perjuicio de que sea aumentada con otras personalidades”.

      Todos los elegidos aceptaron la designación, y, una vez incorporados los directores y presidentes anteriormente aludidos, entre ellos eligieron los distintos cargos, que dió el siguiente resultado:

Presidente
D.Francisco Carreras Candi
Vicepresidente
D.Juan Díaz de Brito
Tesorero
D.Enrique Laso
Vicetesorero
D.Alvaro Bielza
Secretario
D.Carlos Llorca
Vicesecretario
D.Juan Bautista Turull
Vocales
Sr.Barón de SinandoD.Miguel GálvezD.Guillermo Compte
D.Juan RubiesD.José R. BourmanD.Miguel Aleñá
D.Alfonso SabadellD.Joaquín SinandoD.Roque Gasca


      Como en el mes de junio se consumó la separación total de los participantes cartófilos, los dimisionarios Sr.Turull, Director de España Cartófila, y el Sr.Rubies, Vicepresidente de la sociedad Hispania, fueron sustituidos por D.Alejandro de Cortada, Secretario de la Sociedad Filatélica Catalana, y por D.Luis de Aguirre, Presidente de la reorganizada Sociedad Filatélica de Bilbao; en el siguiente mes de Julio, se produjo, a petición propia, el cese del Sr.Sabadell en la dirección del periódico "El Filatélico Español", sustituyéndole el comerciante D.Pedro Monge, lo que bien supuso, implícitamente, la sustitución en la Junta General.

      La relación Comité y Junta General fue intensa y cordial, estando caracterizada, en general, por una total sintonía, hasta el punto de no constar que propuesta alguna de aquél para la aprobación de ésta, fuese rechazada.    Más adelante, al tratar de los congresistas presentes y de los ausentes de Zaragoza, se expondrá la personalidad filatélica de los componentes de la Junta en el momento de la celebración del Congreso.


LOS PRESIDENTES HONORARIOS DEL CONGRESO FILATÉLICO ESPAÑOL

      Las cuatro presidencias honorarias, propuestas por el Comité y aprobadas por la Junta, fueron aceptadas por sus destinatarios.    La primera, esto es la concedida al Dr. Thebussem, fue, si se permite la expresión, “de obligado cumplimiento”, pues, en aquel momento, era la personalidad filatélica más relevante.
      Las dos siguientes estuvieron fundamentadas en motivos de cortesía oficial.
      La cuarta, por último, se debió a la gratitud, pues fueron innumerables las atenciones recibidas del Presidente de la Junta de la Exposición Hispano Francesa.

      Don Mariano Pardo de Figueroa, -Dr.Thebussem-:    A estas alturas resulta ocioso, por innecesario, resaltar la figura de este ilustre español e insigne escritor.     Gran aficionado a la Timbrología y al servicio de correos, nos ha legado numerosas obras, todas magistrales, en torno a la Filatelia y a Correos.    Este erudito polígrafo, Abogado de los Tribunales e individuo correspondiente de diversas Academias, en el momento de gestación del Congreso, ya gozaba del titulo de “Cartero honorario de España e Indias”, cuya concesión merece ser recordada.
      Ante sus servicios en el ramo de Correos, cuyos estudios e investigaciones habían sido pilares para lograr la regeneración del sistema de comunicaciones, deseó el Gobierno recompensarle, manifestándole de forma confidencial si le agradaría la concesión de una Gran Cruz, o quizá el carácter de Jefe superior de la Administración, o si le convenía alguna otra merced; pero el Dr.Thebussem contestó que... "habiendo sido el conde de Villamediana el primer administrador del Correo en nuestro país, bien me contento con ser el último cartero.".    En un principio pareció ser una evasiva esta respuesta; mas viendo que se formalizaba, le fue otorgado el título de cartero en Real Despacho de inusitado lujo, concediéndosele además franquicia absoluta de correspondencia.    Pues bien, al Sr.Pardo de Figueroa le fue ofrecida una de las presidencias honorarias del Congreso, que aceptó -aunque no acudió a Zaragoza-.    Una vez concluida la reunión, celebró su brillante éxito en carta dirigida a D.Carlos Llorca, a quien cariñosamente calificó como “el alma del Congreso".

      Don Emilio Ortuño:    Ocupaba la titularidad de la Dirección General de Comunicaciones, y en tal calidad el Comité central de organización propuso ofrecerle una de las presidencias honorarias, que fue ratificada por la Junta Directiva y aceptada por el interesado, que prometió su asistencia al evento.     Pero sus obligaciones oficiales impidieron su presencia en Zaragoza, aunque concedió un buzón para uso de los señores congresistas, y un matasellos especial.

      Don Manuel de Cerecedas:    En el momento de la celebración del Congreso, era el Director del Museo Postal de España, y en consideración a dicho cargo, el Comité central propuso el ofrecerle una presidencia honoraria, que ratificó la Junta Directiva y fue aceptada por el interesado, pero que no pudo desplazarse a Zaragoza por la reciente enfermedad que había padecido.

      Don Basilio Paraíso:    En Laluenga, pequeño pueblo de la provincia de Huesca, vio la luz primera a mediados del siglo XIX, en el seno de una familia humilde; pero gracias a su natural talento y pertinaz trabajo logró alcanzar una posición económica desahogada dentro de la vida mercantil de Zaragoza, hasta el punto de ser designado Presidente del Comité Ejecutivo de la Exposición Hispano Francesa de Zaragoza.
      Dió toda clase de facilidades para que el Congreso se celebrase en el seno de la Exposición, a la vez que dispensó, a todos los congresistas en general y a los valencianos en particular, las atenciones más exquisitas.    Le fue ofrecida una presidencia de honor, que aceptó, llegando a presidir efectivamente una de las sesiones, haciéndolo incluso con cierta desenvoltura -lo que es digno de destacar si se tiene en cuenta que no era filatelista-.    Al concluir el Congreso, y ante el cúmulo de atenciones recibidas por parte del Sr.Paraíso, (entre los que destacó el banquete de Clausura ofrecido a los asistentes), los congresistas quisieron materializar su agradecimiento de una forma especial, acordando hacerle un obsequio en el que figurasen los nombres de todos cuantos se adhiriesen a la idea, cuya materialización le fue encargada al Secretario, el Sr. Llorca.
      Fue precisamente un año después, el 17 de octubre de 1.909, cuando aprovechando la estancia en Valencia del Sr. Paraiso (con motivo de los Congresos de Peritos Mercantiles y de Cámaras de Comercio, que se celebraron en el ámbito de la Exposición Regional Valenciana), los congresistas valencianos y algunos socios de la Unión Filatélica Valenciana le ofrecieron un banquete y le hicieron entrega de una artística plancha de plata, con adornos de bronce y esmalte, descansando sobre marmolína verde y encerrado todo ello en un marco exterior de nogal tallado, obra de Sugrañes, reconocido artista y orfebre valenciano.


EL PRIMER CONGRESO FILATÉLICO ESPAÑOL


            Sesión preparatoria, 24 de septiembre:

      En uno de los salones del Palacio de Escuelas de Artes e Industrias de la Exposición Hispano-Francesa, y ocupada la presidencia por el Vocal del Comité de organización D.Vicente Pallardó, por ausencia del Presidente del mismo D.Juan Díaz de Brito, a quien ocupaciones perentorias habían hecho retardar el viaje, y formada la Mesa por dicho señor, el Vocal D.Manuel Adlert y el Secretario D.Carlos Llorca, se abrió la sesión.
      El Sr. Pallardó, brevemente, expuso el orgullo y satisfacción que sentía llegado este momento, y declinó, en nombre del Comité, toda la gloria que pudiera caberle, en D.Carlos Llorca, alma y organizador de los trabajos realizados, y al que dio la palabra para que expusiere la Memoria.    El Secretario relató a grandes rasgos las vicisitudes acontecidas y, seguidamente, el Sr.Pallardó dio posesión a la Junta General, quedando constituida la Mesa de la siguiente forma: Presidente, D.Francisco Carreras; Tesorero, D.Enrique Laso; Vice, D.Alvaro Bielza; y Vocales: D.Joaquín Minondo, D.José R. Bourman y D.Pedro Monge; Secretario, D.Carlos Llorca; y Vice, D.Alejandro Cortada.
      Ocupado el sillón presidencial por el Sr.Carreras, dio las gracias, en nombre de la Junta, al Comité de organización por los trabajos realizados, pidiendo especialmente para su Secretario, que había llevado el peso de la organización, un voto de gracias, que fue otorgado por unanimidad.
      Se dio lectura a la lista de adheridos y a las autorizaciones que los que no habían podido asistir, otorgaron a algunos de los presentes.    Dióse cuenta de una carta del Director General de Correos y Telégrafos, aceptando la Presidencia Honoraria.    Se sometió a votación la propuesta que hizo el Comité de conceder una presidencia honoraria a D.Basilio Paraíso, que fue aprobada por unanimidad.
      Teniendo en cuenta que faltaban algunos congresistas, cuya llegada estaba anunciada para la mañana del día 25, se acordó que la primera sesión se celebrase dicho día a las 16 horas.


            Primera sesión, 25 de septiembre:

      Bajo la presidencia del Sr.Carreras, se completó la Mesa con los señores Díaz de Brito y Aleñá, se leyó una tarjeta del Dr. Thebussem, deseando un feliz éxito al Congreso, y el Presidente leyó el discurso de apertura, en el que destacó la importancia de la Filatelia en el mundo moderno; a continuación, el Secretario leyó una carta del Director del Museo Postal, agradeciendo la Presidencia de Honor y excusando su asistencia, y se hizo pública la concesión de un buzón para uso de los congresistas y de un matasellos especial.
      Como Memoria presentada por Madrid Filatélico, el Sr. Aleñá, su Director, procedió a dar lectura a la ponencia “Concepto técnico general de la Filatelia”; a continuación, hizo lo propio el Sr.Carreras Candi con su ponencia “Nueva orientación en las series de España y Colonias”, concluida la cual se abrió un animado debate, en el que intervinieron todos los “pesos pesados” del Congreso, y fue tanta la vehemencia y fueron tan largas las intervenciones, que hubo que echar mano del artículo 9 del Reglamento, referente al orden y duración de los turnos.
      Terminada la deliberación y tomados los acuerdos pertinentes, el Secretario dio cuenta que el Gobernador Civil, D.Juan Tejón Marín, le había manifestado su satisfacción por la celebración del Congreso en Zaragoza.


            Segunda sesión, 26 de septiembre:

      Bajo la presidencia del Sr. Carreras, el Sr. Llorca leyó un oficio del Presidente del Comité ejecutivo de la Exposición Hispano-Francesa, D.Basilio Paraíso, aceptando el nombramiento de Presidente Honorario; a continuación el Sr. Pallardó dio lectura a su ponencia “Vocabulario filatélico español. Su necesidad”, enfrentándose a dilemas como los planteados por términos tales como “sello, timbre y estampilla; fija sellos, bisagras y charnelas; dentado, perforado y picado”; su disertación fue aprobada sin discusión.    Inmediatamente, subió a la tribuna el Sr.Díaz de Brito, que desarrolló el tema “¿Sería conveniente la formación de una Sociedad filatélica española?”, en cuyo debate se tocó, por los filatélicos catalanes, la antigua cuestión de la Federación Nacional.
      A continuación, el Sr. Adlert leyó la ponencia “En los sellos para impresos... ¿debe figurar el 1/4 ó los cuatro reunidos?”, aprobándose por unanimidad que figurase el 1/4 que proponía el disertante; la siguiente ponencia fue “La no desmonetización de los sellos en general”, leída por el Sr.Del Tarré, a la que siguió el discurso del Sr.D.José Monge sobre “La conveniencia de limitar la duración de las emisiones de sellos en España”, concluido el cual, entró en el salón el Sr.Paraíso, que fue presentado al Congreso por el Sr.Llorca, procediendo después en cortesía el Sr.Carreras a cederle la Presidencia al Sr.Paraíso.
      Por último, el Sr.Llorca leyó su ponencia “¿Qué valor filatélico debe concederse a los facsímiles?”, que motivó un animado debate, al término del cual el Sr.Paraíso pronunció un breve discurso de agradecimiento, y levantó la sesión.


            Tercera sesión, 27 de septiembre:

      Bajo la presidencia del Sr.Carreras, el Sr.Laso desarrolló el tema “Sellos de impuesto de guerra y timbres móviles que deben tener cabida en el catálogo”; el debate fue tan animado que, a pesar de haberse consumido los turnos reglamentarios, se acordó prolongar la discusión.    Después fue el Sr.Bourman quien presentó su ponencia “¿Deben coleccionarse los sellos emitidos, que no han circulado?”, pregunta a la que el Congreso, por mayoría, contestó negativamente.    A continuación, el Sr.Arias defendió la ponencia “Acaparamiento de los sellos en nuestras Colonias y abusos de sobrecargas”; y, por último, se abrió un debate con relación a la “Moción sobre las franquicias postales”, respecto de las cuales el Congreso determinó que debían considerarse como una rama de la Filatelia.


            La clausura:

      Concluido el debate sobre la última ponencia y a propuesta de la Presidencia, se acordó que todas las comunicaciones recibidas, junto con toda la documentación referente al Congreso, se archivase.
      Se acordó dar un voto de gracias al Sr. Llorca por sus trabajos, y de confianza para que proceda a la elaboración de la cuenta de ingresos y gastos.
      Se trató de la fecha y el lugar en donde debería celebrarse el segundo Congreso: El Sr.Carreras propuso que, puesto que había sido valenciano el iniciador del que se acababa de celebrar, tuviese lugar el segundo en Valencia; los congresistas valencianos agradecieron la propuesta, si bien estimaron que celebrándose en Valencia al año siguiente Exposición Regional, sería más conveniente organizar una Exposición Filatélica, y así se aprobó, al igual que la celebración del siguiente Congreso tuviese lugar en Madrid.
      Se aprobó la creación de una “Junta permanente ejecutiva de Filatelia española”, encargada de organizar los dos futuros eventos, e integrada por D.Manuel de Cerecedas, D.Francisco Carreras, D.Enrique Laso, D.Miguel Aleñá, D.Vicente Pallardó, D.Manuel Adlert y D.Carlos Llorca; los tres últimos formaron el Comité de la Exposición de Valencia.


            Acuerdos y Conclusiones:

      En el orden puramente filatélico, los acuerdos y conclusiones adoptados fueron los siguientes:

1.-Necesidad de la formación de un Vocabulario filatélico español, y conveniencia de uno universal.
2.-Formación de una Sociedad Filatélica Española, poniéndose de acuerdo con las hoy existentes para los detalles de la organización.
3.-Que el sello de impresos de 1/4 de céntimo, es el que debe figurar en los catálogos, y no los cuatro reunidos.
4.-No conceder valor filatélico a los facsímiles y dirigirse a los periódicos profesionales españoles y a los colegas extranjeros, rogándoles que no publiquen anuncios de facsímiles.
5.-Que los sellos de impuesto de guerra cuyo uso en correos se haya dispuesto, figuren en las colecciones y en los catálogos.
6.-Que los timbres móviles usados en correos, no deben catalogarse.
7.-Que los sellos que no hayan llegado a circular, no deben catalogarse.
8.-Que las franquicias deben, como signos postales, formar parte de la Filatelia, constituyendo una rama de la misma.
9.-Que estas franquicias deben dividirse en dos grupos, las que lleven la palabra “Correos” y las que no la lleven.
10.-Que en los catálogos de sellos de correos, solo deben figurar las franquicias adhesivas, es decir, los sellos propiamente dichos.



LOS CONGRESISTAS ASISTENTES A ZARAGOZA

      Los filatelistas que se adhirieron al Congreso y suscribieron todas las formalidades para congregarse después, fueron cincuenta y cinco.    Sin embargo, llegada la hora del evento, únicamente asistieron en persona –y no por representación- a Zaragoza los siguientes señores:

  • D.Francisco Carreras Candi, de Barcelona.
  • D.Juan Diaz de Brito, de Valencia.
  • D.Enrique Laso, de Madrid.
  • D.Alvaro Bielza, de Zaragoza.
  • D.Alejandro de Cortada, de Barcelona.
  • D.José R. Bourman, de Málaga.
  • D.Miguel Aleñá, de Madrid.
  • D.Joaquín Minondo de San Sebastián.
  • D.Carlos Llorca, de Valencia.
  • D.Vicente Pallardó, de Valencia.
  • D.Manuel Adlert, de Valencia.
  • D.José Bertolín, de Valencia.
  • D.Fernando Guerrero, de Valencia.
  • D.Antonio Laso, de Madrid.
  • D.José Sist, de Valencia.
  • D.Juan Vidal, de Tarragona.
  • D.José Monge, de Barcelona.
  • D.Pedro Monge, de Barcelona.
  • D.Francisco del Tarré, de Barcelona.
  • D.Marcial Arias Carvajal, de Barcelona.
  • D.Cristóbal Bas, de Barcelona.
  • D.Ricardo Argüí, de Barcelona.
  • D.Miguel Ximénez Embun y Oseñalde, de Zaragoza.
  • D.Balbino Aparicio, de Valencia.
  • D.Julio Madurga, de Zaragoza.
  • D.Emilio Barril, de Zaragoza.
  • D.Emilio Bessa, de Tarragona.
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Los congresistas asistentes al banquete celebrado el día de la clausura del Congreso
junto a su anfitrión, D.Basilio Paraíso, Presidente Honorario.
      El día 27 de septiembre, ya clausurado el Congreso Filatélico, D.Basilio Paraíso ofreció un banquete a los congresistas, ágape que tuvo lugar en el comedor del Gran Casino de la Exposición Hispano-Francesa, presidiendo la mesa el anfitrión, que tuvo a su derecha al Sr. Carreras Candi y a su izquierda al Sr. Llorca, asistiendo todos los congresistas a excepción de los Srs.Bielza y Bessa -que ya habían abandonado Zaragoza- y al que, acompañando al Sr. Paraíso, asistieron también cuatro miembros del Comité ejecutivo de la Exposición Hispano francesa (señores Escoriaza, Baselga, Borovio y Gálvez).   Terminado el banquete, y saboreando unos excelentes habanos -a la vista de las caras de satisfacción reflejadas en la imagen-, los comensales salieron a la terraza del Gran Casino donde posaron en grupo para perpetuar el recuerdo de aquella asamblea.

PINCELADAS ACERCA DE LOS CONGRESISTAS

      D.Francisco Carreras Candi nació en Barcelona, en 1.862 y cursó los estudios de leyes.    Al celebrarse el Congreso, nadie discutió sus merecimientos para ocupar la Presidencia efectiva del mismo.    Resulta difícil resumir las actividades desarrolladas por el Sr.Carreras hasta ese momento, tanto en el campo político como en el artístico e histórico, por lo que, limitándonos a su faceta filatélica, recordemos que era poseedor de una colección de sellos de correos y de sellos fiscales de todas las naciones, colección que empezó en 1.874, siendo un verdadero especialista de España y Colonias en los segundos.    En cuanto a sus trabajos filatélicos, se dio a conocer con una serie de cartas sobre “Los correos en España”, dirigidas al Dr.Thebussem y publicadas en "La Dinastía" de Barcelona (1.889); posteriormente publicó “Las tarjetas postales en España” (1.903) y “Emisiones fiscales de los Colegios de Abogados, Procuradores y Notarios de Barcelona” (1.906), y mantuvo múltiples disquisiciones filatélicas, si bien sus mayores desvelos los encauzó en el estudio de los sellos fiscales de España, en los que fue una primera autoridad.    Socio fundador de la Sociedad Filatélica Catalana (1.901), fue su Presidente hasta 1.904, en que pasó a ocupar la Presidencia honoraria; presidió, como ya se ha dicho, el Congreso, en el que desarrolló una intensa labor, pronunció el discurso de apertura, y defendió la ponencia: “Nueva orientación en las series de España y Colonias”.

      Nacido en Guadalajara, en el seno de una familia acomodada, D.Enrique Laso se trasladó, aún niño, a Madrid, recibiendo una esmerada educación; logró con inteligencia acrecentar el capital heredado, y así, con recursos propios y con independencia económica, vino al mundo de la Filatelia, como aficionado primero, como comerciante en seguida y como estudioso e investigador siempre.    Prueba de ello fue la fundación de la revista "El Eco de Madrid" a la cual dirigió en los primeros años de existencia.    Formó parte del Circulo Filatélico Matritense, en el que desempeñó importantes cargos, y de cuya Sociedad vino a ser el alma, junto con el Barón de Hortega y D.Joaquín Frade, fundamentalmente.    Por último, sería injusto pasar por alto su vinculación con la Unión Filatélica Valenciana, de la que fue uno de los socios más antiguos, y aunque por residir en Madrid debía ser considerado como socio corresponsal, en realidad fue residente, pues contribuía con su cuota como tal, para atender mejor a su sostenimiento; fueron numerosas las ocasiones en que el Sr.Laso hizo patente su generosidad con la Filatelia valenciana, la cual, por su parte, siempre le mostró su agradecimiento.    Desde el primer momento, fue un entusiasta propagandista de la idea iniciada por el Sr.Llorca en "El Eco Postal", y, junto con los Srs.Aleñá y Gálvez, los más decididos apoyos que aquel encontró en Madrid.    Formó parte de la Junta General, siendo elegido Tesorero, y posteriormente estuvo integrado en la Mesa del Congreso.    Defendió la ponencia: “Sellos de impuesto de guerra y timbres móviles que deben tener cabida en el catálogo”.

      En el momento de celebración del Congreso, D.Alvaro Bielza Moreno era un filatelista de nuevo cuño, pues su afición no sobrepasaba los dos años, pese a lo cual, y dada su desahogada posición económica y su decidido empeño, le hacían poseedor de una muy importante colección de más de 11.000 ejemplares, algunos de gran valor, especialmente de España.    Fue nombrado miembro de la Junta General en la primera de las reuniones del Comité Central y, posteriormente, fue elegido Vice-Tesorero.    En el Congreso, no pudo asistir a todas las sesiones, por impedirlo sus ocupaciones profesionales, como Ingeniero jefe de la provincia de Zaragoza.     No consta que tuviese intervención en las deliberaciones; no asistió al banquete de clausura, por lo que no figura en la fotografía de los congresistas.    Fue socio no residente de la Unión Filatélica Valenciana.

      D.Alejandro de Cortada fue un estudioso investigador filatélico que, en el momento que ahora nos ocupa, había adquirido cierta relevancia, pese a que su aproximación a los sellos no sobrepasaba los diez años.    Desempeñaba el cargo de Secretario de la Sociedad Filatélica Catalana, cuando fue propuesto para ocupar el cargo de Vice-Secretario de la Junta General, que había quedado vacante. Sin embargo hay que reconocer que el Sr.Cortada fue uno de los más ardientes propagandistas del Congreso, incluso antes de su incorporación a la Junta.

      D.José R. Bourman se inició en el coleccionismo en su época de estudiante de bachillerato, y si bien en un principio aspiró a una colección universal, pronto se concretó a los sellos de España y sus Colonias, logrando una magnífica colección.    Cuando tenía algo más de veinte años, dedicóse al comercio filatélico, particularmente a la compra de su especialidad en grandes partidas, para su exportación al extranjero, entrando por ello en relaciones mercantiles con acreditadas casas de Francia, Inglaterra y Alemania, lo que ayudó a prestigiar su establecimiento, abierto en la calle Victoria, en la ciudad de Málaga.    Sin embargo la actividad comercial no anuló su entusiasmo de coleccionista, fruto del cual fue la publicación del "Anuario Filatélico de España y Colonias", sus colaboraciones en la revista de la Sociedad Filatélica Malagueña y, en fin, la edición de la "Agenda Filatélica de bolsillo".    El Sr.Bourman, socio corresponsal de la Unión Filatélica Valenciana desde el momento fundacional de esta entidad, fue designado Vocal de la Junta General del Congreso, en el que presentó la ponencia: “¿Deben coleccionarse los sellos emitidos, que no han circulado?”.

      D.Miguel Aleñá Fernández, nacido en Málaga, donde cursó los estudios de perito mercantil, pronto se sintió más atraído al campo de la literatura y el periodismo que al de la legislación mercantil, por lo que abandonó la casa paterna y las comodidades que le proporcionaba la desahogada posición familiar, y se trasladó hasta Madrid, donde sintió el hechizo de la Filatelia, y a su estudio e investigación consagró su vida.     Unido a D.Miguel Gálvez fundó, en enero de 1.897, "Madrid Filatélico", acreditada revista mensual dedicada a los comerciantes y a los coleccionistas, que fue galardonada en la Exposición Filatélica Internacional de París, de 1.900.     En el momento que ahora nos ocupa, el Sr.Aleñá era su Director, pasando a formar parte de la Junta General, en calidad de Vocal, siendo uno de los firmantes, junto con los señores Laso y Gálvez, de la Circular de 31 de mayo de 1.908.    Tomó parte muy activa en las deliberaciones de las tres sesiones, y defendió la ponencia: “Concepto técnico general de la filatelia”.

      Nacido en Guatemala y asentado en España desde muy joven, la aproximación a la filatelia de D.Joaquín Minondo fue, en un principio, como simple aficionado; sin embargo, fue tan alto el número de sellos que atesoró, así como el don natural que tenía para las transacciones, por su talento y condiciones especiales de carácter, que decidió dedicarse al comercio, y, en la calle de los Fueros, de la ciudad de San Sebastián, abrió establecimiento, bajo la razón social, primero, de “Joaquín Minondo” y, después, “Sociedad Filatélica Internacional de San Sebastián”, comercio éste en todo tiempo bien acreditado y surtido de abundante “stock”, quizá debido a la particular manera que el Sr. Minondo tenía de entender este ramo del comercio.    Al margen de las listas comerciales de precios, editó el “Catálogo especial de sellos de correos y telégrafos de España y Colonias”, en 1.906, y en 1.907 fundó y dirigió "El Progresista Filatélico", revista de carácter mensual.    Fue socio de la Unión Filatélica Valenciana, pues si bien produjo baja durante algún tiempo, volvió a ella en 1.906, y en el año siguiente manifestó su adhesión al Congreso y, en su condición de Director de publicación filatélica, fue nombrado Vocal de la Junta General, asistiendo a las sesiones del Congreso, pero abandonó Zaragoza el día de la clausura, por lo que no estuvo presente en el banquete de aquel día ni pudo figurar en la fotografía colectiva de los congresistas.

      Titular de un acreditado establecimiento comercial en Valencia, su ciudad de origen, D.José Bertolín Ibars sintió muy tempranamente la afición a coleccionar sellos, siendo uno de los más entusiastas “unionistas”, pues antes aún de pertenecer a esta Sociedad, ya le había prestado algunos servicios; y es que, por razones de índole particular y reservada, no estimó procedente solicitar su ingreso en ella.    En 1.904, desaparecidas las circunstancias que motivaron su alejamiento, se convirtió formalmente en socio.     En las elecciones del siguiente año, 1.905, fue nombrado Vocal de la Junta, reelegido para el mismo cargo en los años siguientes, y de Secretario en 1.907; esta función desempeñaba cuando se celebró el Congreso.    Fue el autor de la Circular, de fecha 25 de marzo de 1.907, por la que la Unión invitó a los filatélicos valencianos, socios o no, a que prestasen su adhesión al Congreso.

      Al tiempo del Congreso, D.Fernando Guerrero Parrondo era uno de los socios más jóvenes de la Unión Filatélica Valenciana, donde había ingresado en 1.907 y, en el año siguiente, ya fue elegido Vocal de la Sección de cambios por el entusiasmo manifestado en el Circulo, en el que era asiduo asistente siempre que se lo podían permitir sus obligaciones como Oficial de Infantería.    Asistió a Zaragoza, pero no consta que tuviese intervención en las sesiones.

      Hijo de D.Enrique Laso, D.Antonio Laso Cana, (o Antoñito, como familiar y cariñosamente era conocido en los círculos filatélicos), era frecuente que acompañase a su señor padre en sus viajes comerciales.    Adquirió un precoz conocimiento de esta ciencia, y a los ocho años, su padre le afilió a la Unión Filatélica Valenciana, como socio residente, y cuando acudió a Zaragoza tenía diez años de edad.     Años después, sustituyó a su señor padre en la titularidad del establecimiento madrileño.

      Al tiempo de la celebración del Congreso, D.José Sist Tamarit era un veterano y entendido filatélico; socio fundador de la Unión Filatélico Valenciana, cuando la crisis del año 1.903, a la que ya se ha hecho referencia, fue uno de los que pidieron la disolución de la Sociedad; pero no porque desease la desaparición –era uno de los más asiduos contertulios-, sino porque consideraba la vida imposible por el camino emprendido.     Asegurada su existencia, se unió incondicionalmente, desempeñando desde entonces los cargos de Vocal, Secretario, Director de cambios y Tesorero, haciendo gala siempre de gran actividad.    Como coleccionista, fue de los primeros que abandonaron la universalidad por imposible, logrando una esmerada selección de España y Colonias; y como persona, fue muy apreciado por sus consocios, dado su buen carácter y generosidad.    En el momento de asistir al Congreso, pertenecía a la Junta Directiva de la Unión.

      D.Juan Vidal Borrás era natural de Tarragona, y en Zaragoza tuvo una activa actuación, interviniendo en las discusiones de prácticamente todas las ponencias, hasta el punto de poder ser calificado como un verdadero “animador” de aquella asamblea.

      Inteligente filatélico y acreditado comerciante de sellos de Barcelona, dueño del prestigioso establecimiento de la calle Escudillers, D.José Monge fue un gran experto en los sellos de España.     Socio cualificado de la Sociedad Filatélica Catalana, su participación en el Congreso fue muy activa, y numerosas sus intervenciones en las distintas deliberaciones, presentando la ponencia: “De la conveniencia de limitar la duración de las emisiones de sellos en España”.

      D.Pedro Monge Pineda, filatélico catalán, hijo de D.José Monge, y miembro de la Sociedad Filatélica Catalana, fue nombrado Director del periódico "El Filatélico Español", en sustitución del veterano filatélico D.Sebastián Sabadell, que había presentado su renuncia por tener que atender sus obligaciones profesionales; ello motivó que el Comité Central de Organización nombrase al Sr.Monge Pineda Vocal de la Junta General del Congreso, puesto que la renuncia de aquel a la dirección de la revista, implicaba automáticamente la de Vocal de la Junta, por ser este nombramiento consecuencia de aquel. Posteriormente, al constituirse la Mesa del Congreso en la sesión preparatoria, formó parte de ella en calidad de Vocal, en un momento en que no había cumplido todavía los veinte años.

      D.Francisco del Tarré Draper fue un filatélico catalán, miembro de la Sociedad Filatélica Catalana y titular de un importante establecimiento filatélico, entonces ubicado en la calle Consell de Cent, de Barcelona; en aquel tiempo editaba una lista de precios, bajo el título “Prix courant-Timbres en gros et an detail”, de sellos de España, sus posesiones africanas y ex colonias.    Defendió la ponencia: “La no desmonetización de los sellos en general”.

      Al tiempo del Congreso, D.Balbino Aparicio Soriano era un joven filatélico valenciano, que había ingresado en la Unión Filatélica Valenciana en el año 1.904, nombrado Vocal primero de la Sección de cambios en 1.905 y en el siguiente año fue elegido Secretario.    Su vocación filatélica nació muy tempranamente, pues siendo aún un chiquillo, comenzó a coleccionar los sellos que le brindaba el cesto del despacho de su señor padre, D.Antonio Aparicio, conocido y acaudalado comerciante de esta plaza, y, que en aquel entonces sostenía gran correspondencia con España y con el extranjero.    Tuvo que hacerse cargo de los negocios de la casa, pero continuó con el coleccionismo de sellos, entre los que destacaban las planchas de Inglaterra.     Acudió al Congreso, en el que no consta que tuviese intervención durante las deliberaciones.

      En cuanto a los asistentes zaragozanos, el Sr. Ximenez de Embún, que, en el momento de la celebración del Congreso, tenía diez años de edad, llegó a ser cronista oficial de Zaragoza y en cuya ciudad le fue dedicada una calle en las inmediaciones de la Plaza del Pilar, concretamente la que corre entre la Lonja y el Ayuntamiento.

      Empresario del ramo textil, D.Julio Madurga era un coleccionista filatélico, y titular de una fábrica de tejidos ubicada aproximadamente donde actualmente se halla situado el establecimiento de “El Corte Ingles” de Sagasti.

      Por ultimo, D.Emilio Barril era titular de un comercio dedicado a la confección de camisas a medida, situado en la calle Alfonso I, y, en este mismo establecimiento, vendía sellos de correos; se le considera el primer comerciante filatélico de la capital aragonesa.

      El Sr.Arias intervino en las discusiones habidas respecto de algunas ponencias, no así los Srs. Bas, Ragull, Ximenez , Madurga , Barril y Bessa, que no consta tuviesen intervención alguna en las deliberaciones del Congreso.


LOS CONGRESISTAS QUE NO ESTUVIERON EN ZARAGOZA

      Como ya se indicó, los filatélicos que se adhirieron a la idea de celebrar el Congreso, primero, y suscribieron todas las formalidades reglamentarias para congregarse, después, fueron cincuenta y cinco.
      Sin embargo, llegada la hora del evento, unos porque lo impidieron sus quehaceres profesionales o familiares, otros porque cambiaron de opinión y algunos porque formalizaron su adhesión advirtiendo de antemano su ausencia de la reunión, en Zaragoza se lamentó la no presencia de los siguientes señores, algunos de ellos auténticos eruditos filatélicos:

      Dado el destacado perfil filatélico de algunos de los reseñados, forzoso es destacar, aunque sea a la ligera y de forma incompleta, lo que en aquel momento significaban para la común afición, deteniéndonos especialmente en los de origen valenciano.

      Al tiempo del acontecimiento que ahora nos ocupa, D.Miguel Gálvez Jiménez era ya una personalidad en la Filatelia española, hasta el punto de ser considerado como uno de los filatélicos más expertos en sellos de España.    Titular de uno de los establecimientos de sellos de mayor crédito, la Casa Gálvez, fundada en el año 1.868 y sita en las calles de la Cruz y Príncipe, de Madrid, y célebre por la edición de un Catálogo que, por su técnica y buena factura, había sido premiado en las Exposiciones Filatélicas de París (1.900) y Milán (1.906); es de resaltar que el citado Catálogo era universal, único de esta clase editado en español, y, al tiempo del Congreso, había llegado a la sexta edición.    Fundó, junto con D.Miguel Aleñá, el "Madrid Filatélico", habiendo mantenido siempre una fuerte vinculación con su consocio, entonces Director de la mencionada revista.     Fue nombrado Vocal de la Junta General, prestando una decidida e importante colaboración en pro del evento, siendo uno de los firmantes de la decisiva Circular de 31 de mayo de 1.908, que supuso el apoyo explicito al Congreso de la “filatelia madrileña”, aunque no asistiera a Zaragoza.

      Como filatélico de solera hay que considerar a D.Guillermo Compte, nacido en Barcelona, en el año 1.844, y de cuya ciudad salió en 1.857 para seguir sus estudios en Hannover, primero, y en Londres, después, iniciándose entonces en el coleccionismo, especialmente de Colonias británicas; de regreso a Barcelona en 1.862, y como aquí a la sazón, no había mas coleccionista que D.Angel Saura, quedó un tanto postergada su afición, hasta 1.867, en que la retomó con gran impulso.    Debido a sus relaciones y amistades en el extranjero, el Príncipe de Mónaco le honró con el cargo de Vice-cónsul en Barcelona.    Fue uno de los fundadores de la Sociedad Filatélica Catalana en 1.901, de la que fue elegido Presidente en 1.904, y estaba en aquella época considerado como el decano de los filatélicos de Barcelona, y quizás de España; fue nombrado Vocal de la Junta General, pero no asistió a Zaragoza.

      En el momento de la gestación del Congreso, D.Alfonso Sabadell era el Director de "El Filatélico Español", de Barcelona.    Difícil resulta resumir la biografía filatélica de este entendido e ilustrado aficionado,pues su primera colección la inició en 1.872, siendo alumno del colegio Valldemiá, en Mataró; y a su salida de éste, con el título de bachiller, regaló el álbum.    Años después, registrando el archivo de la correspondencia de su señor padre, encontró sobres de importancia que reavivaron su afición, la cual aumentó al trasladarse a Bélgica, a estudiar en el Instituto Agrícola, consiguiendo una buena colección de España.     Ya en ella celebró un extraño convenio con su colega de profesión y buen filatélico D.Prudencio Ibáñez, consistente en reunir en una sus respectivas colecciones, que sería común desde entonces, quedando de propiedad del superviviente; poco tiempo después falleció su compañero, quedando dueño absoluto de una importante colección; y en 1.880, ejerciendo de Ingeniero agrónomo en Barcelona, irrumpió en él un desbordante interés por los minerales y fósiles, hasta el punto de permutar su colección por una de minerales.    En 1.895 fue encargado de vender una importante correspondencia, de la que el comprador separó entre otros, un ejemplar de un chelín de Inglaterra por demasiado obliterado, que examinado después resultó ser uno de los buscados “errores” de este país, circunstancia que reavivó su afición, que se centró en los sellos de Inglaterra, Francia y España, alcanzando estas colecciones un elevado nivel.     En 1.901, en unión de los señores Remolí, Compte y Carreras Candi, fundó la Sociedad Filatélica Catalana; y en el momento de la gestación del Congreso, el Sr. Sabadell dirigía "El Filatélico Español", y era miembro de la Sociedad Francesa de Timbrología, de la Inglesa de Fiscales y de la Unión Filatélica Valenciana.      Fue designado Vocal de la Junta General y, poco tiempo después y por motivos profesionales que le obligaban a ausentarse con frecuencia de Barcelona, renunció al cargo de Director del citado periódico, sustituyéndole D.Pedro Monge, que ocupó igualmente el cargo de Vocal, en lugar del Sr.Sabadell.

      D.Roque Gasca Ibarra, entusiasta filatélico aragonés de Morés (Zaragoza), manifestó su adhesión al Congreso en julio de 1.907; meses antes de la celebración, fundó "El Filatélico Aragonés", revista trimestral, cuyo primer número vio la luz el día 15 de febrero de 1.908, lo que motivó que, como Director de un medio de comunicación y a tenor de lo estipulado en la base segunda de las aprobadas, fuese designado Vocal de la Junta General, pero sin asistir a las sesiones del Congreso.

      Titular de un acreditado comercio de Bilbao, D.Luis de Aguirre fue un entusiasta aficionado, cuyas inquietudes en este campo le llevaron a la difícil tarea de reconstruir una obra que, en el año 1.908, estaba muerta: la Sociedad Filatélica de Bilbao.    Junto con otros compañeros de aquella ciudad, logró poner de nuevo en pié dicha entidad, de la que fue nombrado Presidente.    El Comité Central de Organización, al tener conocimiento de la reaparición de la mencionada sociedad, aprovechó una de las vacantes producidas a consecuencia del conflicto surgido con las entidades cartófilas, ya mencionado, para cubrir con el Sr.Aguirre la plaza de Vocal de la Junta General vacante por la renuncia de D.Juan Rubies, Vice-Presidente de la sociedad cartofila Hispania; aunque no asistió a las sesiones del Congreso, y concluido éste, en la primera Junta que celebró la Unión Filatélica Valenciana, fue recibido como socio a petición propia.

      El Barón de Extil, de antiguo abolengo filatélico, desde niño y en una época en que los sellos no tenían el valor que luego alcanzaron, llegó a reunir una importante colección, que, allá por los años 1.868 a 1.870, le fue sustraída.    No por ello perdió su afición y, poco tiempo después, volvió a reconstruirla fundamentalmente con el “stock” de repetidos, que se libró del robo.    Formó parte del Circulo Filatélico Matritense, que tanto laboró por enaltecer la Filatelia española, y del que fue elegido Presidente, desarrollando una gran labor, aunque por poco tiempo, pues causas ajenas hicieron que desapareciera tan importante entidad.     Por afectar a Valencia y porque es de justicia, necesario es rememorar la generosidad del Barón cuando fue requerido su concurso por la Unión al iniciarse los trabajos de preparación del Congreso, momento éste en que el citado Circulo ya había cerrado sus puertas, prestó su adhesión personal (en julio de 1.907), ante lo cual los organizadores consideraron que merecía formar parte de la Junta General, en calidad de Vocal.

El valenciano D.Adolfo Porcar Lleó fue un personaje muy conocido en esta ciudad, tanto en el ámbito profesional, en su condición de brillante médico tocólogo, como en el filatélico.    En la Unión Filatélica Valenciana, cuando se celebró el Congreso, había desempeñado prácticamente todos los cargos, incluido el de Vice-Presidente, y formado parte de diversas comisiones, entre ellas la de reforma del Reglamento; estuvo siempre íntimamente ligado a la vida de la entidad, a excepción de un corto paréntesis.    Su coleccionismo se benefició de las numerosas relaciones que mantuvo con corresponsales extranjeros, que le facilitaron la realización de importantes transacciones.     Una cualidad especial adornaba a este filatélico, y es que destacó por sus aptitudes en el difícil arte de expertizar: Dotado de una prodigiosa memoria, dominaba al parecer el contenido de los principales catálogos, hasta el punto que, cariñosamente, sus consocios lo calificaron de “catálogo viviente”.

      Con anterioridad, ya hemos hecho referencia al filatélico valenciano D.José Martí Bolta.    Fue el primer Director de "El Eco Postal", cargo en el que cesó al concluir el año 1.904.     Abierta la Lista de adhesiones al Congreso, tempranamente aportó su firma.     El Sr.Martí había ingresado en la Unión Filatélica Valenciana con ocasión de ocupar aquel cargo en el órgano oficial de la entidad y ahora, años después, ante la próxima celebración del Congreso, volvió a interesar su ingreso, que fue aceptado.

D.José Sánchis Rodríguez era, en aquel momento, el Benjamín de la Unión Filatélica Valenciana; este joven, por no decir niño, ingresó en esta entidad cuando todavía no había cumplido los tres años, y decidió adherirse al Congreso contando con cuatro años y medio; tan extraordinaria precocidad filatélica solo se entiende si se tiene en cuenta que la criatura era hijo del periodista y filatélico D.José Extil García, Director que había sido de "El Filatélico Valenciano", y sobrino de D.Carlos Llorca.    Hasta ese momento, su única “actividad filatélica” conocida era la de aparecer, a los postres, en las llamadas “comidas anuales” que celebraban los unionistas, con asistencia de los miembros de las juntas saliente y entrante, por lo general en el restaurante Miramar donde "el nene Pepín", el socio más joven, recibía el agasajo de los concurrentes.

      De D.Vicente Moreno de la Tejera, natural de Madrid, necesario es destacar los tres campos que cultivó y destacó: el de la Medicina, el de la novela y el del periodismo, ya que fue médico de la Armada, cuerpo que abandonó para dedicarse a la política y al periodismo; nombrado en varias ocasiones Delegado de Sanidad, estuvo vinculado a estas tierras en tiempos de epidemia de cólera; ejerció el periodismo político, sufriendo a veces persecuciones, como las que motivaron su prisión en 1.879, por suponerle autor de un periódico clandestino.    Escritor filatélico incansable y peritísimo, colaboró en “casi” todas las revistas filatélicas de la época; de "El Eco de Madrid" y de la "Unión Filatélica Española", ambas publicaciones ya desaparecidas al tiempo del Congreso, había sido Redactor jefe y Director, respectivamente.    Como ya se indicó en otro lugar, fue de los primeros en adherirse a la idea del Congreso.    El Comité Central de organización, por unanimidad y teniendo en cuenta las circunstancias que en él concurrían, acordó nombrarle Vocal de la Junta General.    No acudió a Zaragoza pues ya había anunciado, con anterioridad al nombramiento, que no estaría en el Congreso sino en espíritu y pensamiento, pues sus dolencias no le permitían otra cosa; y, desgraciadamente, su vida se extinguió unos meses después del Congreso.

      Desde joven, D.Francisco Jaumandreu mostró una decidida inclinación por el comercio; introducido en el ramo Textil, consiguió alcanzar una relevante preparación en la teneduría de libros mercantiles, disciplina que aprendió de manos del sabio maestro en Contabilidad Sr.Claret.    Miembro de la Sociedad Filatélica Catalana, ocupó diversos cargos en ella, entre otros el de Secretario y el de Director de la Sección de cambios, importante y delicado cometido este que desempeñaba en el momento de la gestación del Congreso.     Para allanar los primeros obstáculos que se presentaron, fue uno de los que propugnaron se celebrase dentro del Congreso de la Corona de Aragón, según se indica en otro lugar.    Ingresó en la Unión Filatélica Valenciana, en calidad de socio corresponsal, siendo el encargado de todos los asuntos que la entidad valenciana tenía que solventar en Barcelona.    Recordemos, en fin, que, en 1.905, cuando se inició el movimiento tendente a crear una Federación de la Sociedad Filatélica Catalana y la Unión Filatélica Valenciana, idea propugnada por el Sr. Carreras Candi, el Sr.Jaumandreu fue uno de los más decididos partidarios.

      D.Gonzalo Fernández de Córdoba, alicantino, natural de Sax, ingresó en la Unión Filatélica Valenciana, primero como corresponsal y, posteriormente, al tomar domicilio en Valencia, como socio residente.     De inmediato pasó a formar parte del gobierno de la entidad, como Vocal primero de la Sección de cambios para el año 1.906 y, como Vocal segundo, para el año siguiente.

      D.Francisco Mas era titular de un acreditado establecimiento, y al que, la marcha próspera de sus negocios, le permitió dedicar algún tiempo a sus dos aficiones favoritas: los sellos y la bicicleta.     Centrándonos en la primera de ellas, el Sr.Mas fue socio de la Unión Filatélica Valenciana desde los primeros tiempos de la fundación de esta entidad, fue un asiduo visitante del domicilio social, y reiteradamente formó parte de los órganos de gobierno de la misma, bien como Vocal de la Junta bien como Vocal de la Sección de cambios.     En no pocas ocasiones demostró afecto y desprendimiento a favor de la Unión; y fue uno de los firmantes de la proposición presentada en la memorable Junta general del día 18 de julio de 1.903, para que no se disolviese la Sociedad, con base en el artículo 69 del Reglamento.    Posteriormente, ante situaciones igualmente comprometidas para la entidad, jamás negó su colaboración y ayuda.

      En 1.896, época esta en la que ardía el archipiélago en guerra separatista con España, D.Félix Iquino Parra marchó voluntario a Filipinas, y allí ascendió a Teniente, logrando diversas condecoraciones, si bien en la acción de Maragondón le fracturaron el cráneo de un balazo, obteniendo la cruz de Maria Cristina; de vuelta a la Península, y concretamente a Valencia, dedicó su tiempo libre a la Numismática –consiguiendo reunir una importante colección de monedas- y a los estudios históricos, que le llevaron hasta la Filatelia, y a ingresar en la Unión Filatélica Valenciana, en la que, al devenir el Congreso, había alcanzado el cargo de Vocal de la Sección de cambios.     Amante de nuestra historia local y de nuestras tradiciones, simultaneó sus ratos de expansión entre la Unión y la sociedad "Lo Rat Penat", en la que formó parte igualmente de sus órganos directivos.

      Dedicado al comercio de sellos de correos, D.Rafael Álvarez Morales había sentado su establecimiento en el nº24 de la calle Strachan, de Málaga; no llegó a editar catálogo alguno, pero sí notas de precios, que remitía gratuitamente a quienes las solicitasen; en sus anuncios comerciales, ofrecía, a las revistas nacionales o extranjeras que lo reprodujesen en dos números, el envío de 100 sellos “escogidos” de España y Colonias.

      Por ultimo, forzoso es recordar, aunque sea brevemente, la personalidad filatélica de los congresistas D.Rafael Sorarrain y D.Ramón Pujalte; del primero, consta que fue Director de la revista "El Filatélico Español", de Barcelona, en los tiempos en que dicha revista era el órgano oficial de las Sociedades Filatélica Catalana y Coleccionistas de sellos fiscales, y de las cuales era socio.    Dedicado al comercio de sellos de correos, el Sr. Pujalte tenía su establecimiento en el nº5 de la calle Peligros, de Madrid, el cual giraba bajo el rotulo “La bolsa filatélica de Madrid".

      En fin, del resto de señores suscritos al Congreso y que sin embargo no acudieron a Zaragoza, lamentamos, estimado lector, no poder ofrecer información específica complementaria.


EL'ALMA' DEL CONGRESO: CARLOS LLORCA CARUANA

      Este valenciano, que parecía predestinado a vivir en el mundo de las leyes, en 1.874 abandonó la Facultad de Derecho, y marchó voluntario al ejército de Ultramar siendo destinado a Puerto Rico, donde aprovechó la creación de la Academia de Cadetes de Infantería para obtener plaza con el número uno, aunque al año siguiente regresó a la Península, ascendiendo a Alférez en la Academia de Toledo. En 1.886 pasó a la Escala de reserva, en la que continuó hasta que en 1.895 fue destinado al Regimiento de Tetuán, con cuyo primer Batallón embarcó con el empleo de primer Teniente para la Isla de Cuba, en cuya campaña participó, y, tras su regreso a la Península, volvió a la vida civil.
      Filatélico, ya de joven, en el Instituto, se dedicó a coleccionar sellos, llegando a reunir un regular álbum, que no encontró a su primer regreso de Ultramar.   Esto le desanimó un poco, pero continuó conservando los sellos que llegaban a sus manos y así continuó, hasta que en 1.887, su íntimo amigo Rafael Morales le animó de nuevo y volvió con ahínco al coleccionismo, logrando reunir una espléndida colección de sellos carlistas.
      Tras la fundación de la Unión Filatélica Valenciana, fue nombrado de su Junta Directiva y desde entonces su vida filatélica fue unida a la de dicha Sociedad, en la que siempre desempeñó cargos de importancia, incluso el de Presidente en 1.902, formando parte de casi todas las comisiones que en la entidad se formaron, pues nunca rehusó su colaboración en pro de la Unión, cuya vida social siempre procuró fomentar con distintas iniciativas, como fueron la del "Centro de contratación filatélica", (que consistía en abrir, un día a la semana, el jueves, la Casa social a todos los aficionados, fuesen o no socios, para hacer transacciones, aprovechando para ello el gabinete de lectura, donde se hallaban los principales catálogos, consiguiendo con ello aumentar las relaciones entre los coleccionistas y, por ende, la afición, y ello sin necesidad de hacer gasto alguno para su instalación; él mismo, como autor de la idea, fue encargado de redactar el proyecto de Reglamento, que debía regir su actividad, y que, una vez elaborado, fue aprobado por unanimidad en Sesión Ordinaria de 8 de octubre de 1.904, celebrando su primera sesión el jueves día 10 de diciembre), y la "Conferencia Mensual" (en la que se dedicaba un día de cada mes a dar conferencias o lectura de trabajos filatélicos, bien de temas designados previamente, bien a voluntad de cada uno) y que son actividades que, aún hoy en día, sigue desarrollando nuestra Sociedad.

      En enero de 1.905, tras la dimisión, como Director de El Eco Postal, del Sr.Martí Bolta, la Junta Directiva de la Unión Filatélica Valenciana tomó dos acuerdos: que la Sociedad se encargase de la revista, y que el entonces Tesorero, Sr. Llorca, asumiese la dirección y administración de la misma (Sesión ordinaria de 7 de enero de 1.905), con total autonomía en estos campos.   Junto con D. Vicente Pallardó, como Redactor jefe, el nuevo Director remozó la publicación, elevó su nivel con secciones de investigación y estudio, y aumentó considerablemente los intercambios con otras revistas, prácticamente con todas las nacionales y con numerosas de Europa y América; a nivel nacional, intervino, y no dudó en dar su opinión, en cuantas controversias filatélicas plantearon los más conspicuos expertos españoles.
      Pero, lo que realmente le coloca en un lugar de honor en la Filatelia nacional, es el haber sido el iniciador –e impulsor- del Primer Congreso Filatélico Español, desde su cargo de Secretario (sucesivamente, del Comité Central, de la Junta Directiva y de la Mesa), tareas en las que contó siempre con el apoyo decidido de la Unión Filatélica Valenciana, apoyo sin el cual hubiese sido muy difícil coronar la obra; en la sesión de clausura, el Congreso acordó darle un voto de gracias por la labor realizada; el Dr. Thebussem, en carta que se reproduce en otro lugar, le calificó de "Alma del Congreso"; y, en fin, la Unión Filatélica Valenciana le otorgó el máximo galardón que su Reglamento de entonces permitía: el título de Socio de Mérito por sus trabajos, celo y constancia, (sic)..."honrando a sus consocios con el éxito que representaba el conseguir la reunión del Congreso".


LOS ELEMENTOS FILATÉLICOS DEL CONGRESO:

LA ESTAFETA DEL CONGRESO Y SU MATASELLOS ESPECIAL.

      El Director General de Correos y Telégrafos, D. Emilio Ortuño, aceptó la Presidencia honoraria del Congreso que le fuera ofrecida, y prometió su asistencia a Zaragoza si sus múltiples obligaciones oficiales se lo permitían; lamentablemente, el Sr.Ortuño no pudo desplazarse a Zaragoza, pero concedió un buzón para el uso de los señores congresistas, y un matasellos especial para inutilizar los sellos empleados en su correspondencia:



      El día 25 del mes de septiembre, fue instalado el buzón en el salón de sesiones, y ese mismo día comenzó a funcionar el servicio de estafeta hasta el día 27, inclusive.
   El matasellos concedido es de tipo circular y contiene una inscripción alrededor de su interior en el que se lee "CORREOS" por arriba y "FILATÉLICO ESPAÑOL" por debajo, y asimismo tres líneas horizontales centradas con las frases "ZARAGOZA" / "2*.SETI.1908" / "1.ER CONGRESO"; la tinta utilizada para su estampación fue de color violeta.



    Para la correspondencia certificada, se utilizó un matasellos circular adicional (propio de la Sucursal Nº 1 a la que pertenecía la Sede congresual) con la leyenda interior alrededor de "CERTIFICADO" por arriba y "ESTAFETA SUCURSAL N.O 1(sic)" por debajo, disponiendo asimismo de una línea central "2*.SETI.1908", y bajo ella una línea inferior donde se lee "ZARAGOZA", y sobre ella un rosetón alado a modo de adorno; este matasello se estampó en un color diferente, en un tono rojo suave.
(* puede ser un 5, un 6 ó un 7, pues tres días estuvo abierta la estafeta y el matasello en uso)

      El día 26 de septiembre, la Mesa del Congreso se vio obligada a comunicar a los señores congresistas que "... se han circulado las órdenes necesarias para que no se inutilicen con el matasellos especial los sellos que no formen parte de efectos depositados en el buzón del Congreso, o bien los certificados que seaan entregados a mano en la estafeta".   Con esta medida se quiso evitar los matasellos de favor, o por mejor decir, se quiso que el matasellos especial se estampase únicamente en sobres, tarjetas y efectos que fueran circulados desde la Sede del Congreso.

LA MEDALLA ESPECIAL DE LOS CONGRESISTAS.

      Con el fin de que los congresistas pudiesen disponer de un distintivo, que a su vez sirviese de recuerdo conmemorativo de la asamblea, el Comité de organización propuso a la Junta General la creación de una medalla, para ser acuñada en Plata de primera ley, cuyo diseño aprobado es el aquí reproducido:

    En ella, con forma y tamaño de un sello de correos (de la serie entonces en uso, la del monarca Alfonso XIII reinante, tipo 'Cadete'), figura una matrona representando a España sobre una rueda alada y unos rayos, emblemas de Correos y Telégrafos.
    Publicado el cliché de la medalla para conocimiento general y examen del mismo por los miembros de la Junta General, ésta prestó su conformidad y se procedió a la acuñación, que se realizó en Valencia, probablemente en los talleres de Sugrañes; ahora bien, como desde un principio la razón de fabricar la medalla fue para que sirviese de distintivo de los congresistas, se planteó el modo de llevarla, acordándose el construirlas con una pequeña anilla, en la que se sujetó un lazo de cinta de seda blanca, en cuyo reverso se cosió un botón de nácar para poderlo abrochar en el ojal de la solapa.
    Desde el primer momento, la intención del Comité fue la de limitar el número de medallas al del de congresistas, incluyendo dentro de este concepto tanto los presentes en Zaragoza como aquellos otros ausentes que delegaron su voto.   El número de medallas fundidas no nos es fehacientemente conocido, ya que el número exacto de los congresistas que delegaron su voto tampoco nos consta; sin embargo, se estima que el número de medallas fundidas debió de ascender a no más de 62 ejemplares.
      Por último, es de resaltar que, en la sesión de clausura, el Secretario preguntó el destino que debía darse al troquel y a las tres medallas sobrantes, tomándose el acuerdo de inutilizar aquél y archivar éstas junto con la documentación del Congreso.


LOS SOBRES PARA CORRESPONDENCIA DESDE EL CONGRESO.

      Para la correspondencia de los señores congresistas, el Comité de organización encargó la confección de sobres con la leyenda siguiente, en la parte superior del anverso y en tres líneas -las dos inferiores de menor tamaño que la primera-: "Primer Congreso Filatélico Español / HABIDO EN ZARAGOZA DURANTE LA EXPOSICIÓN / CELEBRADA PARA CONMEMORAR SUS HERÓICOS SITIOS"; y, a la misma altura de la citada leyenda y en la esquina izquierda, se reproduce la medalla del Congreso, y a su píe la cronología "1.808-1.908", todo ello en color negro.
      El número de sobres impresos no consta, aunque se sabe que fueron repartidos, junto con papel de carta igualmente impreso, entre los señores congresistas, presentes y ausentes de Zaragoza, para su correspondencia particular, siendo del tamaño común o corriente de carta (115 x 145)mm., de color “verde azulado”, y cuya solapa de cierre va provista de goma; están fabricados con papel especial, marcado con filigrana de aguas, en las que aparece representado un gallo y la leyenda "El Gallo / P. Y H.", y el resto del papel rayado con líneas paralelas.
      Se comoce correspondencia con estos sobres impresos enviados desde Zaragoza tanto como envíos Ordinarios, como de correspondencia Urgente, como Certificados, siempre con sellos de la Serie de S.M.D.Alfonso XIII "Cadete" -ocasionalmente también el de 4 cuartillos (Edifil-173) verde "Corona Real"- y con el sobreporte del sello "Pegaso" (Edifil-256) para complementar los servicios de urgencia:

Correo Ordinario:

       

Correo Certificado:
               

Correo Urgente y Certificado-Urgente:
       


      No solamente hubo envíos postales usando estos sobres, ya que los señores congresistas tuvieron a bien el emplear otros sobres "no oficiales" con los que enviar su correspondencia privada o institucional:

       


      No hay que confundir los sobres descritos, a los que cabe calificar como los “oficiales” del Congreso, con aquellos otros que pueden calificarse también como “oficiales”, pero en este caso lo son de la Exposición Hispano-Francesa que se celebrara también en Zaragoza en las mismas fechas; en efecto, estos últimos son sobres de tamaño igualmente común para carta, aunque fabricados en un color crema, y que llevan impreso en el ángulo superior izquierdo el emblema coronado de la Exposición zaragozana, esto es, un blasón cruzado por las banderas de España y de Francia, con un león rampánte en el centro del escudo y laureado por los flancos; arriba del emblema aparece la inscripción "EXPOSICIÓN / HISPANO- / FRANCESA", a tres líneas, y debajo "1º.MAYO / 31 OCTUBRE / 1908 / ZARAGOZA", a cuatro líneas.

      Pues bien, estos sobres fueron utilizados por algunos congresistas y franqueados en la estafeta del Congreso con el matasellos especial.   Del emblema de la Exposición citado existen varios diseños análogos, pero no idénticos:
               


      Por otra parte, en fin, en la correspondencia que fue salida desde la Exposición Hispano Francesa, se convino en utilizar –siempre como simple marca postal, y nunca para matasellar- un sello de tampón de caucho con forma circular, estando dividido su interior en varios cuarteles y, sobre todos ellos, se presenta la figura de n león rampante coronado dispuesto centrado y que está orlado con la leyenda "EXPOSICIÓN / HISPANO-FRANCESA / EN / ZARAGOZA / AÑO 1.908", todo ello estampado en tinta de color azul violáceo.

      De este tampón nunca dispuso la Estafeta del Congreso, por lo que, en el improbable caso de aparecer algún sobre o tarjeta con el matasellos del Congreso estampado junto con esta marca, constituiría una verdadera rareza.


LAS TARJETAS ENTEROS POSTALES DEL CONGRESO.

      También, para el uso exclusivo de los señores congresistas, se imprimieron al dorso un total de 275 tarjetas enteros postales con la misma inscripción utilizada para los sobres, coincidiendo no tan sólo en el texto sino también los caracteres y los diversos tamaños de las letras, así como la composición; al igual que en los sobres, aparece reproducida la medalla del Congreso en el ángulo izquierdo, y a su pie la leyenda cronológica "1.808-1.908":

               

      Las tarjetas postales utilizadas son las correspondientes al valor de facial 10 céntimos, rojo naranja, de S.M.D.Alfonso XIII, serie “Cadete”, en dos de sus tipos: uno (Edifil-45A), con leyenda “TARJETA POSTAL”, flanqueada por el escudo de España y el sello impreso; el otro (Edifil-47A), con leyenda en cuatro líneas “TARJETA POSTAL / UNIÓN UNIVERSAL DE CORREOS / (CARTE POSTALE --- UNION POSTALE UNIVERSELLE) / ESPAÑA”, e igualmente flanqueada.
      Cabe reseñar que, en algunos ejemplares de la primera serie, podemos encontrar un error en la impresión del dorso, ya que se han detectado algunos ejemplares (como el mostrado a continuación) que carecen de la leyenda cronológica "1.808-1.908" al pie de la imagen de la medalla:

       

      Estas tarjetas postales se repartieron entre los congresistas, y tanto a los presentes como a los ausentes de Zaragoza, a razón de cinco ejemplares a cada uno de ellos.


LA "GUINDA" DEL CONGRESO: LAS COLECCIONES DE AUTÓGRAFOS

      En el curso de la asamblea, el congresista valenciano Don Manuel Adlert advirtió que, con motivo de la celebración del Centenario de los Sitios de Zaragoza, se habían impreso unas colecciones de postales que hacían referencia a la celebración, reflejando algunas de ellas episodios de los Sitios zaragozanos, y otras personajes emblemáticos que lo fueran de ésos.   Así, tuvo la feliz idea de que cada uno de los presentes adquiriese la colección de postales con reproducciones de retratos y episodios de los Sitios de Zaragoza, y las firmase, encargándose él mismo de formar con ellas colecciones para cada uno, en las que figurasen las firmas de todos, incluso la del Presidente honorario Sr. Paraíso, que accedió gustoso.

               

      El promotor de la idea, ayudado por su paisano Don José Sist, procedió al reparto de las colecciones comprensivas de las firmas de todos los congresistas, las cuales colecciones constituyen evidentemente, en la actualidad, un recuerdo íntimo y afectivo de aquel evento protagonizado por aquellos legendarios personajes que nos precedieron en el entusiasmo por la Filatelia.
      Pero, al parecer, se quiso “redondear la faena” o ponerle la guinda filatélica al pastel, y así, el día de la clausura y, en consecuencia, vigente la prohibición acordada por la Mesa del Congreso en cuanto al uso del matasellos del Congreso, a la que ya se ha hecho referencia, en un acto de “contrario imperio”, en cuyo acuerdo parece que existió absoluta unanimidad, los autógrafos fueron refrendados con el matasellos especial:

               

      En cuanto al número de colecciones que fueron formadas y repartidas, fue el mismo que el de congresistas presentes, esto es, veintisiete, más la ofrecida al Presidente honorario Sr. Paraíso; y el número de autógrafos de cada colección es lógicamente el de veintiocho personajes.   Ahora bien, nos consta que algún congresista incluyó en su colección los autógrafos de los señores Escoriaza, Baselga, Borovio y Gálvez, todos ellos miembros del Comité ejecutivo de la Exposición Hispano Francesa y acompañantes del Sr.Paraíso en el banquete que éste ofreció a los congresistas el día de la clausura.


LA BIBLIOGRAFÍA SOBRE EL CONGRESO

      Aparte de las reseñas más o menos extensas aparecidas en los periódicos filatélicos de la época, existen dos publicaciones expresamente dedicadas a este evento: una de Valencia y otra de Barcelona:


      En Valencia, El Eco Postal, inmediatamente después de la celebración del Congreso, publicó un extracto de las sesiones del mismo; su contenido merece la presunción de completo y fidedigno, pues consta la asistencia a las sesiones de un taquígrafo profesional.   Al propio tiempo, anunció la publicación de las memorias, discursos y ponencias, para lo cual el sistema utilizado fue el de encartar entre las páginas centrales de cada número de la revista, un pliego o cuadernillo, de modo que pudiera separarse de ella, y encuadernarse una vez finalizada la obra, con independencia de la revista.
      De esta forma vio la luz la obra titulada "Primer Congreso Filatélico Español. Memoria general", en tamaño octavo y un total de tres hojas más ochenta y dos páginas:   Su contenido se limita a reproducir la memoria general y las ponencias leídas en el Congreso, sin hacer referencia a los debates que, a la conclusión de la lectura de cada una de ellas, tuvo lugar.

      En el siguiente año y en las prensas de la Imprenta de Francisco Altés, de Barcelona, la Sociedad Filatélica Catalana publicó, a su costa, "El Primer Congreso Filatélico Español. Zaragoza 1.908", libro en tamaño octavo, de ciento sesenta páginas, en papel costillado de color paja.   A diferencia de la publicación anterior, junto con el texto de cada ponencia, refiere las deliberaciones habidas al termino de la lectura de cada una de aquellas; y según reza el colofón, la estampación concluyó ...“a los treinta y uno de Marzo de mil novecientos nueve años del Señor”.
      En la actualidad, ambas obras (pero en especial la de Valencia, probablemente por el modo en que vio la luz), constituyen grandes rarezas bibliográficas, muy difíciles de encontrar en el comercio del libro antiguo; y ello debido muy probablemente a la corta tirada que se debió hacer de una y de otra publicaciones.

      En cuanto a las actas originales, en la sesión de clausura del Congreso se tomó el acuerdo de archivar todas las comunicaciones y documentación referente al mismo.   Sin embargo, han resultado infructuosas cuantas indagaciones se han hecho con la finalidad de localizar la referida documentación.





LA PRIMERA EXPOSICIÓN FILATÉLICA EN ESPAÑA


TRAS EL CONGRESO, SE FRAGUA LA IDEA.

      El día 27 de Septiembre de 1.908, en la sesión de clausura del Congreso, su Presidente, D.Francisco Carreras Candi, propuso que, puesto que había sido un valenciano el iniciador del evento, que en ese momento concluía, tuviese lugar el segundo Congreso en la ciudad de Valencia el año próximo; a ello respondió el Sr.Llorca, después de agradecer la atención de la presidencia, que le parecía demasiado próximo al que concluía, pero otro valenciano, D.Vicente Pallardó, tomó la palabra para proponer que, toda vez que en Mayo de 1.909 se iba a celebrar en dicha ciudad una Exposición Regional, podía verificarse una exhibición filatélica siempre que coincidiera con ella.   De esta forma quedó aprobado por unanimidad la celebración de una exposición filatélica en Valencia en Mayo de 1909.

      Por otra parte, y en esta misma sesión de clausura, se procedió a nombrar una “Junta permanente Ejecutiva de Filatelia Española”, para entender de todo lo concerniente a Filatelia, y encargada de organizar las dos solemnidades acordadas (el Segundo Congreso, en Madrid, y la Exposición, en Valencia), con facultad de designar las comisiones que estimase convenientes para la mejor distribución del trabajo.   Los integrantes de la mencionada Junta fueron los siguientes señores: D.Francisco Carreras Candi, D.Manuel de Cerecedas, D.Enrique Laso, D.Miguel Aleñá, D.Vicente Pallardó, D.Manuel Adlert y D.Carlos Llorca; de la personalidad filatélica de todos ellos, a excepción del primero, se hablará más adelante; igualmente se acordó que los tres últimos señores –todos valencianos y con residencia en Valencia- constituyesen la Comisión organizadora de la Exposición, pudiendo, si lo creyesen necesario, nombrar subcomisiones o agentes, tanto en Valencia como fuera de ella, para el mejor resultado de la emprésa.
      En el mes de Julio de 1.909, y con el fin de que la propaganda para el evento fuese lo más práctica y eficaz posible, la Comisión hizo uso de las atribuciones que se le habían otorgado en la sesión de clausura del Congreso, y procedió a designar "miembros adjuntos" a la misma, o agentes, unos residentes en el extranjero y otros en España.   Los agentes nacionales fueron D.Enrique Laso, de Madrid, D.Francisco Carreras Candi, de Barcelona, D.José R. Bourman, de Málaga, D.Juan Vidal, de Tarragona, D.Julio Madurga, de Zaragoza, D.Miguel Aleñá, de Madrid, D.Miguel Gálvez, de Madrid y D.Pedro Mónge, de Barcelona.   Por último, en el mes de Septiembre, la Comisión nombró miembro adjunto de la misma al valenciano D.José Aliño.

      Aún no había finalizado el año 1.908, cuando la Comisión inició sus primeras gestiones, acordando, en principio, no celebrar sesiones, y declararse en permanente, y ello con el fin de dar mayor impulso a los trabajos preparatorios; ahora bien, pronto quedó persuadida de que, fundamentalmente, eran dos las cuestiones sobre las que tenía que redoblar sus esfuerzos: la captación de fondos y la captación de expositores.
      En cuanto a la captación de fondos, la Comisión no contaba –ni contó- con subvenciones de organismos públicos, y el fondo económico de la Exposición estuvo formado por los siguientes conceptos:
    En primer lugar, por los donativos de entidades filatélicas; en este apartado hicieron aportaciones económicas las publicaciones periódicas "El Eco Postal" de Valencia, "El Filatélico Español" de Barcelona, y "Madrid Filatélico" de la capital de España; sin embargo, las ayudas más importantes, tanto de tipo material como personal, procedieron de las dos sociedades filatélicas entonces existentes en Valencia y Barcelona, hasta el punto que la Comisión, al redactar el Reglamento que había de regular el certamen, en prueba de reconocimiento, configuró el artículo 1º en los siguientes términos: ..."La Exposición, organizada por la Junta permanente ejecutiva de la Filatelia española y patrocinada por la Unión Filatélica Valenciana y la Sociedad Filatélica Catalana, tendrá lugar...".
      En segundo lugar, otra partida de ingresos procedió de las aportaciones hechas por particulares, y así contribuyeron económicamente los unionistas señores Aliño, Blanes, Dolz, Llorca, Martí, Pallardó y Sanchis Rodríguez y, de fuera de Valencia, los señores Vidal, Bourman y Paraíso, asistentes al Congreso de Zaragoza, y los dos primeros habían sido nombrados agentes de la Comisión en Tarragona y Málaga, respectivamente; sin embargo, las aportaciones más importantes, dentro de este capitulo, fueron las realizadas por los patrocinadores de medallas de oro: D.Isaac Blanco, de París, D.Miguel Gálvez, de Madrid, D.Enrique Laso, de Madrid, D.Juan Díaz de Brito, de Valencia y el Sr.Barón de Hortega, de Madrid; estas aportaciones de particulares, junto con las efectuadas por las entidades filatélicas antes mencionadas, ascendieron a una cantidad algo superior a las seiscientas pesetas.
      A esta cantidad hay que añadir las cuotas satisfechas, en función de las instalaciones, por los expositores; y a este respecto rigió la tarifa que denotamos a continuación: Las hojas o cartones que no excedían del tamaño tipo (35 x 25)cm., 0'50 pesetas; los álbumes, 6 pesetas; y las instalaciones especiales, accesorios y hojas o cartones de mayor tamaño, se fijaron cantidades convencionales, a la vista de los objetos y de sus características.
    Por último, hay que tener presente que se permitió a los expositores de monografías filatélicas, revistas, periódicos, catálogos, álbumes, estuches y accesorios, tener indicación de su precio, así como su venta; de estas operaciones un 5% correspondió al fondo económico de la Exposición.

      Aparte de los premios ordinarios (medallas y diplomas), la Comisión tenía previsto ofrendar premios especiales, esto es, obras artísticas donadas por particulares o entidades, y en este sentido, la Comisión se dirigió a diversos organismos; pero únicamente la Casa de S.M. el Rey D.Alfonso XIII respondió a esta llamada, donando una preciosa escribanía de bronce y ónix, que fue destinada a ser "Premio Extraordinario".

      El segundo reto al que hubo de enfrentarse la Comisión, como ya se ha anticipado, fue la captación de expositores, pues se pudo apreciar la existencia de un general retraimiento de los aficionados, en especial los de mayor rango, a exhibir sus colecciones.    En aquel momento, este comportamiento no era privativo de los filatélicos españoles, pues incluso en Francia se advertía un fenómeno semejante.   La Comisión cursó invitaciones a los aficionados, sociedades, revistas y comercios filatélicos con domicilio conocido.   A este respecto y en repetidas ocasiones, solicitó la colaboración de los lectores de El Eco Postal y de otras revistas para que le facilitasen direcciones, al mismo tiempo que ofrecía información sobre el certamen a quien lo solicitase.
      La publicidad del evento y la invitación a participar en el mismo, se llevó a cabo, fundamentalmente, a través de la remisión del Reglamento de la Exposición junto con el impreso del "Boletín de Adhesión a la Exposición", todo ello remitido dentro de un sobre colector:

                                     

      En cuanto al Reglamento, se trata de un folleto en tamaño 1/8, compuesto de 24 páginas, incluidas las cubiertas, de papel ordinario, que fue confeccionado en los mismos talleres en los que entonces se imprimía El Eco Postal, esto es, en la Imprenta Antonio López y Cia., que, en aquella época, tenía su establecimiento en el Ensanche, concretamente en el nº3 de la calle Isabel la Católica.   En su cubierta anterior aparece el siguiente texto: “Primera Exposición Filatélica en España.- Valencia Septiembre 1.909”, y, en el plano exterior de la cubierta posterior, reza: “Plano.- de la.- Exposición Regional.- Valenciana.- Inauguración 1º de Mayo 1.909”, con el croquis correspondiente.
      La portada reza así: "Primera Exposición.- Filatélica en España.- organizada por la.- Junta permanente ejecutiva.- de Filatelia española.- y patrocinada por la.- Unión Filatélica Valenciana.- y la Sociedad Filatélica Catalana.- Tendrá lugar en Valencia (España).- en la segunda quincena de Septiembre de 1.909".
      La página siguiente contiene la lista de los miembros de la Junta permanente y de la Comisión organizadora.
      En las siguientes páginas se expone el articulado del Reglamento en castellano y en francés, al ser el idioma oficial de la U.P.U.; también en forma bilingüe, sigue la "Clasificación" (secciones); y por último, e igualmente en ambos idiomas, contiene una somera descripción de lo que iba a ser la Exposición Regional.   La tirada de este folleto debió ser numerosa, pues, como ya se ha indicado, la campaña difusora de la Exposición se hizo fundamentalmente a través de este folleto, que se remitió a todos los aficionados, revistas, entidades y comerciantes filatélicos con domicilio conocido; además la propia Comisión declaró haber remitido más de 5.000 ejemplares,y resultó bien cierto que la Comisión agotó todos los medios a su alcance en su propósito de dar a conocer el certamen y animar a los grandes aficionados a exhibir sus colecciones; precisamente, para allanar el camino a los posibles expositores, gestionó la contratación de un seguro y logró de la Hacienda un trato preferente para las colecciones procedentes del extranjero.

      En aquella época, las compañías de seguros rehusaban, por lo general, asegurar sellos contra el riesgo de incendios, de modo que cuando la Comisión organizadora tuvo que afrontar esta cuestión, consta que hubo de practicar numerosas gestiones para encontrar una compañía que quisiera asegurar las colecciones de sellos que pudieran presentarse.   Nada menos que a más de treinta compañías, entre nacionales y extranjeras, hizo proposiciones, y solamente una, la Northen, establecida en Londres, admitió el encargo; parece ser que la aceptación se debió a que se trataba de colecciones expuestas por pocos días y en circunstancias especiales de seguridad.
      Los expositores que decidieron suscribir la póliza, aseguraron sus sellos durante el tiempo de duración de la Exposición, mediante la prima de uno por mil.   Para ello la citada Compañía exigió una relación de los sellos, valorada por el catálogo Senf, corriente, a base de cuya cotización se hizo el seguro.    Por otra parte, la Comisión, con el fin de proporcionar una mayor seguridad a los expositores, se ofreció a levantar acta notarial, tanto a la llegada como a la salida, de los paquetes procedentes de España, con el fin de hacer constar lo recibido y expedido, haciendo la propia operación con los paquetes procedentes del extranjero, a presencia de un representante del Consulado de la nación respectiva.

      En cuanto a las trabas arancelarias, la Comisión elevó solicitud al Ministro de Hacienda en súplica de que se concediera franquicia de derechos de Aduana a los efectos destinados a la Exposición y procedentes del extranjero, que habían de reexportarse terminada aquella, y, al propio tiempo, á que el despacho no se verificase en las Aduanas de la frontera y sí en la de la ciudad de Valencia, y ello con la finalidad de poderlo presenciar un individuo de dicha Comisión, dando así más seguridad a los expositores.    Todas estas demandas fueron satisfechas.
      Los efectos procedentes del extranjero, entraron pues en España por la Aduana de Valencia de Alcántara los procedentes de Portugal, y por la de Port-Bou los de Francia y resto de Europa, en cuyas Aduanas se despacharon de transito solamente, sin abrir los paquetes; los que llegaron por mar fueron despachados por la Aduana del Grao de Valencia.

             
Sobre con la marca de Franquicia de la Dirección General de Correos.
             
Sobre con la marca de Franquicia de la Aduana del Puerto de Valencia.

      A estos efectos, la Comisión remitió a los expositores extranjeros las etiquetas correspondientes para pegar en los envíos, las que indicaban el destino de la mercancía y los privilegios de que disfrutaban.   Además, a los expositores cuyos envíos tenían que entrar en España por la Aduana de Port-Bou, se les recomendó acudir a los Srs. Bauza y Massot, agentes de Aduanas de aquella localidad, los que tenían instrucciones de la Comisión para hacer los despachos previos con la celeridad necesaria.


LOS PREMIOS: MEDALLAS Y DIPLOMAS

      Desde un primer momento, la Comisión organizadora tomó el acuerdo de que los premios ordinarios fuesen medallas reales, apartándose de la costumbre, entonces casi general, de que los premios consistiesen en diplomas que llevasen estampada la medalla de la clase correspondiente, dejando al premiado la libertad de adquirirla por su cuenta.   Así, pues, en Valencia, a todo expositor premiado se le entregó la medalla correspondiente junto con el diploma acreditativo; únicamente quedaron exceptuados de esta decisión aquellos expositores a los que se les concedió mención honorífica, que solamente recibieron la acreditación documental.

      De los diversos proyectos de dibujos para la medalla, la Comisión, al fin, se decidió a proponer el diseño ideado por el miembro de la misma D.Manuel Adlert, el cual, no conociendo atributo que representase a la Filatelia, (precisamente en aquellos momentos, se hablaba de crear un distintivo filatélico universal que sirviese para reconocer a las personas con esta afición), tomó, para el anverso, el sello como a tal emblema, colocándolo sobre el escudo de España, puesto que aquí se celebraba el Certamen filatélico; y el reverso lo dedicó a recordar que en Valencia tuvo lugar la Exposición, reproduciendo una vista panorámica de esta ciudad.
      De este modo, la Comisión quiso huir de la consabida matrona en actitud de entregar un premio o corona, imagen ésta que resultaba tan reiterativa en aquellos tiempos.
      Publicado el diseño y transcurrido sin novedad el plazo concedido para que expositores y patrocinadores formulasen observaciones, el referido boceto fue aprobado; no obstante, la Comisión introdujo ciertas modificaciones: En cuanto al anverso, decidió agrandar el sello (serie del Rey “Cadete”) que aparece sobre el escudo, y que la leyenda que lo rodea (Primera Exposición Filatélica de España) quedase distribuida de modo que la palabra España pudiese leerse sin volver la medalla; y, en el reverso, agrandar la figura del Miguelete, como monumento típico de nuestra ciudad.
      Para la confección del troquel, la Comisión eligió al acreditado orfebre valenciano Sr. Sugrañes, que, en aquella época, tenía su comercio y talleres en la calle Zaragoza, importante vía comercial en la Valencia de principios del siglo XX, y a la que se accedía desde la plaza de Santa Catalina y desembocaba en la plaza del Miguelete.

      Al tratar de calcular los costes de las medallas, se vio que las de oro macizo resultaban a 90 pesetas, las de oro chapado a 40 pesetas, las de plata a 13 pesetas y las de bronce a 6 pesetas; ante estos precios, la Comisión estimó que las de oro macizo resultaban de elevado coste, haciendo, por otra parte, el mismo efecto que las chapadas, lo que aumentaba en una cantidad respetable los gastos de la Exposición y tal vez cohibiría a los señores que pensasen conceder premios.   Por todo ello, la Comisión acordó, apoyándose en el art.29 del Reglamento, crear dos medallas de oro: unas macizas y otras chapadas; las primeras, como grandes premios y las segundas, que se llamarían de oro, para primeros premios.
      En un principio, pues, la clasificación de los premios fue la siguiente: Gran premio, Medalla de oro, Medalla de oro (chapada), Medalla de plata y Medalla de bronce; sin embargo, ni los fondos de la Comisión, carente de ayudas oficiales, ni la generosidad de los patrocinadores hicieron posible la concesión de “grandes premios”, quedando reducidas las medallas a tres categorías: de Oro (chapado), de Plata, y de Bronce.


      Pese a la actividad propagandística de los organizadores, el número de patrocinadores, como temía la Comisión, fue reducido: Medallas de Oro se sufragaron cuatro, debidas a la generosidad de D.Miguel Gálvez, D.Isaac Blanco, D.Enrique Laso y D.Juan de Hortega y Calvo (Barón de Hortega).
      Por lo que se refiere a las medallas de Plata, fueron dos las patrocinadas, una por D.Isaac Blanco y otra por D.José Llorca Rodríguez.; por último, fueron donadas tres medallas de Bronce por D.Isaac Blanco, por Mr.N.Yaar, y por la Junior Philatelic Society, una cada uno de ellos.
      El resto de medallas de Plata hasta 21 y de Bronce hasta 13, fueron sufragadas por la Comisión Organizadora, pues a todos los expositores galardonados con medalla se les hizo entrega de un artístico diploma acreditativo, y de la medalla correspondiente.

      Por último, la Comisión, como es lógico, clasificó los sellos, signos postales y demás efectos que podían ser objeto de exhibición, de modo que estableció siete Secciones: Sellos de comunicaciones; Signos postales anteriores a los sellos adhesivos; Franquicias postales; Sellos fiscales; Bibliografía filatélica; Álbumes y accesorios; y Obras artísticas confeccionadas o decoradas con sellos; si bien es lo cierto que no asignó a cada Sección los premios que le correspondían, sino que dejó al Jurado en libertad para distribuir los premios a su libre criterio.


LA SALA DE CELEBRACIÓN

      Tras las gestiones pertinentes de la Comisión Gestora con el Comité de la Exposición Regional, que dio toda clase de facilidades para que la realización de la exposición pudiera llevarse a buen término, el local concedido a la Comisión Gestora dentro del Recinto de la Exposición Regional fue la Sala número 15 del segundo piso del "Palacio de Industrias", que actualmente es una de las sedes urbanas del Ayuntamiento de Valencia.
      La estancia rectangular, de piso de madera y de una cabida de 200 metros cuadrados, reunía buenas condiciones de luminosidad, hasta el punto que hubo necesidad de colocar cortinajes para amortiguar la luz solar que penetraba por los ventanales de uno de los lados.   La iluminación eléctrica de la sala la proporcionaban cuatro bombillas que colgaban del techo; sin embargo, el horario de apertura al público de la Exposición estuvo condicionado, al parecer, a la existencia de luz solar, pues la eléctrica, por si sola, resultaba insuficiente.

      En el testero principal, y como presidiendo la exposición, se podía contemplar colgado en la pared un escudo de Valencia, confeccionado con sellos enteros usados del busto del monarca a modo de 'collage' y, a ambos lados, grupos de banderas correspondientes a los países de los expositores.
      En los extremos de este testero e igualmente colgados en la pared, si bien a una altura adecuada para su uso, se hallaban, a la izquierda un buzón autorizado por la Dirección general de Correos para la correspondencia,y, a la derecha, el cepillo de limosnas para la Cruz Roja, cuya colocación en la sala estuvo justificada, pues en aquel momento se vivían los trágicos sucesos de la Campaña de Melilla, facilitando a los visitantes la oportunidad de depositar sus donativos; lo recaudado fue destinado a los enfermos y heridos del Ejercito de Operaciones asistidos en el Hospital de la Cruz Roja instalado en la playa del Cabañal.

      En el testero de enfrente y sobre un fondo hecho por una bandera española, otro escudo de Valencia realizado usando pedacitos de sellos.   A cada lado de este cuadro una pareja de platos decorados, cuyos adornos estaban confeccionados con pedacitos muy pequeños de sellos.   Tanto en los dos espacios laterales de este testero, como en los demás de la sala y a altura conveniente, se colocaron, clavadas en la pared, "mesas revueltas" hechas con periódicos filatélicos editados en varias naciones y en varios idiomas.   Debajo del escudo descrito y en un mueble fabricado a propósito, se hallaba expuesta la biblioteca de El Eco Postal, aproximadamente unos cien volúmenes, y sobre este mueble se exhibía la escribanía regalo de S. M. el Rey D. Alfonso XIII.

      Por debajo de las "mesas revueltas" de periódicos y en los cuatro frentes de la sala, estaban expuestas las hojas de sellos en cuadros de cristales con marcos de nogal trabajado; estas vitrinas, adosadas a la pared, tenían una altura equivalente a tres cartones, con el fin de que pudiesen examinarse cómodamente los sellos.
      A lo largo del todo el salón y situadas en su parte central, podíamos encontrar dispuesta una extensa fila de fila de vitrinas de doble frente en forma de pirámide, que descansaban sobre artísticos pies de hierro, de igual altura que las adosadas a las paredes y de 10 metros de longitud, localizándose en los espacios laterales cuatro grupos de vitrinas-pupitre y dos mesas de un metro cuadrado cada una, cuyos planos eran de cristal y los pies de hierro de la misma factura de los queb sostenían las vitrinas centrales de doble frente.

      En cuanto al contenido de lo expuesto, además de colecciones de sellos de correos y fiscales (que estaban todas identificadas mediante las correspondientes Cartelas identificativas) como más abundantes, se pudieron contemplar colecciones de revistas filatélicas, tanto nacionales (el Eco Postal presentó una colección completa de esta revista, encuadernada en seis tomos correspondientes a sus seis años de vida, desde 1.904 hasta 1.909) como extranjeras, monografías, franquicias, catálogos, álbumes y accesorios, siendo destacable por último la colección de "matasellos" presentada por el Museo Postal, para lo cual, el día 27 de Octubre de 1.909 llegó a Valencia D. Manuel de Cerecedas, Director del Museo y a la sazón ostentando la representación del Director General de Correos, que vino acompañado del Oficial del cuerpo Sr. Chico, siendo portadores de siete cestos, conteniendo unos ochocientos matasellos, pertenecientes a la colección del Museo Postal de la capital de España.
      En los trabajos de instalación de las colecciones, así como de la decoración del salón de exposiciones, tuvieron una importante participación, junto con los miembros de la Comisión, D. Miguel Gálvez, los señores Monge (padre e hijo) y los unionistas señores Bertolín, Blanes, Sist, Rodríguez y Más.


EL JURADO DE LA EXPOSICIÓN

      Desde el primer momento, la Comisión organizadora manifestó su deseo de que las personas que formasen parte del Jurado, reuniesen condiciones para tan difícil misión y, sobre todo, que pudiesen obrar con entera imparcialidad, decidiendo, en consecuencia, que lo constituyesen filatélicos y comerciantes de reconocida significación en la Filatelia española, no dando cabida en el mismo a los radicados en la ciudad de Valencia.   Por otra parte y con la finalidad de que los Jurados tuviesen la debida independencia y completa libertad de acción, la Comisión también acordó no publicar los nombres de los mismos hasta última hora.

      El Jurado, presidido por D.Ismael González Silesio, Administrador principal de la Administración de Correos de la provincia de Valencia, estuvo integrado además por otros cuatro miembros, a los que, a continuación, se hace mérito en cuanto a sus relaciones con la Filatelia:

      D.Enrique Laso nació en Guadalajara en el seno de una familia acomodada, trasladándose, aún niño, a Madrid, donde recibió una esmerada educación.   Logró con inteligencia aumentar el capital heredado, y así, con recursos propios y con independencia económica, vino al mundo de la Filatelia, como aficionado primero, como comerciante en seguida (era titular del próspero y acreditado establecimiento filatélico de la calle Gravina, en Madrid, bajo la razón social "Enrique Laso"), y como estudioso e investigador siempre; y prueba de ello fue la fundación de la revista El Eco de Madrid, a la cual dirigió en los primeros años de existencia, a la vez que la administración de la revista estaba encomendada curiosamente a otro comerciante de sellos, D.Telmo Cana Oriol, que tenía su establecimiento en la calle del Carmen, de Madrid.
      Formó parte del Circulo Filatélico Matritense, en el que desempeñó importantes cargos, y de cuya Sociedad vino a ser el alma, junto con el Barón de Hortega y D.Joaquín Frade, fundamentalmente.   Por último, sería injusto pasar por alto su vinculación con la Unión Filatélica Valenciana, de la que fue uno de los socios más antiguos (ya que se afilió en julio de 1900, dos meses después de su fundación) y aunque por residir en Madrid debía ser considerado como socio corresponsal, en realidad fue residente, pues contribuía con su cuota como tal, para atender mejor a su sostenimiento; llegó incluso a apoderar al Sr.Sist para que le representara (según consta en el Acta de la Sesión Ordinaria del día 4 de marzo de 1903); fueron numerosas las ocasiones en que el Sr.Laso hizo patente su generosidad con la Filatelia valenciana, la cual, por su parte, siempre le mostró su agradecimiento.
      Desde el primer momento, fue un entusiasta propagandista de la idea iniciada por el Sr.Llorca de celebrar el Congreso de Zaragoza, de cuya Junta General formó parte como Tesorero, y posteriormente quedó integrado en la Mesa del Congreso, en el que defendió la ponencia "Sellos de impuesto de guerra y timbres móviles que deben tener cabida en el catálogo".
      Al tiempo de la Exposición, era uno de los miembros de la Junta permanente ejecutiva de la Filatelia española, y sufragó una de las cinco medallas de oro de la Exposición.


      D. José Monge, nacido en Málaga, fue un inteligente filatélico y acreditado comerciante de sellos de Barcelona, donde se estableció en edad temprana, siendo dueño del prestigioso establecimiento de la calle Escudillers.
      Era un gran experto en sellos de España y socio cualificado de la Sociedad Filatélica Catalana; su participación en el Congreso de Zaragoza fue muy activa, y numerosas sus intervenciones en las distintas deliberaciones; presentó la ponencia "De la conveniencia de limitar la duración de las emisiones de sellos de España" y en la Exposición ostentó la representación de la Sociedad Filatélica Catalana, entidad esta patrocinadora, junto con la Unión Filatélica Valenciana, del mencionado evento.

      Lástima fue que un aciago incidente, acaecido tras la clausura de la Exposición, diera al traste con una cordial, afectuosa y antigua relación de este prestigioso filatélico catalán con los filatélicos valencianos: Este incidente tuvo su origen en un artículo publicado en El Eco Postal, nº 71, correspondiente al día 30 de Noviembre de 1.909, en donde bajo el título "Asombroso invento" y firmado por "X" de una forma quizá poco afortunada, medio en broma y medio en serio, se reprochaba a los Srs.Monge el haber adelantado la publicación de la crónica de la inauguración del certamen en su revista "El Filatélico Español", cuando, según el articulista, se habían comprometido a no publicar nada hasta después de la clausura de la Exposición.
      Como consecuencia del cruce de réplicas y contrarréplicas, el Sr. Monge se dio de baja en la Unión (Junta Directiva, sesión del día 5 de Enero de 1.910).
      En realidad, detrás de este fútil motivo de discordia, se vislumbraba el malestar de la Comisión Gestora por la escasa participación catalana en el certamen, lo cual, por otra parte, no era en modo alguno imputable a los Srs.Monge, que siempre colaboraron de forma muy activa en los trabajos de instalación de la Exposición.
      Tuvo el honor de ser el primer comerciante inscrito en la lista de contribuyentes de la Delegación de Hacienda Barcelonesa, con la especialidad de vender sellos usados para colecciones.


      D.Miguel Aleñá Fernández nació en Málaga, donde cursó los estudios de perito mercantil; pero pronto se sintió más atraído al campo de la literatura y el periodismo que al de la legislación mercantil, por lo que abandonó la casa paterna y las comodidades que le proporcionaba la desahogada posición familiar, y se trasladó a Madrid, donde sintió la atracción por la Filatelia, y a su estudio e investigación consagró su vida.

      Unido por lazos de amistad y de parentesco –eran cuñados- con D.Miguel Gálvez, fundó, en Enero de 1.897, el "Madrid Filatélico", acreditada revista mensual dedicada a los comerciantes y a los coleccionistas, que fue galardonada en la Exposición Filatélica Internacional de París, de 1.900.   Al tiempo de la celebración del Congreso de Zaragoza, el Sr.Aleñá era su Director, razón por la cual pasó a formar parte de la Junta general, en calidad de Vocal; y en las deliberaciones suscitadas en aquella asamblea tuvo una participación muy activa, y defendió la ponencia "Concepto técnico general de la Filatelia".  Al tiempo de la Exposición, era miembro de la Junta permanente ejecutiva de la Filatelia española y fue nombrado por la Comisión Organizadora de la Exposición "Miembro Adjunto" de la misma.

      D.Juan Díaz de Brito era un acaudalado industrial nacido en Valencia y miembro de numerosas entidades filatélicas tanto nacionales como extranjeras.   Antiguo aficionado, se caracterizó por el afecto que dispensó a la Unión Filatélica Valenciana, de la que fue socio fundador, y de la que, en la misma sesión fundacional de 6 de Mayo de 1.900, fue nombrado "Director de Cambios", para cuyo cargo fue reelegido en los años 1.901 y 1.902.   Cuando en Julio de 1.903 se trató de disolver la Sociedad, se opuso con todas sus fuerzas, comprometiendo su patrimonio al levantamiento de las deudas sociales.   De la Junta Directiva que salió de aquella crisis, fue nombrado Presidente de la entidad, cargo en el que continuó por reelección en años sucesivos.
      Al constituirse el Comité de organización del Congreso de Zaragoza, ocupó la presidencia del mismo y, posteriormente, pasó a formar parte de la Junta General.   La organización de la Exposición le sorprendió como Presidente de la Unión; su designación "in extremis" para formar parte del Jurado, constituyó un verdadero compromiso para él, pues meses antes (El Eco Postal, nº 67, correspondiente al día 27 de Julio de 1.909), la Comisión Organizadora, como ya se ha indicado, había manifestado su deseo de no dar cabida en el Jurado a los filatélicos de esta ciudad.

      Titular de una magnifica colección universal, que se hallaba expuesta en la sala del Palacio de Industrias, quedó automáticamente fuera de concurso.

      Aunque con los reglamentos en la mano (art. 22) cabía la posibilidad de que los expositores extranjeros, (siempre que fuesen al menos tres del mismo país) pudiesen designar un miembro del Jurado, bien de su nación o bien como delegado de ésta, nadie hizo uso de esta prerrogativa ni expresó la facultad de llevarla a término.


LA CELEBRACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

      El día 30 de octubre, a las 16 horas, con asistencia, entre otras personalidades, del Marqués del Túria y del Delegado de la Cruz Roja, el Director del Museo Postal, en representación del Director General de Correos, dio por inaugurada oficialmente la Exposición, tras breves parlamentos de los Señores Pallardó, Trenor y Llorca.
      Durante las horas en que la Exposición estuvo abierta al público, un miembro, al menos, de la Comisión permaneció en su interior, en el cual, por motivos de seguridad, se prohibió fumar. A este respecto, cabe afirmar que la seguridad, en todos sus aspectos, fue completa, pues, aparte de los seguros de incendios concertados, la Comisión contrató personal vigilante, y, además, obtuvo del Gobierno Civil la custodia del local, día y noche mientras duró el certamen, por una pareja de la Guardia Civil.
      Afortunadamente para la posteridad, nos ha quedado un documento gráfico de lo que fue el salón de la Primera Exposición Filatélica en España, ya que la Comisión organizadora encargó al fotógrafo D. Vicente Barberá Masip (que tenía su estudio en la calle Pintor Sorolla, nº 7, de Valencia) la toma de seis vistas parciales de la sala.   El tamaño de estos positivados fue de (165x225)mm., que se ofrecieron a expositores y público interesado al precio de 2,50 pesetas cada uno, franco de porte y certificado, a cualquier país de la U.P.U.   Es dato curioso el que aún hoy se ignora el número de copias que se realizaron.

      ¿Cuántos días duró la Exposición?...    Sobre este dato existe una cierta confusión:
   Quizás sea debido a que, a diferencia del acto inaugural, del que existen diversos relatos y gacetillas en algunos periódicos y revistas de la época, la clausura discurrió sin formalidad o solemnidad alguna, por lo que pasó totalmente inadvertida.    Sin embargo, determinar el tiempo de duración del Certamen es una cuestión que no deja de tener interés, aunque solo sea en consideración a aquellos aficionados que, en esta clase de eventos, aspiran a coleccionar el "calendario", esto es, sobres matasellados de todos los días de duración de la Exposición.   Años más tarde, los pocos cronistas que se han ocupado de esta efemérides se limitan a recordar la fecha de la inauguración, el día 30 de Octubre, guardando silencio sobre la de clausura; y únicamente, el ilustrado filatélico valenciano D.Gabriel Izquierdo señaló el día 8 de noviembre como fecha del cierre, probablemente debido a que una semana antes de la inauguración la propia Comisión Organizadora declaró que el Certamen no podía durar más de diez días.
      Lo cierto, con total seguridad, sin conjeturas y con pruebas concluyentes, es que la Primera Exposición Filatélica de España, celebrada en Valencia, permaneció abierta durante doce días, del 30 de Octubre al 10 de Noviembre, ambos inclusive, pues así lo evidencia la existencia de sobres con el matasellos especial de la última de las fechas indicadas.


LOS ELEMENTOS FILATÉLICOS DE LA EXPOSICIÓN:

LA ESTAFETA DE LA EXPOSICIÓN Y SU MATASELLOS ESPECIAL.

      La Comisión organizadora consiguió de la Dirección General de Correos la concesión de un matasellos especial, así como de un buzón, también especial, que fue colocado en el interior de la sala, en el testero principal, de modo que en la esquina derecha se situó el buzón y en la izquierda el cepillo de limosnas, a los que ya se ha hecho referencia.

      En cuanto al matasellos, circular y de fecha, la leyenda de su interior expresa claramente su objeto: "CORREOS - VALENCIA - 1ª EXPOSICION - FILATELICA EN ESPAÑA", estando todos los ejemplares conocidos estampados con tinta de color morado.

      Con el fin de evitar abusos y complacencias, la Comisión consiguió del Administrador de Correos de la provincia, D.Ismael González Silesio, que solo se emplease el referido matasellos en las cartas, tarjetas, impresos, etc., que procediesen del buzón especial, y en los certificados que se entregasen a la mano al individuo de la Comisión que estuviese de turno, pues durante todos los días que duró la Exposición y en las horas que permaneció abierta al público, un miembro, al menos, de la Comisión estuvo siempre presente en la sala.

      En los efectos postales que fueron depositados en el buzón especial de la Exposición se estampó, junto con el matasellos de la Exposición Filatélica, el matasellos de la Exposición Regional, igualmente circular, de fecha, de color morado y con la siguiente leyenda: "EXPOSICION REGIONAL - CORREOS - VALENCIA".

LOS SOBRES DE LA EXPOSICIÓN.

      La Comisión organizadora confeccionó, para la correspondencia de los expositores, unos sobres que merecen ser considerados como los "oficiales" de aquel evento filatélico; de color blanco y de un tamaño de (110x142)mm., en su anverso figura la siguiente leyenda, impresa en color negro y situada en la esquina inferior izquierda: "Primera Exposición Filatélica.- en España.- Octubre y Noviembre, 1.909.- Valencia".

      También fueron depositados en el buzón especial y matasellados de la forma indicada, los sobres confeccionados por la Comisión organizadora para su correspondencia en sus trabajos de preparación de la Exposición: Se trata de sobres de color azul, de un tamaño de (115x145)mm., con la siguiente leyenda impresa en color negro en la cabecera del anverso: "Exposición Filatélica.- Valencia y Septiembre 1.909 - Comisión organizadora" y a continuación otras dos leyendas: Una la izquierda "Presidencia.- Libertad, 32, Cabañal-Valencia" y otra a la derecha "Secretaria.- Salvá, 1, entº Valencia".
      La referencia al mes de "Septiembre" se entiende mejor al tener en cuenta que la Comisión se vió forzada a demorar la fecha de inauguración en varias ocasiones.

      La Comisión dispuso, durante el periodo de preparación del certamen y concretamente para su gestión de difusión, de otro tipo de sobre, que utilizó para remitir el Reglamento y el Boletín de adhesión, del cual ya hemos dado cuenta anteriormente y expuesto su imagen.    Este sobre, de color azul, con dimensiones de (135x185)mm, lleva en el anverso la leyenda impresa en negro: "Primera Exposición Filatélica en España / VALENCIA.-SEPTIEMBRE DE 1.909 / DIRECCIONES - Presidencia: Libertad, 32, pral.-CABAÑAL (Valencia) / Secretaría: Salvá, 1, entresuelo.- VALENCIA" y que no parece que fuese utilizado durante la Exposición en el buzón especial; de hecho, de aparecer algún ejemplar, constituiría ciertamente una pieza excepcional.

      En la estafeta de Correos del buzón de la Exposición, el servicio funcionó con verdadera escrupulosidad, lo que no fue óbice para que tuviese lugar cierta inadvertencia: alguna carta de las primeras depositadas en día determinado, fue inutilizada con fecha del día anterior; al notarlo y para que estuviese en regla, los funcionarios procedieron a enmendarla con tinta.

      Otro "lapsus cálami" tuvo mayor resonancia: Cuando no había transcurrido un mes desde la clausura, el periodico The Philatelic Journal of Great Britain publicaba que la sociedad The City of London Philatelic Society disponía de un sobre matasellado en la Exposición Filatélica de Valencia con fecha "6 Nov. 1.990"; abierta una investigación, se pudo comprobar que debió de producirse una equivocación, obviamente exenta de mala intención.   La honorabilidad de los funcionarios encargados, Srs. Vilar y Lacana, quedó intacta.    Ni entonces ni después, hasta el momento presente, no consta la existencia de algún otro sobre con esta anomalía.


      Los sellos generalmente utilizados en la estafeta de la Exposición fueron los de la serie ordinaria denominada del "Cadete" en mayor cuantía, y, en menor, algún valor de los recientemente aparecidos (el 15 céntimos violeta) de la serie denominada del "medallón", aparte de conocerse sobres con el sello de urgencia y con el "Cuartillo":

                             
                             
                             
   Por último, existen ejemplares de sobres circulados cuyo franqueo va bellamente acompañado del mal llamado "Sello de la Exposición Regional" y que, careciendo en absoluto de valor postal, no se trata sino de una simple viñeta conmemorativa de dicha Exposición, si bien con un bello diseño modernista, apareciendo en algunos sobres esta viñeta inutilizada -contrariamente a norma- con el matasellos especial.

      Con antelación a la inauguración de la Exposición Filatélica, la Comisión organizadora tomó el acuerdo de controlar el número de sellos de 1, 4 y 10 pesetas empleados en el franqueo de los efectos postales depositados en el buzón instalado en el salón de la Exposición y matasellados con el especial de la misma. No extendió la estadística al resto de sellos de la serie por entender, con buen criterio, que aquellos valores serían los más solicitados y escasos, "...dado su elevado precio y poco uso".  El recuento final dio el siguiente resultado: De 1 peseta, 22 ejemplares; de 4 pesetas, 7 ejemplares; y de 10 pesetas, 5 ejemplares.  Al parecer estos valores se utilizaron para franquear cartas en su mayoría dirigidas al interior, esto es, con la intención de conservar estos signos postales, debido a lo elevado de su coste en franqueo.   Por ello es que hay que considerar como piezas escasas los sobres con el matasellos especial de la Exposición circulados al extranjero.

LAS TARJETAS DE LA EXPOSICIÓN.

      Como colofón, hay que hacer referencia a las tarjetas de la Unión Filatélica Valenciana: Esta entidad, a propuesta de su Presidente, acordó en Junta celebrada el día 4 de octubre de 1909 que se imprimiesen unas tarjetas postales que sirvieran como recuerdo de la Exposición, para que los socios, sociedades, revistas y otras entidades pudiesen conservar el matasellos que se iba a conceder.    La tarjeta, por si sola, carece de valor postal; si se deseaba su circulación era necesario franquearla convenientemente con sello adhesivo, pero, ahora bien, como tarjeta emitida por la Unión Filatélica Valenciana, sociedad patrocinadora del evento junto con la Sociedad Filatélica Catalana, merece formar parte esencial del bagaje filatélico de aquella efemérides, muy especialmente aquellas franqueadas y con el matasellos especial, esto es, las verdaderamente circuladas.


LOS PREMIADOS EN LA EXPOSICIÓN:

      Fue deseo de la Comisión que, antes de la clausura, el Jurado emitiese su veredicto, por lo que el día 5 de Noviembre y después de detenido examen, "...verificado en varias ocasiones individual y colectivamente...", el citado tribunal otorgó los distintos premios, cuyas indicaciones se colocaron junto a las colecciones y objetos agraciados.
      El Jurado, con los votos en contra de los interesados, hizo constar en acta, que lo mismo la colección universal del Sr. Díaz de Brito así como la revista Madrid Filatélico, dirigida por el Sr. Aleñá, eran merecedoras a ser distinguidas con medalla de plata, aunque se veía en la imposibilidad de adjudicárselas conforme a lo prevenido en el art. 11 del Reglamento, por considerarse que estaban fuera de concurso, toda vez que ambos señores formaban parte del Jurado.
      Ese mismo día del fallo, la Comisión ofreció un banquete a los miembros del Jurado en el restaurante del Gran Casino ubicado en el recinto de la Exposición Regional, y al que se unieron los valencianos Srs.Bertolín, Blanes, Sist y Escribá, entusiastas socios de la Unión y partícipes en la Exposición, a cuya instalación habían prestado su personal colaboración.


      El Jurado concedió el "Premio extraordinario de S.M. el Rey" a DªAntonia Rodríguez Martín, residente en Valencia, nacida en Toledo, que había cursado los estudios de Magisterio, si bien ejercía de ama de casa.   Sus aficiones se centraban en la Cartofilia, siendo poseedora de una importante colección de tarjetas postales ilustradas, aunque sin embargo, su participación en el certamen, esto es su vena filatélica, se explica si se tiene en cuenta que se hallaba casada con D.Carlos Llorca y un cuñado suyo era D.José Sanchís, fundador y director de la primera revista filatélica valenciana, "El Filatélico de Valencia".
      El galardón le fue concedido por su participación en la Sección 7ª, en su clase única de "Obras artísticas confeccionadas con sellos": Presentó un cuadro representativo del escudo de Valencia, con unas dimensiones de (286x248)cm. hecho con algo más de 12.000 sellos enteros usados del busto del monarca D. Alfonso XIII.   Conviene destacar este extremo: El premio le fue concedido a Dª.Antonia Rodríguez por un cuadro representativo del escudo de Valencia, y no por un mapa de España, como erróneamente se afirmó hace algunos años (Conferencia pronunciada por el tantas veces recordado Presidente que fue de la Sociedad Valenciana de Filatelistas D.Salvador F. Peris en el recinto de la "II Exposición Filatélica Regional de Valencia" del salón de Exposiciones del Excmo. Ayuntamiento de Valencia, el día 24 de Febrero de 1.966, pudiéndose consultar el texto íntegro en la revista Correo filatélico, nº 46; también existe una separata a cargo de la Sociedad Valenciana de Filatelistas e impresa por Esteve y Arnau, en 1.967).

      Las cuatro Medallas de Oro patrocinadas fueron concedidas por el Jurado a los siguientes expositores:

      En primer lugar, a Mr.Isaac Blanco, el cual, aunque algunos lo consideraban francés, pues llevaba más de quince años residiendo en París, era español, nacido en el año 1.866 en la localidad de Juzbado, provincia de Salamanca.   Desde 1.884, en que se desplazó a Madrid, empezó a dedicarse a la Filatelia con verdadera afición, progresando en sus conocimientos sobre la misma, impropios de sus 18 años, y siendo ya por entonces su predilección por los sellos de España.   En 1.892 fijó su residencia en Paris, y, desde su domicilio de la "rue du Conservatoire", realizó grandes transacciones, convirtiéndose en uno de los más asiduos concurrentes a la Bolsa de sellos de los Campos Elíseos, y ello sin desentenderse del movimiento filatélico español, pues fue Agente de la revista "Madrid Filatélico" en París, siendo en esta ciudad donde efectuó importantes cambios, que aumentaron su magnífica colección de España y Colonias, en la que destacaba la perfección de sus ejemplares, pues era extremadamente escrupuloso a la hora de adquirir un sello para su colección.
      Con esta espléndida colección había obtenido Medalla de Oro en la Exposición de París, de 1.900, Medalla de Plata en la Exposición de Berlín de 1.904, y de la misma clase en la Exposición de Milán de 1.906.   Poco tiempo después de la Exposición de Valencia, el Sr.Blanco falleció en París, y su señora viuda, Dª.Valentina Beurdeley, con quien había contraído matrimonio en 1.901, vendió toda la colección, de la que solamente una parte se había podido contemplar en la ciudad del Túria, que fue adquirida por el conocido filatélico comandante Mr.Aupèche.
      El galardón concedido al Sr.Blanco lo fue por su colección de sellos de España y Colonias, compuesta por numerosos bloques, errores, hojas reconstituidas de casi todas las series de 1.875, así como hermosos ejemplares de Río de Oro y posesiones del Golfo de Guinea, con un total de 148 cartones. Según testimonios de la época, llamaron la atención un bloque de cuatro sellos del tres cuartos del "Oso y Madroño" en nuevo; centros invertidos del 12 cuartos de 1.865 en sobres originales; el error 2 reales de 1.855; parejas de 2 reales de 1.851, 1.852 y 1.853; azules claros de 1.854; bloques de algunos 19 cuartos, y un espléndido ejemplar tête-beche de ¼ de céntimo, entre otros.


      La segunda Medalla de Oro le fue concedida al Sr.Conde de San Román por su colección de España y Colonias.
      Este entendido aficionado madrileño presentó artísticamente su magnifica colección, en la que incluyó los sellos de Telégrafos.   Esta colección llamó la atención, entre otros motivos, por estar compuesta exclusivamente por ejemplares nuevos y perfectos, que evidenciaron la pulcritud y el gusto de este distinguido expositor; y si, además, se tiene en cuenta que la colección era completa, podrá hacerse una idea del valor de lo expuesto.

      La tercera Medalla de Oro fue adjudicada a D.Miguel Gálvez Jiménez, que, en aquel momento, era ya una personalidad en la Filatelia española, hasta el punto de ser considerado como uno de los estudiosos más expertos en sellos de España.
      Titular de un establecimiento de sellos de los de mayor crédito de Madrid, "M. Gálvez, sucesor de López", de cierta antigüedad –la casa original había sido fundada en 1.868- y situado en las calles Cruz y Príncipe (el traslado a la Carrera de San Jerónimo tuvo lugar algún tiempo después, en 1.912), era autor de una importante obra, de gran éxito comercial, denominada "Catálogo Gálvez", caracterizado por ser universal y ser el único de esta clase editado en castellano; por su técnica y buena factura, había sido premiado en las Exposiciones de París, de 1.900, y en la de Milán, de 1.906.

      Fundó, junto con D.Miguel Aleñá el "Madrid Filatélico", órgano oficial del Circulo Filatélico Matritense, cediendo a este último, su cuñado, la dirección y reservándose el Sr. Gálvez la propiedad; el primer número vio la luz el día 1 de enero de 1.897, siendo en este momento de celebración de la Exposición de Valencia la revista más antigua de las que se publicaban.  Al tiempo del Congreso de Zaragoza, fue nombrado Vocal de la Junta General, prestando una decidida e importante colaboración en pro del evento, aunque no asistió a Zaragoza.

      El premio le fue concedido por su colección de sellos de Colonias Españolas, donde especialmente llamaron la atención las colecciones referentes al Golfo de Guinea y Río de Oro, de las que el Sr. Gálvez exhibió, al decir de los que vieron el certamen, ejemplares preciosos, sobre todo los errores de 4 pesetas y sobrecargas.
      En aquel momento, se estimaba que en esta clase era difícil que hubiese una colección que ofreciese tanta variedad filatélica.


      La cuarta Medalla de Oro le fue concedida a D.Miguel Blanes, aficionado valenciano, que, desde niño, se sintió atraído por el coleccionismo de sellos de correos, afición que fue en aumento hasta que cumplió los 24 años, en que, debido al fallecimiento de su señor padre, hubo de encargarse de los asuntos de su casa y continuar el negocio del autor de sus días.
      A su desahogada situación económica unía una gran laboriosidad y competencia mercantil, como puede colegirse por el hecho de que a los 19 años era Jefe de contabilidad de la Banca de los Srs. Verdeguer.

      De vuelta a los sellos, y gracias a sus desahogados medios económicos, que su laboriosidad iba acrecentando, hizo buenas adquisiciones, logrando reunir una buena colección de unos 14.000 sellos, en la que se encontraban piezas muy importantes de España, Colonias, Europa y América.
      Ingresó en la Unión Filatélica Valenciana en Enero de 1.909, y ese mismo año fue elegido Vocal primero de la Directiva (Vicepresidente), teniendo una importante participación en la organización e instalación de la Exposición, a la que prestó ayuda tanto material como personal, aunque sin embargo, en Junio de 1.912 y a petición propia, causaron baja él y su hijo en la Unión.
      El galardón le fue concedido por su colección de bloques de sellos de España: De lo mucho expuesto por el Sr.Blanes, destacó una preciosísima y numerosa colección de bloques de España de los años 1.850, 1.851, 1.853 y 1.854; uno de 12 sellos del 6 reales de 1.851 y otro de igual valor de 1.853; un bloque, de gran valor, de 8 sellos del real azul claro de 1.854, algo matasellado, que llamó especialmente la atención; y otro de 15 sellos de 1 real azul de 1.855, entre los que aparecía el error del 2 reales de dicho año.    Y además, muchos de estos bloques y otros que allí figuraban, se encontraban en fajas y sobres originales, lo que aumentaba indudablemente su valor.


      La quinta Medalla de Oro le fue adjudicada al Museo Postal por su profusa y variada colección de matasellos, que fue presentada y ordenada personalmente por su Director, D.Manuel de Cerecedas, perteneciente al Real Cuerpo de Correos.

      Coleccionista importante y miembro de varios clubs y sociedades filatélicas, la Junta General del Congreso de Zaragoza le había ofrecido una de las cuatro presidencias honorarias, que aceptó; pero una inoportuna enfermedad le impidió acudir a la capital aragonesa.

      Ya en Valencia, en el salón del Palacio de Industrias y en cuatro vitrinas-pupitre, se exhibieron escogidos matasellos de todas las clases: Los sellos de tinta, los llamados de letrero; los de escudos de armas reales; los de fecha; los denominados "matasellos" que dieron principio con el uso de los sellos de franqueo; los de cargo por carecer de franqueo o ser insuficiente; de certificados, etc.


      De las veintiuna medallas de plata otorgadas por el Jurado, cuatro pasaron a manos de expositores valencianos, y concretamente, fueron premiados con este galardón D.Miguel Blanes, del que ya se ha hecho referencia, por su colección de España y Colonias; D.Faustino Odriozola por su colección universal que exhibió en un artístico y cómodo mueble y en la que resaltaban los sellos de las primeras emisiones de casi todos los países del mundo; D.Carlos Llorca por su colección universal, en la que aparecían especialmente completas Francia e Inglaterra, así como algunos países de América; a la publicación periódica "El Eco Postal" (Órgano de difusión de la "Unión Filatélica Valenciana"); y a D.José Bertolín por su escudo de Valencia, de unos 50 centímetros de altura, y que estaba confeccionado con sellos cortados a pedacitos y encerrado en un lujoso marco dorado.

      El unionista D.José Bertolín, titular de un acreditado establecimiento comercial en Valencia, su ciudad de origen, sintió muy tempranamente la afición a coleccionar sellos, siendo uno de los más entusiastas unionistas, pues antes aún de pertenecer a esta Sociedad, ya le había prestado algunos servicios, y es que, por razones de índole particular y reservada, no estimo procedente solicitar su ingreso en ella.

      En 1.904, desaparecidas las circunstancias que motivaron su alejamiento, se convirtió formalmente en socio, y en las elecciones del siguiente año, 1.905, fue nombrado Vocal de la Junta, y reelegido para el mismo cargo en los años siguientes, y designado Secretario en 1.907, función que desempeñaba cuando se celebró el Congreso, asistiendo a Zaragoza.
      Al tiempo de la Exposición, formaba parte de la Junta Directiva de la Unión Filatélica Valenciana, habiendo prestando su colaboración personal en los trabajos de instalación del certamen.

      El resto de Medallas de Plata fueron concedidas a D.Manuel Gálvez (dos), por su colección de España y por su colección universal; otra a D.Ricardo Ragull, por su colección de Rio de Oro y Colonias Alemanas; a D.Juan Vidal Borrás, por su colección de Colonias Inglesas; a D.Antonio Laso, por su colección universal; a D.José Marcó del Pont, por su obra titulada "Sellos de Rivadavia"; a D.Francisco Carreras Candi, por sus obras literarias; a Mr.León de Ray, por su libro "Les falsifications du Transvaal"; a Mr.William S. Lincoln (dos), por sus obras "Stamp Collecting Noles" y "Catálogo Universal"; a Mr.Th. Lemaire, por sus catálogos; a D.Miguel Gálvez, por su catálogo universal; la Revista de la Sociedad Filatélica Argentina; a la revista "El Filatélico Español" (que dirigía D. Pedro Monge); a la revista "De Nederlandsche Philatelist"; y a Mr.Th. Lemaire, por sus álbumes.


      De las trece Medallas de Bronce concedidas, dos de ellas agraciaron a expositores valencianos, a D.José Sist Tamarít y a D.Francisco Mas; al primero, por su colección de España y Colonias y al segundo, por su colección universal.
      El Sr. Sist era un valenciano y entendido filatélico, socio fundador de la Unión Filatélica Valenciana, hasta el punto que, junto con el Sr. Díaz de Brito, fueron los redactores del primer Reglamento de la entidad, pues, en la reunión previa a la constitución, fueron encargados de llevar a cabo este cometido; este Reglamento fue aprobado por unanimidad en la primera sesión celebrada, y en la cual el Sr. Sist fue elegido Vocal de la Sección de cambios.
      Cuando la crisis de 1.903, fue uno de los que pidieron la disolución de la sociedad; pero no porque desease la desaparición –era uno de los más asiduos contertulios- sino porque consideraba la vida imposible por el camino emprendido.
      Asegurada la existencia de la entidad, se unió incondicionalmente, desempeñando desde entonces y sucesivamente los cargos de Vocal, Secretario, Director de cambios y Tesorero, haciendo gala siempre de gran actividad; como gran coleccionista, fue uno de los primeros que abandonaron la universalidad por imposible, logrando una esmerada colección de España y Colonias, que fue la que mereció la Medalla de Bronce en Valencia; y como persona, en fin, fue muy apreciado por sus consocios unionistas por su gran generosidad, pues siendo el representante en Valencia de la "Casa Enrique Laso" de Madrid, no tenía inconveniente en pedir sellos a su representada, y cederlos a sus compañeros en las mismas condiciones que a él le hacía el citado establecimiento.
      Al Sr. Sist se debió la creación en la Unión de la llamada "Sección de sellos fiscales" en el año 1.905, que se estructuró dentro de la Sección de cambios, aunque con bases propias (de 15 de Noviembre del citado año).
      Hay que recordar que, en ese momento, los sellos fiscales habían adquirido un notable interés por parte de los coleccionistas, especialmente en el extranjero. Londres acababa de contemplar la primera Exposición de sellos fiscales, organizada por la Fiscal Philatelic Society de dicha ciudad; y en los salones de la Federation Philatèlique de France sita en París, había tenido lugar una Exposición de sellos fiscales de todos los países, aunque en Valencia, sin embargo la idea no perduró mucho tiempo.
      Por lo que se refiere a los sellos fiscales de España, necesario es recordar al ilustre filatélico catalán D.Francisco Carreras Candi, no solo por sus conocimientos en esta materia sino también por su colección, parte de la cual fue expuesta en el certamen de Valencia, concretamente los sellos fiscales de esta ciudad.

      D.Francisco Más López era titular de un acreditado establecimiento comercial, cuya próspera marcha le permitió dedicar algún tiempo a sus dos aficiones favoritas: Los sellos y la bicicleta.
      Centrándonos en la primera de ellas, el Sr. Más fue socio de la Unión Filatélica Valenciana desde los primeros tiempos de su fundación, siendo un asiduo visitante de la sede social, formando reiteradamente parte como Vocal de los órganos de gobierno de la entidad.   En no pocas ocasiones demostró su afecto y desprendimiento a favor de la Unión, siendo uno de los firmantes de la proposición presentada el 18 de Julio de 1.903 para que la sociedad no se disolviese.   Posteriormente, ante situaciones igualmente comprometidas para la entidad, jamás negó su colaboración y ayuda.

      Se alistó como congresista, si bien no llegó a desplazarse a Zaragoza; y al tiempo de la Exposición de Valencia, prestó desde el primer momento su plena colaboración personal, colaborando incluso en los trabajos de instalación y en las labores de decoración del salón del Certamen, en el Pabellón de Industrias del recinto de la Exposición Regional Valenciana.

      La Medalla de Bronce le fue con cedida por su colección universal; poco tiempo después, en el mes de Enero de 1.912, falleció a los 43 años de edad.


      El resto de Medallas de Bronce correspondieron a D.Miguel Ximénez de Embun, por su colección universal; a Mr.León Raay, por su colección de falsificaciones del Transvaal; a D.Pedro Monge, por su colección de fiscales de Austria: a D.Francisco Carreras Candi, por su colección de fiscales de Valencia; a las publicaciones "Le Journal des Philatelistes", "The Philatelic World", "Le Collectionneur Universal", "Szekula Briefmarken-Verkehr" y a "Der Sammelsport"; a Mr.William S. Lincoln, por sus útiles y accesorios filatélicos; y a Mr.Th. Lemaire, por sus útiles y accesorios.

      Por último, el Jurado concedió cuatro Menciones honoríficas: a D.Rafael Torres, por su colección de franquicias militares de la campaña de Cuba; a D.Rafael Aguirre Mercado, por su obra "Estudios de la Filatelia de Chile"; a D.Miguel Gálvez, por su álbum desmontable y a Mr.William S. Lincoln, por su colección de álbumes.


LA PRETENDIDA VISITA REGIA

      Corre por Valencia, fundamentalmente vía "Radio macuto", el sucedido de que S.M.Don Alfonso XIII visitó, en el recinto de la Exposición, una muestra de sellos de correos, y que la regia visita, que estaba programada como protocolaria y de trámite, truncó el horario previsto, ya que S.M., muy interesado por los sellos, prolongó su estancia al solicitar detalles y admirar las colecciones allí expuestas.
      Con ocasión de aquel evento, los Reyes se desplazaron a Valencia el 22 de Mayo de 1.909 y el 25 de Abril de 1.910, para la inauguración de la Exposición Regional y de la Exposición Nacional, respectivamente; en ambos casos fuera del tiempo en que tuvo lugar la Exposición Filatélica (del 30 de Octubre al 10 de Noviembre de 1.909), por lo que, dicen los que afirman esta especie, los aficionados valencianos, sabedores del interés del Monarca por los sellos, le prepararon una exhibición filatélica.
      Sin embargo, la realidad es que, en la primera visita, difícilmente se pudo improvisar una exhibición por la sencilla razón de que la Comisión Organizadora no disponía todavía de las vitrinas y demás mobiliario necesario para ello, pues, incluso, ignoraba en ese momento el número de expositores y el volumen de las colecciones.
      En cuanto a la segunda visita de los Reyes, se produjo el 25 de Abril:   Ese día, por la mañana, tuvo lugar la inauguración y, por la tarde, la parada o festejo militar; fue en el siguiente día cuando el Rey visitó la Exposición Nacional, acompañado en todo momento por su Presidente, el Sr. Trenor Palavicino, el cual, en su Memoria, describe minuciosamente los pasos dados por el Monarca desde las 11`45, hora de su llegada, hasta las 20 horas, en que salió de regreso a Madrid.   El Sr. Trenor, guía y cicerone regio, menciona los pabellones visitados por el Rey e, incluso, las personas con las que dialogó el Monarca en cada uno de ellos; así, enumera la Sección de Arte Retrospectívo, Gran Casino, Instalaciones Lebón, Fomento, Casa Bayarri, Junta de Obras del Puerto, Cerámica Albors, Pañería Banquells, Espejos Prats, Maquinaria Vilanueva, Hidro Eléctrica del Turia y Reales Patrimonios, pasando a continuación al Palacio Municipal, donde el Ayuntamiento le ofreció un banquete, trasladándose luego a Capitanía General y abandonando Valencia a las 20 horas; no hace, pues, alusión alguna a la pretendida exhibición filatélica.
      Hay que reconocer que esta historia o, como se dice en la actualidad, leyenda urbana, ha hecho fortuna, llegando a prender en espíritus científicamente tan críticos como el inolvidable D. José María Gómis Seguí; pero, a la hora de redactar la crónica de lo acontecido, no basta con que un seceso resulte más o menos simpático y amable, es necesario que, además, sea verdadero.


IMPORTANCIA DEL CERTAMEN FILATÉLICO

      Los miembros de la Comisión organizadora de la Exposición, al iniciar sus trabajos y todavía eufóricos quizás por el éxito habido en el Congreso de Zaragoza, creyeron, llenos de optimismo, que era posible la celebración de un gran Certamen.
      Sin embargo pronto pudieron comprobar, como ya se ha indicado, que dos serios obstáculos dificultaban el acceso a aquella meta: La captación de fondos y la captación de expositores.
      Ciertamente, en el aspecto económico, la Comisión no recibió las ayudas que esperaba de aficionados y de entidades filatélicas (por lo que se refiere al ámbito oficial, la única ayuda económica recibida fue el premio donado por S.M. el Rey, y, en el aspecto participativo, la concurrencia del Museo Postal), lo que redundó no solo en los premios ofrecidos sino también en el levantamiento de los gastos generales de organización e instalación del Certamen, y hasta tal punto, que con posterioridad a la clausura de la Exposición, concretamente en el mes de Febrero de 1.910, el Sr.Pallardó, como Tesorero de la Comisión Organizadora, se vio obligado a hacer un llamamiento público a los señores que estaban en descubierto por cualquier concepto, tuviesen la bondad de arreglar sus cuentas, "...pues no habiendo sido lo satisfactorio que debiera el resultado financiero, su olvido o negligencia lo agravaría." (El Eco Postal, nº 74).); y, en el aspecto participativo, fue notoria la ausencia de las colecciones españolas más notables, pues, pese a los esfuerzos desplegados por la Comisión (en dos ocasiones se desplazaron miembros de la Comisión a Madrid -el Sr.Pallardó, primero, y el Sr.Aliño con la intención de romper el retraimiento general de los aficionados a exponer sus colecciones, haciendo lo propio el Sr,Llorca en Barcelona), no se logró vencer el retraimiento de los aficionados, y ello pese al entusiasmo inquebrantable de los organizadores, que, esperanzados y confiados en un cambio de actitud, demoraron una y otra vez la fecha del evento.
      Ahora bien, no obstante el tesón y el entusiasmo de los que, a lo largo de los trabajos de preparación, hizo gala la Comisión en su empeño por alcanzar la meta deseada, es lo cierto que, concluidos estos, no pudo ocultar un sentimiento de decepción por la falta de colaboración de ciertos filatélicos españoles, al menos en la medida que su entusiasmo por la filatelia le había hecho esperar.
      Tanto es así, que entresacamos esta alocución del discurso pronunciado por D. Vicente Pallardo en el acto inaugural: "...Las contrariedades, decepciones y sobre todo la falta de entusiasmo por parte de muchos que se titulan filatélicos, han hecho que no podáis admirar algo de lo mucho y bueno que en España existe en sellos y la creencia que hay en el extranjero de que aquí no tomamos nada en serio, ha hecho también que hayan dejado de enviarse colecciones por aficionados de otros países, que hubieran seguramente contribuido a dar mayor esplendidez y variedad a esta Exposición".
      El día 5 de Noviembre, la Comisión Organizadora ofreció una comida a los miembros del Jurado, y, en este acto, el Sr.Llorca, tras agradecer y encomiar la actuación del mismo, se dolió de que "...la apatía propia en unos, la desconfianza en otros de que se realizase el Certamen, el poco españolismo filatélico de algunos y el retraimiento de los más, hayan restado lucidez a la Exposición, que otra cosa hubiese sido, de haber contribuido todos los que debían y podían, al buen resultado de la misma.".

      Sin embargo, no podemos sino aplaudir el esfuerzo e ilusión con que nuestros antiguos consocios plantaron cara a la adversidad, a pesar de todo, para sacar a la luz la Primera Exposición Filatélica que ha tenido lugar en España.

Y con el mismo apoyo que ya manifestara en su día el ínclito Dr.Thebussem a la Comisión Organizadora.


      Al final, lo conseguido en Valencia fue, según el sentir general, una buena Exposición, que era a lo máximo que se podía aspirar.
      En este primer Certamen celebrado en España era imposible, con los medios con que se contaba, aspirar a una Exposición brillante, ni a competir con las grandes Exposiciones que ya entonces tenían lugar en Inglaterra, Francia y Alemania.
      El gran mérito de la Comisión y de sus colaboradores fue romper el pesimismo reinante, demostrando que había personas capaces de organizar una Exposición, esto es demostrando que podía hacerse en España, lo que venía haciendose en el extranjero; sin la brillantez de allá, pero con modestia y decoro.

      Este fue el gran mérito de aquellos antepasados nuestros: Con la Exposición de Valencia, la filatelia española dio el primer paso; en esta ciudad se puso de manifiesto que cuando se quiere y se dejan a un lado apatías propias del carácter nacional, y se tiene fe y constancia, se puede llegar a donde se llegó y llegaban en el resto del mundo.
      Otra vez, como sucediera el año anterior en Zaragoza, unos pocos aficionados, aupados por el tesón y la constancia de un grupo de valencianos unionistas, hicieron posible lo que otros muchos consideraban utópico.





LA EXPOSICIÓN NACIONAL VALENCIANA DE 1910


TRAS LA EXPOSICIÓN REGIONAL, EN 1910 LE SIGUE LA EXPOSICIÓN NACIONAL.

      Si a lo largo de 2009 asistimos al Centenario de la Exposición Regional Valenciana y evocamos sus distintas fases, llenas de luces y sombras, las efemérides de 2010 nos brindan la oportunidad, llena de paralelismos con el tiempo presente, de comprobar los desvelos, gestiones y angustias de un emprendedor como Tomás Trenor, promotor del certamen valenciano, que en un momento crucial solo fue secundado por el pueblo valenciano cuando intentaba poner en pie la Exposición Nacional entre la pereza insensible de los políticos.
      La Exposición Regional Valenciana fue inaugurada por don Alfonso XIII el 22 de mayo de 1909, con la presencia de Antonio Maura como presidente de un Gobierno conservador, viviendo el certamen meses de gran brillo hasta que, al llegar julio estalló la guerra en Melilla y España tuvo que enviar refuerzos a morir en el Monte Gurugú y en Barcelona se produjo la Semana Trágica.
      La Exposición Regional, al retraerse el público, comenzó a acumular déficit; fue entonces cuando Trenor y su comité acordaron prorrogar la Exposición, que en 1910 habría de tener carácter nacional.

      Cuando el anarquista Ferrer Guardia fue fusilado por su implicación en la Semana Trágica, el gobierno conservador de Maura se deshizo en el parlamento como un terrón de azúcar: Llegaron los liberales de Segismundo Moret al poder y a Tomás Trenor, diputado conservador por Valencia, le tocó lidiar el cambio general de ministerios y altos cargos, en una catarata que llegaba, según costumbre, hasta la alcaldía de Valencia.
      Con todo, el 18 de diciembre de 1909, a base de mover hilos en Madrid con pericia, consiguió un real decreto que aseguraba una subvención de dos millones de pesetas para la Exposición Nacional en 1910; pero, como el propio Trenor escribió en sus Memorias, "...los que de su trabajo viven, no pueden alimentarse de promesas y pagarés verbales.", de modo que "...hubimos de hacer verdaderos equilibrios con los propios recursos, siéndome forzoso acudir con los míos, sin regatearlos ni limitarlos, a las atenciones de aquellos meses primeros de 1910.". Dicho en cristiano: Trenor echó mano de su cartera personal para sostener el puente entre la Exposición Regional y la Nacional; porque aunque había decreto, el Banco de España, presidido "casualmente" por el liberal Sagasta, no abría el grifo financiero sin que las Cortes, disueltas, no votaran el decreto correspondiente.

      La Exposición Regional de 1909 siguió hasta enero de 1910, atendiendo a la petición del Gobierno liberal, que quiso cerrarla con algún ministro que pudiera "hacerse la foto". Sin embargo, cuando llegó febrero, Trenor ni tenía fecha de inicio ni podía establecer un borrador de presupuesto para la Nacional: "...En ésto -escribe Trenor compungido- surgió la crisis, cayó el señor Moret, subió a la presidencia del Consejo el señor Canalejas, y como teníamos suyas recientes demostraciones de interés y cariño por la Exposición, sobre él dimos para lograr lo que tanto nos urgía. Mi vida en aquella temporada fue un continuo ir y venir a Madrid".

      La nueva crisis de Gobierno, la decimotercera desde que Alfonso XIII comenzó a reinar en propiedad en 1902, se produjo el 9 de febrero; y Trenor logró que Valencia estuviera en el temario del Consejo de Ministros en su primera reunión de trabajo, el día 17; dos días después, recibido por Canalejas, logró de él la seguridad de que la Exposición Nacional se abriría el 15 de abril, con asistencia del Rey; el 22 de febrero, Trenor quiso atar definitivamente el gran evento que Valencia necesitaba y acudió a Palacio a cumplimentar al Rey: Afectuoso con el hombre al que había nombrado marqués del Turia, don Alfonso se comprometió a estar en Valencia tres días; y a volver en octubre con la reina Victoria, a quien la buena sociedad valenciana quería saludar desde mayo, cuando no pudo viajar a causa de su embarazo; Alfonso XIII, además, se entusiasmó con cuanto Trenor preparaba en Valencia: una gran fiesta militar, en homenaje a las tropas que se habían dejado la piel en Marruecos, y para eso tenía trabajando de nuevo a un compositor famoso por su parsimonia, Pepe Serrano, que componía "La Canción del Soldado".


EL GRAN GESTO DE VALENCIA

      El alcalde de Valencia, ahora el liberal Ibáñez Rizo, se desvivió tanto como Trenor por la Exposición Nacional y desplegó mil gestiones, junto con directivos del Ateneo Mercantil; pero Trenor, pendiente de la enfermedad de su esposa, vio con angustia cómo los retrasos del dinero se acumulaban, y lo que era peor, empezó a notar que desde Valencia se encizañaban las cosas escribiendo a Canalejas sobre lo mal que andaban todo en la Exposición y lo difícil que sería que el rey lo viera todo acabado.


      Trenor comprendió inteligente que "...en las esferas oficiales la causa de la Exposición tenía pocos afectos..." cuando el gobernador civil cerró el juego en el Gran Casino, única fuente de ingresos del certamen, aunque Trenor no se lo pensó dos veces y propuso a la junta del Ateneo Mercantil una dimisión en bloque, que fue de inmediato secundada, y dio orden de paralizar las obras en la Exposición.
      Lo que no sabía, o quizá sí, es lo bien que iba a responder su Valencia a tan honorable gesto, ya que el día 8 de abril los comercios comenzaron a cerrar puertas en protesta y los piquetes de jóvenes comenzaron a cantar el Himno de la Exposición, entre silbidos, a las puertas del periódico 'El Mercantil Valenciano', considerado poco afectuoso con el certamen.
      Trenor tuvo que hacer un llamamiento en la prensa para hacer que la huelga del comercio concluyera; poco después, citado a conferencia telefónica con el alcalde, que hacia gestiones en Madrid, tuvo noticia de que todo se iba enderezando.
      El gallardo gesto de protesta del pueblo valenciano causó sensación en Madrid y el Gobierno liberal accedió al fin a conceder un anticipo de 400.000 pesetas. Acordado el día 10, no se hizo efectivo en Valencia, realmente, hasta el día 22 de abril de 1910; con todo, el día 25 de abril, entre el clamor del pueblo valenciano, el rey, junto a Canalejas "el parsimonioso", inauguraron la Exposición Nacional de Valencia:   "...Como el lector ve -escribió Trenor- las cosas salen bien según la cantidad de energía que se pone en alcanzarlas..."..


APUNTES FILATÉLICOS ACERCA DE LA EXPOSICIÓN NACIONAL DE 1910

      El entonces Presidente del Ateneo Mercantil, D.Tomás Trénor Palavicino y su comité de promotores, buscaron, además del soporte del pueblo valenciano, del apoyo oficial e institucional, y, tras enconados esfuerzos, lograron conseguir la declaración de "Nacional" para la Exposición, que, de este modo, siguió abierta durante el año 1910.

      Las pérdidas obtenidas en el año anterior fueron paliadas, aunque tan sólo lo fueron en una parte, por los beneficios conseguidos en 1910; Tomás Trénor, que había anticipado medio millón de pesetas (¡¡¡ de 1909 !!!) de su patrimonio personal, así como los promotores, tuvieron que hacer frente al pago de las deudas, que fueron saldadas en parte, a través de efectuar subasta pública de los materiales procedentes de aquellos edificios de la propia Exposición que fueron derruidos; hoy en día, tan sólo se conservan incólumes los edificios del 'Palacio de la Industria' (llamado 'Edificio de la Tabacalera', que en la actualidad está destinado a albergar oficinas del Excelentísimo Ayuntamiento de Valencia), asimismo también el situado enfrente de éste y llamado 'Asilo de Lactancia' (por ser la guardería de las empleadas de Tabacalera) y el 'Palacio del Ayuntamiento', edificado a la parte de detrás de éste último, que fuera obra del Arquitecto Mora (cuya esbelta y armoniosa aguja gótica, que estuvo ausente en la Exposición Regional de 1909 por problemas de presupuesto, fue al fin terminada y rematada antes de la inauguración de la Exposición Nacional en 1910).

      Así como la Exposición Regional de 1909 no había sido rentable, tampoco lo fue la Exposición Filatélica, primera celebrada en España, que fuera celebrada, como referimos anteriormente en 1909, en el Palacio de la Industria; y aunque tampoco parecía posible obtener beneficios de la Exposición Nacional de 1910, se realizaron unas preciosas Medallas que fueron entregadas a los participantes en la misma.

      Además fue piedra de toque el que la Administración de Correos no permitió que fuera puesta a la venta la preciosa Viñeta que que la Organización había confeccionado para conmemorar el evento, y que a buen seguro habría sido una opípara ayuda que hubiera seguramente mermado las cuantiosas pérdidas derivadas del año anterior.
      Pero no sólo éso; sino que lo que desafortunadamente sucumbió fue el ánimo de los organizadores, que ni quisieron plantear (y ni siquiera lo intentaron) repetir la experiencia filatélica del año 1909, puesto que la Junta Directiva de la Unión Filatélica Valenciana declinó en absoluto el proponerlo a sus consocios.


      La Administración de Correos de Valencia puso a disposición del público asistente a la Exposición Nacional un matasellos especialmente confeccionado para enviar correspondencia desde la estafeta de la Exposición, que presuntamente se debería de encontrar ubicada en la entrada del recinto ferial de la Exposición, y que, a tenor de las piezas conocidas, no fue excesivamente utilizada, ni tan siquiera por los coleccionistas valencianos.

      Tanto es así, que se ha dado el caso de que se perdió la pista de la estafeta que se instaló en el recinto de la Exposición, y de modo que tan sólo en las postrimerías del siglo XX pasado, el inquieto coleccionista valenciano Isidro Payá encontró una tarjeta circulada con la marca del matasellos de la Exposición Nacional, (la única que actualmente se conoce con destino al extranjero) y que fue ignorada y desconocida hasta entonces, y que aún hoy se reconoce como rarísima (RRR).

      Posteriormente han ido apareciendo varios efectos de correo (hasta seis más, que siempre han sido tarjetas postales) con el matasellos de la Exposición Nacional, abarcando desde los meses de Mayo hasta Agosto de 1910, lo que nos viene a corroborar la existencia cierta y dilatada en el tiempo de una estafeta especialmente dedicada a conmemorar su celebración.

                                                                

      La estafeta de correo, es de suponer que permanecería abierta, casi con total seguridad, hasta el último día en que la Exposición Nacional permaneciera con sus puertas abiertas al público, lo que acaecería al llegar a su fin el mes de Octubre de 1910.
      El por qué de la ausencia de otros efectos de correo que presenten este matasellos, es una incógnita difícil de resolver, ya que ni siquiera existen efectos que estén 'filatélicamente' circulados por los coleccionistas valencianos de aquellos años, que no eran pocos, como bien sabemos.
      Como siempre, será el tiempo quien, con la ayuda de los investigadores en el área de la Historia Postal, será el agente que nos dará cumplida contestación a este curioso enigma marcofílico valenciano.





   Continuará...




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