SOVAFIL
   SOCIEDAD VALENCIANA DE FILATELISTAS
NUESTRA HISTORIA

ANTECEDENTES

        A finales del Siglo XIX y principios del XX, España se ve privada de todas sus colonias de Ultramar (Cuba, Puerto Rico, Filipinas...), y ello produce una gran crisis en la industria, en la agricultura, y sobre todo en la política; además hay mucho paro laboral, que contribuye al enrarecimiento del clima social.
        Sin embargo, en Valencia hay un gran movimiento que abarca a toda la sociedad (Arte, Música, Industria, Política,...) que eleva a Valencia a grandes niveles de desarrollo y de manifestaciones culturales.
        Es en esa época cuando se crean entidades de tanta entidad como el Círculo de Bellas Artes, la Sociedad Valenciana de Agricultura e Industria, el Ateneo Mercantil, la Sociedad Artística 'Lo Rat Penat', y también se funda la primera Sociedad Filatélica en Valencia, que recibió gran apoyo por parte de muchas entidades, políticos e intelectuales de esa época.
        En la última década del siglo XIX ya se reunían los filatélicos valencianos en la redacción de la publicación periódica "El Filatélico Valenciano", (en la calle Universidad número 1, entresuelo, de Valencia); fue en estos locales, donde, tras percatarse de la urgente necesidad de crear una Sociedad Filatélica en Valencia, se formó un germen de filatélicos valencianos que se reunieron para discutir los Reglamentos y constituir la primera Junta Directiva de la recién nacida Sociedad.

        Así, nació en el día 6 de Mayo del año 1900 la "UNIÓN FILATÉLICA VALENCIANA".


LOS PRIMEROS PASOS


FUNDACIÓN

        En esa primera reunión fundacional, (a la que asistieron a nivel personal intelectuales y afamados políticos), se nombró a D.Luis Reig y a D.José Sanchis (director de "El Filatélico Valenciano") como moderadores para discutir los Reglamentos, que fueron aprobados en esta sesión -con algunos ligeros cambios desde los primeros iniciales- procediéndose al nombramiento de la Primera Junta Directiva, que resultó elegida por unanimidad entre todos los asistentes:

Primera Junta Directiva de la Sociedad Valenciana de Filatelistas:

Presidente:    
D.Luis Reig
Vice-Presidente:    
D.Juan Llombart
Secretario:    
D.Manuel Marqués
Tesorero:    
D.Manuel Gómez Cano
Vocales:    
D.Carlos Llorca Caruana
    
D.Adolfo Porcar
    
D.Juan Busutil
    
D.Enrique Alzaga
    
D.Miguel Aynat


        Nombrada la Junta Directiva, se procedió a nombrar Director, Secretario, y Vocales de Cambios, resultando...:
Director de Cambios:    
D.Juan Díaz de Brito Antiga
Secretario de Cambios:    
D.José Sanchis García
Vocales de Cambios:    
D.José Sist Tamarit
    
D.José Izquierdo
    
D.Vicente Giner Guillot

...quedando constituida su sede social en la calle de Salvá, número 1, entresuelo, y nombrándose a la publicación periódica "El Filatélico Valenciano" como órgano oficial de la Unión Filatélica Valenciana.


        Al cumplirse el año 1901, la Junta Directiva determinó que, para salvaguardar el Patrimonio de la recién fundada Unión Filatélica Valenciana -y engrandecerlo en la medida de lo posible-, se emitieran Obligaciones amortizables por un valor nominal de Diez Pesetas; estas obligaciones comprometían a la Sociedad con sus adquirentes, aunque tenemos constancia de que muchos de ellos declinaron el hacerlas efectivas en bien de la Sociedad.


        Fue, tras la dimisión del entonces Presidente D.Rafael Morales en Julio de 1903, uno de los momentos más delicados de la Sociedad, pues a punto estuvo de disolverse; pero no fue así gracias al empuje de D.Juan Díaz de Brito Antiga, a la sazón Director de Cambios, quien, de acuerdo con el Artículo 69 del Reglamento Interno de la Sociedad, se comprometió personalmente a continuar las actividades de Sociedad, obligándose incluso a satisfacer con su patrimonio personal el exceso de gastos que ocasionase el mantenimiento de la Casa Social.

    Animados por su bravo y decidido brío, varios socios más apoyaron su ofrecimiento incondicionalmente secundando su moción, y continuando así con la labor social; más tarde, ya en agosto de ese año de 1903, se le nombró Presidente por unanimidad, -permaneciendo en el cargo además en 1904 y en 1905- y contando con D.Carlos Llorca Caruana como responsable de la Tesorería.


        Además, "El Filatélico Valenciano" pasó a mudar su nombre en 1904 a la denominación de "El Eco Postal" -y siempre continuando con su condición de órgano de difusión oficial de la Sociedad-, pasando a ser nombrado D.Carlos Llorca Caruana Director del mismo.




LA UNIÓN FILATÉLICA VALENCIANA Y "EL ECO POSTAL"

        Al comenzar el año 1.903, la flamante Unión Filatélica Valenciana, nacida con el siglo, se encontró sin órgano de difusión, pues la revista El Filatélico Valenciano dejaba de publicarse.      Su último número fue el correspondiente al mes de diciembre de 1.902, y, en el siguiente mes, su Director D.José Sanchis García, comunicó a la Unión, a la cual pertenecía como socio fundador, su voluntad de cerrar la revista por "no convenirle".

        En esta situación permaneció la Sociedad valenciana a lo largo del año 1.903, periodo éste ciertamente convulso para la joven entidad, hasta el punto de correr el riesgo de desaparecer.      Ello no significa sin embargo, que la Unión se desentendiese de la cuestión; así, en el mes de febrero, su Junta Directiva recibió el ofrecimiento de la revista barcelonesa El Filatélico Español para servir de órgano de la entidad, la cual, no considerando convenientes las proposiciones presentadas por el Director de la publicación catalana, Sr. Remolí, rechazó el ofrecimiento.

        Meses después, recibió la Unión Filatélica Valenciana, por parte de un particular filatélico la proposición de crear un periódico que fuese el órgano oficial de la entidad.      Para estudiar el ofrecimiento y, en su caso, las condiciones del acuerdo, la Junta designó a los señores Díaz de Brito y Gómez Cano para que informasen exhaustivamente sobre el particular.     Las negociaciones fueron por buen camino, por lo que los comisionados informaron favorablemente la propuesta de fundación de un nuevo periódico.     De esta forma se gestó El Eco Postal.



       Revista mensual filatélica, fué el órgano oficial de la Unión Filatélica Valenciana, y vió la luz en el mes de enero de 1.904, siendo su Director el periodista valenciano, y también coleccionista filatélico, D.José Martí Bolta.
       La revista se editó en tamaño cuarto, con un total de 16 páginas por número; en un principio se confeccionó en la Imprenta de Manuel Alufre, en la plaza de Pellicers.
       Sin embargo, en este mismo año, "por conveniencias particulares", y sin haber avisado con la antelación suficiente, la mencionada empresa decidió no continuar con este servicio, lo que ocasionó una considerable demora en la salida del número 9 de la Revista, correspondiente al mes de septiembre del propio año, que pasó a estamparse en los talleres de la Imprenta de Pedro Sancho; y en ella continuó la impresión hasta el acontecer de una efemérides notabilísima: el Primer Congreso Filatélico Español.

        La publicación nació con dos fines fundamentales: dar noticias bastantes del movimiento filatélico en general y ser el órgano de la Unión Filatélica Valenciana; y en ningún caso tuvo cabida el ánimo de lucro, pues, de haber superávit, tal y como se establecía en los estatutos, éste debería de ser destinado a los pobres.


        Al finalizar el año 1.904, el Sr. Martí Bolta comunicó a la Sociedad su decisión de abandonar la dirección de la Revista, como consecuencia de las múltiples atenciones que sobre él pesaban, fuera de la Filatelia.

     La Junta aceptó la renuncia y nombró, para sucederle, al entonces Tesorero, D.Carlos Llorca Caruana.

     De este modo, la Sociedad recuperó la Revista, que continuó siendo su órgano oficial de expresión, cediendo su dirección y administración al nuevo Director, que, en sus atribuciones, gozó de plena autonomía e independencia económica.

     En esta ocasión, la Junta eligió a “un hombre de la casa”, en la que había servido diversos cargos, incluido el de Presidente.

        Además, con este nombramiento, quedaban entrelazados los tres pilares sobre los que se iba a levantar la idea de un Congreso Filatélico Español: la Unión Filatélica Valenciana, El Eco Postal y D.Carlos Llorca.




LLEGA EL PRIMER CONGRESO FILATÉLICO ESPAÑOL

LOS ALBORES

       Desde el comienzo de 1.903, quien fuera Secretario de la flamante Unión Filatélica Valenciana, D.Carlos Llorca Caruana, afamado abogado y militar valenciano, creía –y soñaba- en la posibilidad de celebrar en España un Congreso Filatélico.    Sin embargo, hasta el mes de mayo del citado año, y a través de su revista “El Eco Postal”, no dio publicidad a su pensamiento, y lo hizo invitando a sociedades y periódicos especializados a tomar la iniciativa, prometiendo, por su parte, incondicional ayuda.     En efecto, al hacer la reseña de la Exposición organizada por la Junior Philatélic Society, en Londres, el Sr. Llorca, entre otras cosas, dice: ...“¿No podría ensayarse la celebración (en España) de un Congreso o Exposición?    Elementos creemos nos sobran y buena voluntad no habría de faltarnos; lo que necesitamos son iniciativas, no dudando que alguna Sociedad o nuestros colegas más antiguos la tomen; por nuestra parte estaremos al lado de los iniciadores y trabajaremos en pro de la idea, hasta donde nos permitan nuestras fuerzas”.

       A este llamamiento contestó D.Francisco Jaumandreu, proponiendo que el evento se celebrase aprovechando el Congreso de Historia de la Corona de Aragón, como una de las Secciones del mismo, insistiendo, poco después en la misma idea, que fue acogida por el Sr. Llorca, el cual se entrevistó con el erudito canónigo de la Catedral, D.Roque Chabás, encargado en Valencia de todo lo relativo al mencionado Congreso de Historia.     En las columnas de su revista “El Eco Postal” abre, en 1907, una “Lista de adhesiones para la celebración de un Congreso Filatélico”.    Así, puesto que no era posible conocer el parecer de los opositores a la idea, dado el silencio producido, se sabría al menos los partidarios de la misma.

       En abril del propio año y gracias a las iniciativas de los señores Díaz de Brito y Carreras Candi, las sociedades Unión Filatélica Valenciana y Sociedad Filatélica Catalana se adhirieron al pensamiento.
       En el mes de mayo las adhesiones llegaron a 46, además de 3 periódicos y otras tantas sociedades.

       El proyecto iba tomando forma, sobre todo después del artículo laudatorio del conocido e ilustrado filatélico Sr. Moreno de la Tejera, y de la explícita adhesión de la influyente revista "Madrid Filatélico", que por fin se decidió a dejar su retraimiento en esta cuestión, lo que supuso un impulso definitivo.
       Pero el verano trajo consigo la casi paralización de los trabajos, pese a lo cual a fines de septiembre pasaban de 100 las adhesiones.

       A finales de 1.907, el Sr. Llorca estimó que había llegado al fin el momento de constituir un órgano ejecutivo que encauzase los trabajos de organización.    Dos criterios se encontraron: Valencia propuso que las personas adheridas hiciesen la elección, procurando que hubiese representación de todas las regiones donde hubiese núcleo filatélico.  Barcelona prefería la constitución de comités regionales.
       Así las cosas, a falta de otras iniciativas y ante la pasividad reinante, el día 28 de enero de 1.908, después de concluida la Junta General de la Unión Filatélica Valenciana, el Sr. Llorca propuso a sus consocios reunirse en asamblea y tratar de la celebración del Congreso, dándoles cuenta de lo ya reseñado.
       Aceptada la propuesta, se tomaron, entre otros, los siguientes acuerdos: Nombrar una Junta General, designar un Comité central de organización, fijar como lugar de celebración Zaragoza, y ofrecer una de las presidencias honorarias al Dr.Thebussem, D.Alejandro Pardo de Figueroa.
       Como en el plazo señalado para ello, no se presentó ninguna enmienda, estos acuerdos quedaron definitivamente aprobados.

       Como ha quedado expuesto, uno de los acuerdos adoptados por los filatélicos valencianos reunidos en asamblea el día 28 de enero de 1.908 fue la constitución de un Comité central de organización.     Con el fin de conseguir la necesaria unidad en la adopción de los trabajos preliminares, así como la agilización de su ejecución, este organismo estuvo integrado exclusivamente por residentes en Valencia; concretamente por los señores Díaz de Brito como Presidente, Gómez Cano, Pallardó y López Burguete (cartófilo), como Vocales, y Llorca Caruana, como Secretario.

       El día 7 de marzo de 1.908 comenzó su andadura el Comité, y en esta primera sesión se inició el conflicto con los aficionados cartófilos, al presentar el Sr. López su dimisión, y si bien se ofició a la sociedad cartófila "Hispania" para que nombrase un sustituto; antes que ello sucediera se consumó la retirada de todos los cartófilos del Congreso, que quedó con un carácter exclusivamente filatélico.    Por otra parte, otro Vocal, el Sr. Gómez Cano, también presentó su dimisión, porque sus múltiples obligaciones mercantiles le impedían dedicarse a los trabajos como él hubiese deseado, siendo sustituido por D.Manuel Adlert.
       De esta forma el Comité quedó integrado por los filatélicos valencianos Díaz de Brito, Pallardó, Adlert y Llorca.

       De los trabajos realizados por el Comité, se hace mérito a continuación.     Pero sería injusto silenciar un hecho que facilitó en alto grado las tareas del Comité: El referido al llamamiento a la afición, en general, y a la madrileña, en particular, que, en el mes de mayo, hicieron los distinguidos filatélicos madrileños Señores Laso, Gálvez y Aleñá.

       El Comité desarrolló un intenso trabajo, que exigía, a su vez, una permanente conexión con los miembros de la Junta General, única competente para aprobar o no los acuerdos propuestos.     Así, entre otras muchas actividades, el Comité hubo de estudiar y seleccionar los temas de las ponencias; la elaboración del proyecto de reglamento que había de regir en las sesiones; organizar el escrutinio para la elección de la Junta General definitiva en sus diversos cargos; la elaboración del presupuesto económico y el cobro de las cuotas; la gestión de la fabricación de las medallas; y la organización del trabajo a desarrollar en cada sesión, entre otras.
       El Comité remitió invitaciones y el número de "El Eco Postal" en el que se publicaba el Reglamento ya aprobado, a todos los filatélicos españoles cuyas direcciones eran conocidas, y, en fin, se invitó personalmente a todos los socios de la Unión Filatélica Valenciana residentes en España; como dato estadístico, ciertamente significativo, es de resaltar que, durante el funcionamiento de este Comité, se remitieron unas 300 circulares, y sobre una gruesa de cartas y postales.
      Por último, no olvidó el Comité la labor de “intendencia”, al extremo de que su Secretario, el Sr. Llorca, se desplazó con antelación, el día 20, a Zaragoza con el fin de auxiliar a los congresistas en orden a alojamientos, recepción y preparación del local.    Sin regatear mérito alguno a la labor del colectivo, hay que resaltar la laboriosidad tenaz y constante de su Secretario.

       Realmente, el trabajo organizativo llevado a cabo por el Comité fue justamente ensalzado.    Así, el Sr. Carreras Candi, en su primera intervención como Presidente del Congreso, pidió ... “para dicho Comité, y especialmente para su Secretario, que ha llevado el peso del trabajo, un voto de gracias”, que fue otorgado por unanimidad.
       No fue éste el único reconocimiento; ya que, a propuesta del Comité ejecutivo de la Exposición Hispano-Francesa, les fue concedida la medalla conmemorativa del Centenario de los Sitios, a los miembros del Comité organizador del “Primer Congreso Filatélico Español”, esto es, a los cuatro miembros de la "Unión Filatélica Valenciana", los señores Díaz de Brito, Pallardó, Adlert y Llorca, que, con su entusiasmo, tesón y laboriosidad, consiguieron que el sueño de un Congreso Filatélico Español se convirtiese en una realidad.


LOS PROTAGONISTAS VALENCIANOS

       Veamos, aunque sea brevemente y excluyendo al Sr.Llorca, del que se hablará después, lo que representaban filatélicamente, en aquel momento, los miembros del Comité:

D.Juan Díaz de Brito:     Antiguo filatélico valenciano, socio de numerosas entidades filatélicas tanto nacionales como extranjeras, se caracterizó por el afecto que dispensó a la Unión Filatélica Valenciana, de la que fue fundador y, en la misma sesión fundacional, el 6 de mayo de 1.900, fue nombrado Director de cambios, para cuyo cargo fue reelegido en los años 1.901 y 1.902.    En el siguiente año y a sus instancias, dejó de formar parte de la Junta Directiva; y cuando en julio de dicho año, 1.903, tratóse de disolver la Sociedad, se opuso con todas sus fuerzas y, secundado por otros socios, presentó una proposición, fundada en el artículo 69 del Reglamento, comprometiéndose a continuar la Sociedad, y otra, obligándose a satisfacer de su bolsa el exceso de gastos que ocasionase el mantenimiento de la Casa social, ya bienm fuera solo o bien en comandita con los socios que deseasen acompañarle, que fueron varios.    En agosto del propio año, y a consecuencia de la dimisión de algunos señores de la Directiva, se procedió a una nueva elección, en la que por unanimidad fue nombrado Presidente, cargo en el que continuó por reelección en años sucesivos.    Su desprendimiento a favor de la Unión se reflejó en innumerables ocasiones.    Particularmente, reunió una magnifica colección de España y Colonias, en especial, así como de casi todos los países de Europa, varios de América, muchos de Africa y, por último, de Persia; estuvo considerada la suya como la colección más importante de Valencia, después de la del Sr. Reig.    Iniciada la gestación del Congreso, y constituido el llamado Comité Central de Organización, el Sr. Diaz de Brito asumió la Presidencia, y posteriormente pasó a formar parte de la Junta General, en calidad de Vice-Presidente.    Presentó la ponencia: “¿Sería conveniente la formación de una Sociedad Filatélica Española?”.

D.Vicente Pallardó Roig, nacido en Valencia, abrazó la carrera militar, e intervino en la campaña de Cuba, donde fuera reiteradamente laureado, alcanzando el grado de Capitán de Infantería.    De regreso a su ciudad, el tiempo libre que le permitían sus deberes profesionales y las clases de lengua francesa que impartía, lo dedicó a la Filatelia, o por mejor decir, a la Unión Filatélica Valenciana, en la que, al tiempo de la celebración del Congreso, había desempeñado los cargos de Secretario, Tesorero y Director de cambios, siendo uno de los asistentes habituales a la Casa Social.
      Al asumir el Sr.Llorca la dirección de "El Eco Postal", llevó consigo al Sr.Pallardó, verdadero Redactor jefe, que sustituyó al Director en los casos de enfermedad de éste; la mayoría de los trabajos que publicó, aparecen firmados con distintos seudónimos.    Al iniciarse los trabajos preparatorios del Congreso, y constituirse el llamado Comité Central de Organización, Pallardó formó parte del mismo, en calidad de Vocal, siendo notable la actividad por él desarrollada.
      El día 24 de septiembre, en Zaragoza, por ausencia del Presidente del Comité, Díaz de Brito, presidió la sesión preparatoria del Congreso, en el que defendió la ponencia: “Vocabulario filatélico español. Su necesidad”.

D.Manuel Adlert Barón, también nació en Valencia y cursó carrera militar, participando en la guerra de Cuba, donde intervino en numerosos hechos de armas.    Al tiempo que nos ocupa, había alcanzado el grado de Capitán de Infantería, y su honroso comportamiento había sido reiteradamente premiado.
      Como filatélico, su afición era reciente al tiempo de ingresar en la Unión Filatélica Valenciana; pero su entusiasmo era grande, de modo que pronto fue elegido miembro de la Sección de cambios, primero, y Vocal de la Junta Directiva, después, cargo éste que a la sazón desempeñaba cuando entró a formar parte del Comité Central de Organización del Congreso, como Vocal, en sustitución del Sr.Gómez Cano, que había presentado su dimisión.     Acudió a Zaragoza, donde defendió la ponencia: “En los sellos para impresos ¿debe figurar el 1/4 ó los cuatro reunidos?”.


LA JUNTA GENERAL DEL CONGRESO FILATÉLICO ESPAÑOL

      En la asamblea celebrada por los unionistas valencianos el día 28 de enero de 1.908, a la que ya se ha hecho referencia, se acordó, junto con la constitución de un Comité Central de organización, la elección de una Junta General.    Los señores designados fueron D.Francisco Carreras Candi, D.Enrique Laso, Barón de Sinando, D.Miguel Gálvez y D.José R. Bourman; asimismo se previno la inclusión de los presidentes de sociedades cartófilas y filatélicas que se adhiriesen a la idea, así como los directores de los periódicos de ambas ramas, y, además, todo ello se entendía ...“sin perjuicio de que sea aumentada con otras personalidades”.

      Todos los elegidos aceptaron la designación, y, una vez incorporados los directores y presidentes anteriormente aludidos, entre ellos eligieron los distintos cargos, que dió el siguiente resultado:

Presidente
D.Francisco Carreras Candi
Vicepresidente
D.Juan Díaz de Brito
Tesorero
D.Enrique Laso
Vicetesorero
D.Alvaro Bielza
Secretario
D.Carlos Llorca
Vicesecretario
D.Juan Bautista Turull
Vocales
Sr.Barón de SinandoD.Miguel GálvezD.Guillermo Compte
D.Juan RubiesD.José R. BourmanD.Miguel Aleñá
D.Alfonso SabadellD.Joaquín SinandoD.Roque Gasca


      Como en el mes de junio se consumó la separación total de los participantes cartófilos, los dimisionarios Sr.Turull, Director de España Cartófila, y el Sr.Rubies, Vicepresidente de la sociedad Hispania, fueron sustituidos por D.Alejandro de Cortada, Secretario de la Sociedad Filatélica Catalana, y por D.Luis de Aguirre, Presidente de la reorganizada Sociedad Filatélica de Bilbao; en el siguiente mes de Julio, se produjo, a petición propia, el cese del Sr.Sabadell en la dirección del periódico "El Filatélico Español", sustituyéndole el comerciante D.Pedro Monge, lo que bien supuso, implícitamente, la sustitución en la Junta General.

      La relación Comité y Junta General fue intensa y cordial, estando caracterizada, en general, por una total sintonía, hasta el punto de no constar que propuesta alguna de aquél para la aprobación de ésta, fuese rechazada.    Más adelante, al tratar de los congresistas presentes y de los ausentes de Zaragoza, se expondrá la personalidad filatélica de los componentes de la Junta en el momento de la celebración del Congreso.


LOS PRESIDENTES HONORARIOS DEL CONGRESO FILATÉLICO ESPAÑOL

      Las cuatro presidencias honorarias, propuestas por el Comité y aprobadas por la Junta, fueron aceptadas por sus destinatarios.    La primera, esto es la concedida al Dr. Thebussem, fue, si se permite la expresión, “de obligado cumplimiento”, pues, en aquel momento, era la personalidad filatélica más relevante.
      Las dos siguientes estuvieron fundamentadas en motivos de cortesía oficial.
      La cuarta, por último, se debió a la gratitud, pues fueron innumerables las atenciones recibidas del Presidente de la Junta de la Exposición Hispano Francesa.

      Don Mariano Pardo de Figueroa, -Dr.Thebussem-:    A estas alturas resulta ocioso, por innecesario, resaltar la figura de este ilustre español e insigne escritor.     Gran aficionado a la Timbrología y al servicio de correos, nos ha legado numerosas obras, todas magistrales, en torno a la Filatelia y a Correos.    Este erudito polígrafo, Abogado de los Tribunales e individuo correspondiente de diversas Academias, en el momento de gestación del Congreso, ya gozaba del titulo de “Cartero honorario de España e Indias”, cuya concesión merece ser recordada.
      Ante sus servicios en el ramo de Correos, cuyos estudios e investigaciones habían sido pilares para lograr la regeneración del sistema de comunicaciones, deseó el Gobierno recompensarle, manifestándole de forma confidencial si le agradaría la concesión de una Gran Cruz, o quizá el carácter de Jefe superior de la Administración, o si le convenía alguna otra merced; pero el Dr.Thebussem contestó que... "habiendo sido el conde de Villamediana el primer administrador del Correo en nuestro país, bien me contento con ser el último cartero.".    En un principio pareció ser una evasiva esta respuesta; mas viendo que se formalizaba, le fue otorgado el título de cartero en Real Despacho de inusitado lujo, concediéndosele además franquicia absoluta de correspondencia.    Pues bien, al Sr.Pardo de Figueroa le fue ofrecida una de las presidencias honorarias del Congreso, que aceptó -aunque no acudió a Zaragoza-.    Una vez concluida la reunión, celebró su brillante éxito en carta dirigida a D.Carlos Llorca, a quien cariñosamente calificó como “el alma del Congreso".

      Don Emilio Ortuño:    Ocupaba la titularidad de la Dirección General de Comunicaciones, y en tal calidad el Comité central de organización propuso ofrecerle una de las presidencias honorarias, que fue ratificada por la Junta Directiva y aceptada por el interesado, que prometió su asistencia al evento.     Pero sus obligaciones oficiales impidieron su presencia en Zaragoza, aunque concedió un buzón para uso de los señores congresistas, y un matasellos especial.

      Don Manuel de Cerecedas:    En el momento de la celebración del Congreso, era el Director del Museo Postal de España, y en consideración a dicho cargo, el Comité central propuso el ofrecerle una presidencia honoraria, que ratificó la Junta Directiva y fue aceptada por el interesado, pero que no pudo desplazarse a Zaragoza por la reciente enfermedad que había padecido.

      Don Basilio Paraíso:    En Laluenga, pequeño pueblo de la provincia de Huesca, vio la luz primera a mediados del siglo XIX, en el seno de una familia humilde; pero gracias a su natural talento y pertinaz trabajo logró alcanzar una posición económica desahogada dentro de la vida mercantil de Zaragoza, hasta el punto de ser designado Presidente del Comité Ejecutivo de la Exposición Hispano Francesa de Zaragoza.
      Dió toda clase de facilidades para que el Congreso se celebrase en el seno de la Exposición, a la vez que dispensó, a todos los congresistas en general y a los valencianos en particular, las atenciones más exquisitas.    Le fue ofrecida una presidencia de honor, que aceptó, llegando a presidir efectivamente una de las sesiones, haciéndolo incluso con cierta desenvoltura -lo que es digno de destacar si se tiene en cuenta que no era filatelista-.    Al concluir el Congreso, y ante el cúmulo de atenciones recibidas por parte del Sr.Paraíso, (entre los que destacó el banquete de Clausura ofrecido a los asistentes), los congresistas quisieron materializar su agradecimiento de una forma especial, acordando hacerle un obsequio en el que figurasen los nombres de todos cuantos se adhiriesen a la idea, cuya materialización le fue encargada al Secretario, el Sr. Llorca.
      Fue precisamente un año después, el 17 de octubre de 1.909, cuando aprovechando la estancia en Valencia del Sr. Paraiso (con motivo de los Congresos de Peritos Mercantiles y de Cámaras de Comercio, que se celebraron en el ámbito de la Exposición Regional Valenciana), los congresistas valencianos y algunos socios de la Unión Filatélica Valenciana le ofrecieron un banquete y le hicieron entrega de una artística plancha de plata, con adornos de bronce y esmalte, descansando sobre marmolína verde y encerrado todo ello en un marco exterior de nogal tallado, obra de Sugrañes, reconocido artista y orfebre valenciano.


EL PRIMER CONGRESO FILATÉLICO ESPAÑOL


            Sesión preparatoria, 24 de septiembre:

      En uno de los salones del Palacio de Escuelas de Artes e Industrias de la Exposición Hispano-Francesa, y ocupada la presidencia por el Vocal del Comité de organización D.Vicente Pallardó, por ausencia del Presidente del mismo D.Juan Díaz de Brito, a quien ocupaciones perentorias habían hecho retardar el viaje, y formada la Mesa por dicho señor, el Vocal D.Manuel Adlert y el Secretario D.Carlos Llorca, se abrió la sesión.
      El Sr. Pallardó, brevemente, expuso el orgullo y satisfacción que sentía llegado este momento, y declinó, en nombre del Comité, toda la gloria que pudiera caberle, en D.Carlos Llorca, alma y organizador de los trabajos realizados, y al que dio la palabra para que expusiere la Memoria.    El Secretario relató a grandes rasgos las vicisitudes acontecidas y, seguidamente, el Sr.Pallardó dio posesión a la Junta General, quedando constituida la Mesa de la siguiente forma: Presidente, D.Francisco Carreras; Tesorero, D.Enrique Laso; Vice, D.Alvaro Bielza; y Vocales: D.Joaquín Minondo, D.José R. Bourman y D.Pedro Monge; Secretario, D.Carlos Llorca; y Vice, D.Alejandro Cortada.
      Ocupado el sillón presidencial por el Sr.Carreras, dio las gracias, en nombre de la Junta, al Comité de organización por los trabajos realizados, pidiendo especialmente para su Secretario, que había llevado el peso de la organización, un voto de gracias, que fue otorgado por unanimidad.
      Se dio lectura a la lista de adheridos y a las autorizaciones que los que no habían podido asistir, otorgaron a algunos de los presentes.    Dióse cuenta de una carta del Director General de Correos y Telégrafos, aceptando la Presidencia Honoraria.    Se sometió a votación la propuesta que hizo el Comité de conceder una presidencia honoraria a D.Basilio Paraíso, que fue aprobada por unanimidad.
      Teniendo en cuenta que faltaban algunos congresistas, cuya llegada estaba anunciada para la mañana del día 25, se acordó que la primera sesión se celebrase dicho día a las 16 horas.


            Primera sesión, 25 de septiembre:

      Bajo la presidencia del Sr.Carreras, se completó la Mesa con los señores Díaz de Brito y Aleñá, se leyó una tarjeta del Dr. Thebussem, deseando un feliz éxito al Congreso, y el Presidente leyó el discurso de apertura, en el que destacó la importancia de la Filatelia en el mundo moderno; a continuación, el Secretario leyó una carta del Director del Museo Postal, agradeciendo la Presidencia de Honor y excusando su asistencia, y se hizo pública la concesión de un buzón para uso de los congresistas y de un matasellos especial.
      Como Memoria presentada por Madrid Filatélico, el Sr. Aleñá, su Director, procedió a dar lectura a la ponencia “Concepto técnico general de la Filatelia”; a continuación, hizo lo propio el Sr.Carreras Candi con su ponencia “Nueva orientación en las series de España y Colonias”, concluida la cual se abrió un animado debate, en el que intervinieron todos los “pesos pesados” del Congreso, y fue tanta la vehemencia y fueron tan largas las intervenciones, que hubo que echar mano del artículo 9 del Reglamento, referente al orden y duración de los turnos.
      Terminada la deliberación y tomados los acuerdos pertinentes, el Secretario dio cuenta que el Gobernador Civil, D.Juan Tejón Marín, le había manifestado su satisfacción por la celebración del Congreso en Zaragoza.


            Segunda sesión, 26 de septiembre:

      Bajo la presidencia del Sr. Carreras, el Sr. Llorca leyó un oficio del Presidente del Comité ejecutivo de la Exposición Hispano-Francesa, D.Basilio Paraíso, aceptando el nombramiento de Presidente Honorario; a continuación el Sr. Pallardó dio lectura a su ponencia “Vocabulario filatélico español. Su necesidad”, enfrentándose a dilemas como los planteados por términos tales como “sello, timbre y estampilla; fija sellos, bisagras y charnelas; dentado, perforado y picado”; su disertación fue aprobada sin discusión.    Inmediatamente, subió a la tribuna el Sr.Díaz de Brito, que desarrolló el tema “¿Sería conveniente la formación de una Sociedad filatélica española?”, en cuyo debate se tocó, por los filatélicos catalanes, la antigua cuestión de la Federación Nacional.
      A continuación, el Sr. Adlert leyó la ponencia “En los sellos para impresos... ¿debe figurar el 1/4 ó los cuatro reunidos?”, aprobándose por unanimidad que figurase el 1/4 que proponía el disertante; la siguiente ponencia fue “La no desmonetización de los sellos en general”, leída por el Sr.Del Tarré, a la que siguió el discurso del Sr.D.José Monge sobre “La conveniencia de limitar la duración de las emisiones de sellos en España”, concluido el cual, entró en el salón el Sr.Paraíso, que fue presentado al Congreso por el Sr.Llorca, procediendo después en cortesía el Sr.Carreras a cederle la Presidencia al Sr.Paraíso.
      Por último, el Sr.Llorca leyó su ponencia “¿Qué valor filatélico debe concederse a los facsímiles?”, que motivó un animado debate, al término del cual el Sr.Paraíso pronunció un breve discurso de agradecimiento, y levantó la sesión.


            Tercera sesión, 27 de septiembre:

      Bajo la presidencia del Sr.Carreras, el Sr.Laso desarrolló el tema “Sellos de impuesto de guerra y timbres móviles que deben tener cabida en el catálogo”; el debate fue tan animado que, a pesar de haberse consumido los turnos reglamentarios, se acordó prolongar la discusión.    Después fue el Sr.Bourman quien presentó su ponencia “¿Deben coleccionarse los sellos emitidos, que no han circulado?”, pregunta a la que el Congreso, por mayoría, contestó negativamente.    A continuación, el Sr.Arias defendió la ponencia “Acaparamiento de los sellos en nuestras Colonias y abusos de sobrecargas”; y, por último, se abrió un debate con relación a la “Moción sobre las franquicias postales”, respecto de las cuales el Congreso determinó que debían considerarse como una rama de la Filatelia.


            La clausura:

      Concluido el debate sobre la última ponencia y a propuesta de la Presidencia, se acordó que todas las comunicaciones recibidas, junto con toda la documentación referente al Congreso, se archivase.
      Se acordó dar un voto de gracias al Sr. Llorca por sus trabajos, y de confianza para que proceda a la elaboración de la cuenta de ingresos y gastos.
      Se trató de la fecha y el lugar en donde debería celebrarse el segundo Congreso: El Sr.Carreras propuso que, puesto que había sido valenciano el iniciador del que se acababa de celebrar, tuviese lugar el segundo en Valencia; los congresistas valencianos agradecieron la propuesta, si bien estimaron que celebrándose en Valencia al año siguiente Exposición Regional, sería más conveniente organizar una Exposición Filatélica, y así se aprobó, al igual que la celebración del siguiente Congreso tuviese lugar en Madrid.
      Se aprobó la creación de una “Junta permanente ejecutiva de Filatelia española”, encargada de organizar los dos futuros eventos, e integrada por D.Manuel de Cerecedas, D.Francisco Carreras, D.Enrique Laso, D.Miguel Aleñá, D.Vicente Pallardó, D.Manuel Adlert y D.Carlos Llorca; los tres últimos formaron el Comité de la Exposición de Valencia.


            Acuerdos y Conclusiones:

      En el orden puramente filatélico, los acuerdos y conclusiones adoptados fueron los siguientes:

1.-Necesidad de la formación de un Vocabulario filatélico español, y conveniencia de uno universal.
2.-Formación de una Sociedad Filatélica Española, poniéndose de acuerdo con las hoy existentes para los detalles de la organización.
3.-Que el sello de impresos de 1/4 de céntimo, es el que debe figurar en los catálogos, y no los cuatro reunidos.
4.-No conceder valor filatélico a los facsímiles y dirigirse a los periódicos profesionales españoles y a los colegas extranjeros, rogándoles que no publiquen anuncios de facsímiles.
5.-Que los sellos de impuesto de guerra cuyo uso en correos se haya dispuesto, figuren en las colecciones y en los catálogos.
6.-Que los timbres móviles usados en correos, no deben catalogarse.
7.-Que los sellos que no hayan llegado a circular, no deben catalogarse.
8.-Que las franquicias deben, como signos postales, formar parte de la Filatelia, constituyendo una rama de la misma.
9.-Que estas franquicias deben dividirse en dos grupos, las que lleven la palabra “Correos” y las que no la lleven.
10.-Que en los catálogos de sellos de correos, solo deben figurar las franquicias adhesivas, es decir, los sellos propiamente dichos.



LOS CONGRESISTAS ASISTENTES A ZARAGOZA

      Los filatelistas que se adhirieron al Congreso y suscribieron todas las formalidades para congregarse después, fueron cincuenta y cinco.    Sin embargo, llegada la hora del evento, únicamente asistieron en persona –y no por representación- a Zaragoza los siguientes señores:

  • D.Francisco Carreras Candi, de Barcelona.
  • D.Juan Diaz de Brito, de Valencia.
  • D.Enrique Laso, de Madrid.
  • D.Alvaro Bielza, de Zaragoza.
  • D.Alejandro de Cortada, de Barcelona.
  • D.José R. Bourman, de Málaga.
  • D.Miguel Aleñá, de Madrid.
  • D.Joaquín Minondo de San Sebastián.
  • D.Carlos Llorca, de Valencia.
  • D.Vicente Pallardó, de Valencia.
  • D.Manuel Adlert, de Valencia.
  • D.José Bertolín, de Valencia.
  • D.Fernando Guerrero, de Valencia.
  • D.Antonio Laso, de Madrid.
  • D.José Sist, de Valencia.
  • D.Juan Vidal, de Tarragona.
  • D.José Monge, de Barcelona.
  • D.Pedro Monge, de Barcelona.
  • D.Francisco del Tarré, de Barcelona.
  • D.Marcial Arias Carvajal, de Barcelona.
  • D.Cristóbal Bas, de Barcelona.
  • D.Ricardo Argüí, de Barcelona.
  • D.Miguel Ximénez Embun y Oseñalde, de Zaragoza.
  • D.Balbino Aparicio, de Valencia.
  • D.Julio Madurga, de Zaragoza.
  • D.Emilio Barril, de Zaragoza.
  • D.Emilio Bessa, de Tarragona.
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Los congresistas asistentes al banquete celebrado el día de la clausura del Congreso
junto a su anfitrión, D.Basilio Paraíso, Presidente Honorario.
      El día 27 de septiembre, ya clausurado el Congreso Filatélico, D.Basilio Paraíso ofreció un banquete a los congresistas, ágape que tuvo lugar en el comedor del Gran Casino de la Exposición Hispano-Francesa, presidiendo la mesa el anfitrión, que tuvo a su derecha al Sr. Carreras Candi y a su izquierda al Sr. Llorca, asistiendo todos los congresistas a excepción de los Srs.Bielza y Bessa -que ya habían abandonado Zaragoza- y al que, acompañando al Sr. Paraíso, asistieron también cuatro miembros del Comité ejecutivo de la Exposición Hispano francesa (señores Escoriaza, Baselga, Borovio y Gálvez).   Terminado el banquete, y saboreando unos excelentes habanos -a la vista de las caras de satisfacción reflejadas en la imagen-, los comensales salieron a la terraza del Gran Casino donde posaron en grupo para perpetuar el recuerdo de aquella asamblea.

PINCELADAS ACERCA DE LOS CONGRESISTAS

      D.Francisco Carreras Candi nació en Barcelona, en 1.862 y cursó los estudios de leyes.    Al celebrarse el Congreso, nadie discutió sus merecimientos para ocupar la Presidencia efectiva del mismo.    Resulta difícil resumir las actividades desarrolladas por el Sr.Carreras hasta ese momento, tanto en el campo político como en el artístico e histórico, por lo que, limitándonos a su faceta filatélica, recordemos que era poseedor de una colección de sellos de correos y de sellos fiscales de todas las naciones, colección que empezó en 1.874, siendo un verdadero especialista de España y Colonias en los segundos.    En cuanto a sus trabajos filatélicos, se dio a conocer con una serie de cartas sobre “Los correos en España”, dirigidas al Dr.Thebussem y publicadas en "La Dinastía" de Barcelona (1.889); posteriormente publicó “Las tarjetas postales en España” (1.903) y “Emisiones fiscales de los Colegios de Abogados, Procuradores y Notarios de Barcelona” (1.906), y mantuvo múltiples disquisiciones filatélicas, si bien sus mayores desvelos los encauzó en el estudio de los sellos fiscales de España, en los que fue una primera autoridad.    Socio fundador de la Sociedad Filatélica Catalana (1.901), fue su Presidente hasta 1.904, en que pasó a ocupar la Presidencia honoraria; presidió, como ya se ha dicho, el Congreso, en el que desarrolló una intensa labor, pronunció el discurso de apertura, y defendió la ponencia: “Nueva orientación en las series de España y Colonias”.

      Nacido en Guadalajara, en el seno de una familia acomodada, D.Enrique Laso se trasladó, aún niño, a Madrid, recibiendo una esmerada educación; logró con inteligencia acrecentar el capital heredado, y así, con recursos propios y con independencia económica, vino al mundo de la Filatelia, como aficionado primero, como comerciante en seguida y como estudioso e investigador siempre.    Prueba de ello fue la fundación de la revista "El Eco de Madrid" a la cual dirigió en los primeros años de existencia.    Formó parte del Circulo Filatélico Matritense, en el que desempeñó importantes cargos, y de cuya Sociedad vino a ser el alma, junto con el Barón de Hortega y D.Joaquín Frade, fundamentalmente.    Por último, sería injusto pasar por alto su vinculación con la Unión Filatélica Valenciana, de la que fue uno de los socios más antiguos, y aunque por residir en Madrid debía ser considerado como socio corresponsal, en realidad fue residente, pues contribuía con su cuota como tal, para atender mejor a su sostenimiento; fueron numerosas las ocasiones en que el Sr.Laso hizo patente su generosidad con la Filatelia valenciana, la cual, por su parte, siempre le mostró su agradecimiento.    Desde el primer momento, fue un entusiasta propagandista de la idea iniciada por el Sr.Llorca en "El Eco Postal", y, junto con los Srs.Aleñá y Gálvez, los más decididos apoyos que aquel encontró en Madrid.    Formó parte de la Junta General, siendo elegido Tesorero, y posteriormente estuvo integrado en la Mesa del Congreso.    Defendió la ponencia: “Sellos de impuesto de guerra y timbres móviles que deben tener cabida en el catálogo”.

      En el momento de celebración del Congreso, D.Alvaro Bielza Moreno era un filatelista de nuevo cuño, pues su afición no sobrepasaba los dos años, pese a lo cual, y dada su desahogada posición económica y su decidido empeño, le hacían poseedor de una muy importante colección de más de 11.000 ejemplares, algunos de gran valor, especialmente de España.    Fue nombrado miembro de la Junta General en la primera de las reuniones del Comité Central y, posteriormente, fue elegido Vice-Tesorero.    En el Congreso, no pudo asistir a todas las sesiones, por impedirlo sus ocupaciones profesionales, como Ingeniero jefe de la provincia de Zaragoza.     No consta que tuviese intervención en las deliberaciones; no asistió al banquete de clausura, por lo que no figura en la fotografía de los congresistas.    Fue socio no residente de la Unión Filatélica Valenciana.

      D.Alejandro de Cortada fue un estudioso investigador filatélico que, en el momento que ahora nos ocupa, había adquirido cierta relevancia, pese a que su aproximación a los sellos no sobrepasaba los diez años.    Desempeñaba el cargo de Secretario de la Sociedad Filatélica Catalana, cuando fue propuesto para ocupar el cargo de Vice-Secretario de la Junta General, que había quedado vacante. Sin embargo hay que reconocer que el Sr.Cortada fue uno de los más ardientes propagandistas del Congreso, incluso antes de su incorporación a la Junta.

      D.José R. Bourman se inició en el coleccionismo en su época de estudiante de bachillerato, y si bien en un principio aspiró a una colección universal, pronto se concretó a los sellos de España y sus Colonias, logrando una magnífica colección.    Cuando tenía algo más de veinte años, dedicóse al comercio filatélico, particularmente a la compra de su especialidad en grandes partidas, para su exportación al extranjero, entrando por ello en relaciones mercantiles con acreditadas casas de Francia, Inglaterra y Alemania, lo que ayudó a prestigiar su establecimiento, abierto en la calle Victoria, en la ciudad de Málaga.    Sin embargo la actividad comercial no anuló su entusiasmo de coleccionista, fruto del cual fue la publicación del "Anuario Filatélico de España y Colonias", sus colaboraciones en la revista de la Sociedad Filatélica Malagueña y, en fin, la edición de la "Agenda Filatélica de bolsillo".    El Sr.Bourman, socio corresponsal de la Unión Filatélica Valenciana desde el momento fundacional de esta entidad, fue designado Vocal de la Junta General del Congreso, en el que presentó la ponencia: “¿Deben coleccionarse los sellos emitidos, que no han circulado?”.

      D.Miguel Aleñá Fernández, nacido en Málaga, donde cursó los estudios de perito mercantil, pronto se sintió más atraído al campo de la literatura y el periodismo que al de la legislación mercantil, por lo que abandonó la casa paterna y las comodidades que le proporcionaba la desahogada posición familiar, y se trasladó hasta Madrid, donde sintió el hechizo de la Filatelia, y a su estudio e investigación consagró su vida.     Unido a D.Miguel Gálvez fundó, en enero de 1.897, "Madrid Filatélico", acreditada revista mensual dedicada a los comerciantes y a los coleccionistas, que fue galardonada en la Exposición Filatélica Internacional de París, de 1.900.     En el momento que ahora nos ocupa, el Sr.Aleñá era su Director, pasando a formar parte de la Junta General, en calidad de Vocal, siendo uno de los firmantes, junto con los señores Laso y Gálvez, de la Circular de 31 de mayo de 1.908.    Tomó parte muy activa en las deliberaciones de las tres sesiones, y defendió la ponencia: “Concepto técnico general de la filatelia”.

      Nacido en Guatemala y asentado en España desde muy joven, la aproximación a la filatelia de D.Joaquín Minondo fue, en un principio, como simple aficionado; sin embargo, fue tan alto el número de sellos que atesoró, así como el don natural que tenía para las transacciones, por su talento y condiciones especiales de carácter, que decidió dedicarse al comercio, y, en la calle de los Fueros, de la ciudad de San Sebastián, abrió establecimiento, bajo la razón social, primero, de “Joaquín Minondo” y, después, “Sociedad Filatélica Internacional de San Sebastián”, comercio éste en todo tiempo bien acreditado y surtido de abundante “stock”, quizá debido a la particular manera que el Sr. Minondo tenía de entender este ramo del comercio.    Al margen de las listas comerciales de precios, editó el “Catálogo especial de sellos de correos y telégrafos de España y Colonias”, en 1.906, y en 1.907 fundó y dirigió "El Progresista Filatélico", revista de carácter mensual.    Fue socio de la Unión Filatélica Valenciana, pues si bien produjo baja durante algún tiempo, volvió a ella en 1.906, y en el año siguiente manifestó su adhesión al Congreso y, en su condición de Director de publicación filatélica, fue nombrado Vocal de la Junta General, asistiendo a las sesiones del Congreso, pero abandonó Zaragoza el día de la clausura, por lo que no estuvo presente en el banquete de aquel día ni pudo figurar en la fotografía colectiva de los congresistas.

      Titular de un acreditado establecimiento comercial en Valencia, su ciudad de origen, D.José Bertolín Ibars sintió muy tempranamente la afición a coleccionar sellos, siendo uno de los más entusiastas “unionistas”, pues antes aún de pertenecer a esta Sociedad, ya le había prestado algunos servicios; y es que, por razones de índole particular y reservada, no estimó procedente solicitar su ingreso en ella.    En 1.904, desaparecidas las circunstancias que motivaron su alejamiento, se convirtió formalmente en socio.     En las elecciones del siguiente año, 1.905, fue nombrado Vocal de la Junta, reelegido para el mismo cargo en los años siguientes, y de Secretario en 1.907; esta función desempeñaba cuando se celebró el Congreso.    Fue el autor de la Circular, de fecha 25 de marzo de 1.907, por la que la Unión invitó a los filatélicos valencianos, socios o no, a que prestasen su adhesión al Congreso.

      Al tiempo del Congreso, D.Fernando Guerrero Parrondo era uno de los socios más jóvenes de la Unión Filatélica Valenciana, donde había ingresado en 1.907 y, en el año siguiente, ya fue elegido Vocal de la Sección de cambios por el entusiasmo manifestado en el Circulo, en el que era asiduo asistente siempre que se lo podían permitir sus obligaciones como Oficial de Infantería.    Asistió a Zaragoza, pero no consta que tuviese intervención en las sesiones.

      Hijo de D.Enrique Laso, D.Antonio Laso Cana, (o Antoñito, como familiar y cariñosamente era conocido en los círculos filatélicos), era frecuente que acompañase a su señor padre en sus viajes comerciales.    Adquirió un precoz conocimiento de esta ciencia, y a los ocho años, su padre le afilió a la Unión Filatélica Valenciana, como socio residente, y cuando acudió a Zaragoza tenía diez años de edad.     Años después, sustituyó a su señor padre en la titularidad del establecimiento madrileño.

      Al tiempo de la celebración del Congreso, D.José Sist Tamarit era un veterano y entendido filatélico; socio fundador de la Unión Filatélico Valenciana, cuando la crisis del año 1.903, a la que ya se ha hecho referencia, fue uno de los que pidieron la disolución de la Sociedad; pero no porque desease la desaparición –era uno de los más asiduos contertulios-, sino porque consideraba la vida imposible por el camino emprendido.     Asegurada su existencia, se unió incondicionalmente, desempeñando desde entonces los cargos de Vocal, Secretario, Director de cambios y Tesorero, haciendo gala siempre de gran actividad.    Como coleccionista, fue de los primeros que abandonaron la universalidad por imposible, logrando una esmerada selección de España y Colonias; y como persona, fue muy apreciado por sus consocios, dado su buen carácter y generosidad.    En el momento de asistir al Congreso, pertenecía a la Junta Directiva de la Unión.

      D.Juan Vidal Borrás era natural de Tarragona, y en Zaragoza tuvo una activa actuación, interviniendo en las discusiones de prácticamente todas las ponencias, hasta el punto de poder ser calificado como un verdadero “animador” de aquella asamblea.

      Inteligente filatélico y acreditado comerciante de sellos de Barcelona, dueño del prestigioso establecimiento de la calle Escudillers, D.José Monge fue un gran experto en los sellos de España.     Socio cualificado de la Sociedad Filatélica Catalana, su participación en el Congreso fue muy activa, y numerosas sus intervenciones en las distintas deliberaciones, presentando la ponencia: “De la conveniencia de limitar la duración de las emisiones de sellos en España”.

      D.Pedro Monge Pineda, filatélico catalán, hijo de D.José Monge, y miembro de la Sociedad Filatélica Catalana, fue nombrado Director del periódico "El Filatélico Español", en sustitución del veterano filatélico D.Sebastián Sabadell, que había presentado su renuncia por tener que atender sus obligaciones profesionales; ello motivó que el Comité Central de Organización nombrase al Sr.Monge Pineda Vocal de la Junta General del Congreso, puesto que la renuncia de aquel a la dirección de la revista, implicaba automáticamente la de Vocal de la Junta, por ser este nombramiento consecuencia de aquel. Posteriormente, al constituirse la Mesa del Congreso en la sesión preparatoria, formó parte de ella en calidad de Vocal, en un momento en que no había cumplido todavía los veinte años.

      D.Francisco del Tarré Draper fue un filatélico catalán, miembro de la Sociedad Filatélica Catalana y titular de un importante establecimiento filatélico, entonces ubicado en la calle Consell de Cent, de Barcelona; en aquel tiempo editaba una lista de precios, bajo el título “Prix courant-Timbres en gros et an detail”, de sellos de España, sus posesiones africanas y ex colonias.    Defendió la ponencia: “La no desmonetización de los sellos en general”.

      Al tiempo del Congreso, D.Balbino Aparicio Soriano era un joven filatélico valenciano, que había ingresado en la Unión Filatélica Valenciana en el año 1.904, nombrado Vocal primero de la Sección de cambios en 1.905 y en el siguiente año fue elegido Secretario.    Su vocación filatélica nació muy tempranamente, pues siendo aún un chiquillo, comenzó a coleccionar los sellos que le brindaba el cesto del despacho de su señor padre, D.Antonio Aparicio, conocido y acaudalado comerciante de esta plaza, y, que en aquel entonces sostenía gran correspondencia con España y con el extranjero.    Tuvo que hacerse cargo de los negocios de la casa, pero continuó con el coleccionismo de sellos, entre los que destacaban las planchas de Inglaterra.     Acudió al Congreso, en el que no consta que tuviese intervención durante las deliberaciones.

      En cuanto a los asistentes zaragozanos, el Sr. Ximenez de Embún, que, en el momento de la celebración del Congreso, tenía diez años de edad, llegó a ser cronista oficial de Zaragoza y en cuya ciudad le fue dedicada una calle en las inmediaciones de la Plaza del Pilar, concretamente la que corre entre la Lonja y el Ayuntamiento.

      Empresario del ramo textil, D.Julio Madurga era un coleccionista filatélico, y titular de una fábrica de tejidos ubicada aproximadamente donde actualmente se halla situado el establecimiento de “El Corte Ingles” de Sagasti.

      Por ultimo, D.Emilio Barril era titular de un comercio dedicado a la confección de camisas a medida, situado en la calle Alfonso I, y, en este mismo establecimiento, vendía sellos de correos; se le considera el primer comerciante filatélico de la capital aragonesa.

      El Sr.Arias intervino en las discusiones habidas respecto de algunas ponencias, no así los Srs. Bas, Ragull, Ximenez , Madurga , Barril y Bessa, que no consta tuviesen intervención alguna en las deliberaciones del Congreso.


LOS CONGRESISTAS QUE NO ESTUVIERON EN ZARAGOZA

      Como ya se indicó, los filatélicos que se adhirieron a la idea de celebrar el Congreso, primero, y suscribieron todas las formalidades reglamentarias para congregarse, después, fueron cincuenta y cinco.
      Sin embargo, llegada la hora del evento, unos porque lo impidieron sus quehaceres profesionales o familiares, otros porque cambiaron de opinión y algunos porque formalizaron su adhesión advirtiendo de antemano su ausencia de la reunión, en Zaragoza se lamentó la no presencia de los siguientes señores, algunos de ellos auténticos eruditos filatélicos:

      Dado el destacado perfil filatélico de algunos de los reseñados, forzoso es destacar, aunque sea a la ligera y de forma incompleta, lo que en aquel momento significaban para la común afición, deteniéndonos especialmente en los de origen valenciano.

      Al tiempo del acontecimiento que ahora nos ocupa, D.Miguel Gálvez Jiménez era ya una personalidad en la Filatelia española, hasta el punto de ser considerado como uno de los filatélicos más expertos en sellos de España.    Titular de uno de los establecimientos de sellos de mayor crédito, la Casa Gálvez, fundada en el año 1.868 y sita en las calles de la Cruz y Príncipe, de Madrid, y célebre por la edición de un Catálogo que, por su técnica y buena factura, había sido premiado en las Exposiciones Filatélicas de París (1.900) y Milán (1.906); es de resaltar que el citado Catálogo era universal, único de esta clase editado en español, y, al tiempo del Congreso, había llegado a la sexta edición.    Fundó, junto con D.Miguel Aleñá, el "Madrid Filatélico", habiendo mantenido siempre una fuerte vinculación con su consocio, entonces Director de la mencionada revista.     Fue nombrado Vocal de la Junta General, prestando una decidida e importante colaboración en pro del evento, siendo uno de los firmantes de la decisiva Circular de 31 de mayo de 1.908, que supuso el apoyo explicito al Congreso de la “filatelia madrileña”, aunque no asistiera a Zaragoza.

      Como filatélico de solera hay que considerar a D.Guillermo Compte, nacido en Barcelona, en el año 1.844, y de cuya ciudad salió en 1.857 para seguir sus estudios en Hannover, primero, y en Londres, después, iniciándose entonces en el coleccionismo, especialmente de Colonias británicas; de regreso a Barcelona en 1.862, y como aquí a la sazón, no había mas coleccionista que D.Angel Saura, quedó un tanto postergada su afición, hasta 1.867, en que la retomó con gran impulso.    Debido a sus relaciones y amistades en el extranjero, el Príncipe de Mónaco le honró con el cargo de Vice-cónsul en Barcelona.    Fue uno de los fundadores de la Sociedad Filatélica Catalana en 1.901, de la que fue elegido Presidente en 1.904, y estaba en aquella época considerado como el decano de los filatélicos de Barcelona, y quizás de España; fue nombrado Vocal de la Junta General, pero no asistió a Zaragoza.

      En el momento de la gestación del Congreso, D.Alfonso Sabadell era el Director de "El Filatélico Español", de Barcelona.    Difícil resulta resumir la biografía filatélica de este entendido e ilustrado aficionado,pues su primera colección la inició en 1.872, siendo alumno del colegio Valldemiá, en Mataró; y a su salida de éste, con el título de bachiller, regaló el álbum.    Años después, registrando el archivo de la correspondencia de su señor padre, encontró sobres de importancia que reavivaron su afición, la cual aumentó al trasladarse a Bélgica, a estudiar en el Instituto Agrícola, consiguiendo una buena colección de España.     Ya en ella celebró un extraño convenio con su colega de profesión y buen filatélico D.Prudencio Ibáñez, consistente en reunir en una sus respectivas colecciones, que sería común desde entonces, quedando de propiedad del superviviente; poco tiempo después falleció su compañero, quedando dueño absoluto de una importante colección; y en 1.880, ejerciendo de Ingeniero agrónomo en Barcelona, irrumpió en él un desbordante interés por los minerales y fósiles, hasta el punto de permutar su colección por una de minerales.    En 1.895 fue encargado de vender una importante correspondencia, de la que el comprador separó entre otros, un ejemplar de un chelín de Inglaterra por demasiado obliterado, que examinado después resultó ser uno de los buscados “errores” de este país, circunstancia que reavivó su afición, que se centró en los sellos de Inglaterra, Francia y España, alcanzando estas colecciones un elevado nivel.     En 1.901, en unión de los señores Remolí, Compte y Carreras Candi, fundó la Sociedad Filatélica Catalana; y en el momento de la gestación del Congreso, el Sr. Sabadell dirigía "El Filatélico Español", y era miembro de la Sociedad Francesa de Timbrología, de la Inglesa de Fiscales y de la Unión Filatélica Valenciana.      Fue designado Vocal de la Junta General y, poco tiempo después y por motivos profesionales que le obligaban a ausentarse con frecuencia de Barcelona, renunció al cargo de Director del citado periódico, sustituyéndole D.Pedro Monge, que ocupó igualmente el cargo de Vocal, en lugar del Sr.Sabadell.

      D.Roque Gasca Ibarra, entusiasta filatélico aragonés de Morés (Zaragoza), manifestó su adhesión al Congreso en julio de 1.907; meses antes de la celebración, fundó "El Filatélico Aragonés", revista trimestral, cuyo primer número vio la luz el día 15 de febrero de 1.908, lo que motivó que, como Director de un medio de comunicación y a tenor de lo estipulado en la base segunda de las aprobadas, fuese designado Vocal de la Junta General, pero sin asistir a las sesiones del Congreso.

      Titular de un acreditado comercio de Bilbao, D.Luis de Aguirre fue un entusiasta aficionado, cuyas inquietudes en este campo le llevaron a la difícil tarea de reconstruir una obra que, en el año 1.908, estaba muerta: la Sociedad Filatélica de Bilbao.    Junto con otros compañeros de aquella ciudad, logró poner de nuevo en pié dicha entidad, de la que fue nombrado Presidente.    El Comité Central de Organización, al tener conocimiento de la reaparición de la mencionada sociedad, aprovechó una de las vacantes producidas a consecuencia del conflicto surgido con las entidades cartófilas, ya mencionado, para cubrir con el Sr.Aguirre la plaza de Vocal de la Junta General vacante por la renuncia de D.Juan Rubies, Vice-Presidente de la sociedad cartofila Hispania; aunque no asistió a las sesiones del Congreso, y concluido éste, en la primera Junta que celebró la Unión Filatélica Valenciana, fue recibido como socio a petición propia.

      El Barón de Extil, de antiguo abolengo filatélico, desde niño y en una época en que los sellos no tenían el valor que luego alcanzaron, llegó a reunir una importante colección, que, allá por los años 1.868 a 1.870, le fue sustraída.    No por ello perdió su afición y, poco tiempo después, volvió a reconstruirla fundamentalmente con el “stock” de repetidos, que se libró del robo.    Formó parte del Circulo Filatélico Matritense, que tanto laboró por enaltecer la Filatelia española, y del que fue elegido Presidente, desarrollando una gran labor, aunque por poco tiempo, pues causas ajenas hicieron que desapareciera tan importante entidad.     Por afectar a Valencia y porque es de justicia, necesario es rememorar la generosidad del Barón cuando fue requerido su concurso por la Unión al iniciarse los trabajos de preparación del Congreso, momento éste en que el citado Circulo ya había cerrado sus puertas, prestó su adhesión personal (en julio de 1.907), ante lo cual los organizadores consideraron que merecía formar parte de la Junta General, en calidad de Vocal.

El valenciano D.Adolfo Porcar Lleó fue un personaje muy conocido en esta ciudad, tanto en el ámbito profesional, en su condición de brillante médico tocólogo, como en el filatélico.    En la Unión Filatélica Valenciana, cuando se celebró el Congreso, había desempeñado prácticamente todos los cargos, incluido el de Vice-Presidente, y formado parte de diversas comisiones, entre ellas la de reforma del Reglamento; estuvo siempre íntimamente ligado a la vida de la entidad, a excepción de un corto paréntesis.    Su coleccionismo se benefició de las numerosas relaciones que mantuvo con corresponsales extranjeros, que le facilitaron la realización de importantes transacciones.     Una cualidad especial adornaba a este filatélico, y es que destacó por sus aptitudes en el difícil arte de expertizar: Dotado de una prodigiosa memoria, dominaba al parecer el contenido de los principales catálogos, hasta el punto que, cariñosamente, sus consocios lo calificaron de “catálogo viviente”.

      Con anterioridad, ya hemos hecho referencia al filatélico valenciano D.José Martí Bolta.    Fue el primer Director de "El Eco Postal", cargo en el que cesó al concluir el año 1.904.     Abierta la Lista de adhesiones al Congreso, tempranamente aportó su firma.     El Sr.Martí había ingresado en la Unión Filatélica Valenciana con ocasión de ocupar aquel cargo en el órgano oficial de la entidad y ahora, años después, ante la próxima celebración del Congreso, volvió a interesar su ingreso, que fue aceptado.

D.José Sánchis Rodríguez era, en aquel momento, el Benjamín de la Unión Filatélica Valenciana; este joven, por no decir niño, ingresó en esta entidad cuando todavía no había cumplido los tres años, y decidió adherirse al Congreso contando con cuatro años y medio; tan extraordinaria precocidad filatélica solo se entiende si se tiene en cuenta que la criatura era hijo del periodista y filatélico D.José Extil García, Director que había sido de "El Filatélico Valenciano", y sobrino de D.Carlos Llorca.    Hasta ese momento, su única “actividad filatélica” conocida era la de aparecer, a los postres, en las llamadas “comidas anuales” que celebraban los unionistas, con asistencia de los miembros de las juntas saliente y entrante, por lo general en el restaurante Miramar donde "el nene Pepín", el socio más joven, recibía el agasajo de los concurrentes.

      De D.Vicente Moreno de la Tejera, natural de Madrid, necesario es destacar los tres campos que cultivó y destacó: el de la Medicina, el de la novela y el del periodismo, ya que fue médico de la Armada, cuerpo que abandonó para dedicarse a la política y al periodismo; nombrado en varias ocasiones Delegado de Sanidad, estuvo vinculado a estas tierras en tiempos de epidemia de cólera; ejerció el periodismo político, sufriendo a veces persecuciones, como las que motivaron su prisión en 1.879, por suponerle autor de un periódico clandestino.    Escritor filatélico incansable y peritísimo, colaboró en “casi” todas las revistas filatélicas de la época; de "El Eco de Madrid" y de la "Unión Filatélica Española", ambas publicaciones ya desaparecidas al tiempo del Congreso, había sido Redactor jefe y Director, respectivamente.    Como ya se indicó en otro lugar, fue de los primeros en adherirse a la idea del Congreso.    El Comité Central de organización, por unanimidad y teniendo en cuenta las circunstancias que en él concurrían, acordó nombrarle Vocal de la Junta General.    No acudió a Zaragoza pues ya había anunciado, con anterioridad al nombramiento, que no estaría en el Congreso sino en espíritu y pensamiento, pues sus dolencias no le permitían otra cosa; y, desgraciadamente, su vida se extinguió unos meses después del Congreso.

      Desde joven, D.Francisco Jaumandreu mostró una decidida inclinación por el comercio; introducido en el ramo Textil, consiguió alcanzar una relevante preparación en la teneduría de libros mercantiles, disciplina que aprendió de manos del sabio maestro en Contabilidad Sr.Claret.    Miembro de la Sociedad Filatélica Catalana, ocupó diversos cargos en ella, entre otros el de Secretario y el de Director de la Sección de cambios, importante y delicado cometido este que desempeñaba en el momento de la gestación del Congreso.     Para allanar los primeros obstáculos que se presentaron, fue uno de los que propugnaron se celebrase dentro del Congreso de la Corona de Aragón, según se indica en otro lugar.    Ingresó en la Unión Filatélica Valenciana, en calidad de socio corresponsal, siendo el encargado de todos los asuntos que la entidad valenciana tenía que solventar en Barcelona.    Recordemos, en fin, que, en 1.905, cuando se inició el movimiento tendente a crear una Federación de la Sociedad Filatélica Catalana y la Unión Filatélica Valenciana, idea propugnada por el Sr. Carreras Candi, el Sr.Jaumandreu fue uno de los más decididos partidarios.

      D.Gonzalo Fernández de Córdoba, alicantino, natural de Sax, ingresó en la Unión Filatélica Valenciana, primero como corresponsal y, posteriormente, al tomar domicilio en Valencia, como socio residente.     De inmediato pasó a formar parte del gobierno de la entidad, como Vocal primero de la Sección de cambios para el año 1.906 y, como Vocal segundo, para el año siguiente.

      D.Francisco Mas era titular de un acreditado establecimiento, y al que, la marcha próspera de sus negocios, le permitió dedicar algún tiempo a sus dos aficiones favoritas: los sellos y la bicicleta.     Centrándonos en la primera de ellas, el Sr.Mas fue socio de la Unión Filatélica Valenciana desde los primeros tiempos de la fundación de esta entidad, fue un asiduo visitante del domicilio social, y reiteradamente formó parte de los órganos de gobierno de la misma, bien como Vocal de la Junta bien como Vocal de la Sección de cambios.     En no pocas ocasiones demostró afecto y desprendimiento a favor de la Unión; y fue uno de los firmantes de la proposición presentada en la memorable Junta general del día 18 de julio de 1.903, para que no se disolviese la Sociedad, con base en el artículo 69 del Reglamento.    Posteriormente, ante situaciones igualmente comprometidas para la entidad, jamás negó su colaboración y ayuda.

      En 1.896, época esta en la que ardía el archipiélago en guerra separatista con España, D.Félix Iquino Parra marchó voluntario a Filipinas, y allí ascendió a Teniente, logrando diversas condecoraciones, si bien en la acción de Maragondón le fracturaron el cráneo de un balazo, obteniendo la cruz de Maria Cristina; de vuelta a la Península, y concretamente a Valencia, dedicó su tiempo libre a la Numismática –consiguiendo reunir una importante colección de monedas- y a los estudios históricos, que le llevaron hasta la Filatelia, y a ingresar en la Unión Filatélica Valenciana, en la que, al devenir el Congreso, había alcanzado el cargo de Vocal de la Sección de cambios.     Amante de nuestra historia local y de nuestras tradiciones, simultaneó sus ratos de expansión entre la Unión y la sociedad "Lo Rat Penat", en la que formó parte igualmente de sus órganos directivos.

      Dedicado al comercio de sellos de correos, D.Rafael Álvarez Morales había sentado su establecimiento en el nº24 de la calle Strachan, de Málaga; no llegó a editar catálogo alguno, pero sí notas de precios, que remitía gratuitamente a quienes las solicitasen; en sus anuncios comerciales, ofrecía, a las revistas nacionales o extranjeras que lo reprodujesen en dos números, el envío de 100 sellos “escogidos” de España y Colonias.

      Por ultimo, forzoso es recordar, aunque sea brevemente, la personalidad filatélica de los congresistas D.Rafael Sorarrain y D.Ramón Pujalte; del primero, consta que fue Director de la revista "El Filatélico Español", de Barcelona, en los tiempos en que dicha revista era el órgano oficial de las Sociedades Filatélica Catalana y Coleccionistas de sellos fiscales, y de las cuales era socio.    Dedicado al comercio de sellos de correos, el Sr. Pujalte tenía su establecimiento en el nº5 de la calle Peligros, de Madrid, el cual giraba bajo el rotulo “La bolsa filatélica de Madrid".

      En fin, del resto de señores suscritos al Congreso y que sin embargo no acudieron a Zaragoza, lamentamos, estimado lector, no poder ofrecer información específica complementaria.


EL'ALMA' DEL CONGRESO: CARLOS LLORCA CARUANA

      Este valenciano, que parecía predestinado a vivir en el mundo de las leyes, en 1.874 abandonó la Facultad de Derecho, y marchó voluntario al ejército de Ultramar siendo destinado a Puerto Rico, donde aprovechó la creación de la Academia de Cadetes de Infantería para obtener plaza con el número uno, aunque al año siguiente regresó a la Península, ascendiendo a Alférez en la Academia de Toledo. En 1.886 pasó a la Escala de reserva, en la que continuó hasta que en 1.895 fue destinado al Regimiento de Tetuán, con cuyo primer Batallón embarcó con el empleo de primer Teniente para la Isla de Cuba, en cuya campaña participó, y, tras su regreso a la Península, volvió a la vida civil.
      Filatélico, ya de joven, en el Instituto, se dedicó a coleccionar sellos, llegando a reunir un regular álbum, que no encontró a su primer regreso de Ultramar.   Esto le desanimó un poco, pero continuó conservando los sellos que llegaban a sus manos y así continuó, hasta que en 1.887, su íntimo amigo Rafael Morales le animó de nuevo y volvió con ahínco al coleccionismo, logrando reunir una espléndida colección de sellos carlistas.
      Tras la fundación de la Unión Filatélica Valenciana, fue nombrado de su Junta Directiva y desde entonces su vida filatélica fue unida a la de dicha Sociedad, en la que siempre desempeñó cargos de importancia, incluso el de Presidente en 1.902, formando parte de casi todas las comisiones que en la entidad se formaron, pues nunca rehusó su colaboración en pro de la Unión, cuya vida social siempre procuró fomentar con distintas iniciativas, como fueron la del "Centro de contratación filatélica", (que consistía en abrir, un día a la semana, el jueves, la Casa social a todos los aficionados, fuesen o no socios, para hacer transacciones, aprovechando para ello el gabinete de lectura, donde se hallaban los principales catálogos, consiguiendo con ello aumentar las relaciones entre los coleccionistas y, por ende, la afición, y ello sin necesidad de hacer gasto alguno para su instalación; él mismo, como autor de la idea, fue encargado de redactar el proyecto de Reglamento, que debía regir su actividad, y que, una vez elaborado, fue aprobado por unanimidad en Sesión Ordinaria de 8 de octubre de 1.904, celebrando su primera sesión el jueves día 10 de diciembre), y la "Conferencia Mensual" (en la que se dedicaba un día de cada mes a dar conferencias o lectura de trabajos filatélicos, bien de temas designados previamente, bien a voluntad de cada uno) y que son actividades que, aún hoy en día, sigue desarrollando nuestra Sociedad.

      En enero de 1.905, tras la dimisión, como Director de El Eco Postal, del Sr.Martí Bolta, la Junta Directiva de la Unión Filatélica Valenciana tomó dos acuerdos: que la Sociedad se encargase de la revista, y que el entonces Tesorero, Sr. Llorca, asumiese la dirección y administración de la misma (Sesión ordinaria de 7 de enero de 1.905), con total autonomía en estos campos.   Junto con D. Vicente Pallardó, como Redactor jefe, el nuevo Director remozó la publicación, elevó su nivel con secciones de investigación y estudio, y aumentó considerablemente los intercambios con otras revistas, prácticamente con todas las nacionales y con numerosas de Europa y América; a nivel nacional, intervino, y no dudó en dar su opinión, en cuantas controversias filatélicas plantearon los más conspicuos expertos españoles.
      Pero, lo que realmente le coloca en un lugar de honor en la Filatelia nacional, es el haber sido el iniciador –e impulsor- del Primer Congreso Filatélico Español, desde su cargo de Secretario (sucesivamente, del Comité Central, de la Junta Directiva y de la Mesa), tareas en las que contó siempre con el apoyo decidido de la Unión Filatélica Valenciana, apoyo sin el cual hubiese sido muy difícil coronar la obra; en la sesión de clausura, el Congreso acordó darle un voto de gracias por la labor realizada; el Dr. Thebussem, en carta que se reproduce en otro lugar, le calificó de "Alma del Congreso"; y, en fin, la Unión Filatélica Valenciana le otorgó el máximo galardón que su Reglamento de entonces permitía: el título de Socio de Mérito por sus trabajos, celo y constancia, (sic)..."honrando a sus consocios con el éxito que representaba el conseguir la reunión del Congreso".


LOS ELEMENTOS FILATÉLICOS DEL CONGRESO:

LA ESTAFETA DEL CONGRESO Y SU MATASELLOS ESPECIAL.

      El Director General de Correos y Telégrafos, D. Emilio Ortuño, aceptó la Presidencia honoraria del Congreso que le fuera ofrecida, y prometió su asistencia a Zaragoza si sus múltiples obligaciones oficiales se lo permitían; lamentablemente, el Sr.Ortuño no pudo desplazarse a Zaragoza, pero concedió un buzón para el uso de los señores congresistas, y un matasellos especial para inutilizar los sellos empleados en su correspondencia:



      El día 25 del mes de septiembre, fue instalado el buzón en el salón de sesiones, y ese mismo día comenzó a funcionar el servicio de estafeta hasta el día 27, inclusive.
   El matasellos concedido es de tipo circular y contiene una inscripción alrededor de su interior en el que se lee "CORREOS" por arriba y "FILATÉLICO ESPAÑOL" por debajo, y asimismo tres líneas horizontales centradas con las frases "ZARAGOZA" / "2*.SETI.1908" / "1.ER CONGRESO"; la tinta utilizada para su estampación fue de color violeta.



    Para la correspondencia certificada, se utilizó un matasellos circular adicional (propio de la Sucursal Nº 1 a la que pertenecía la Sede congresual) con la leyenda interior alrededor de "CERTIFICADO" por arriba y "ESTAFETA SUCURSAL N.O 1(sic)" por debajo, disponiendo asimismo de una línea central "2*.SETI.1908", y bajo ella una línea inferior donde se lee "ZARAGOZA", y sobre ella un rosetón alado a modo de adorno; este matasello se estampó en un color diferente, en un tono rojo suave.
(* puede ser un 5, un 6 ó un 7, pues tres días estuvo abierta la estafeta y el matasello en uso)

      El día 26 de septiembre, la Mesa del Congreso se vio obligada a comunicar a los señores congresistas que "... se han circulado las órdenes necesarias para que no se inutilicen con el matasellos especial los sellos que no formen parte de efectos depositados en el buzón del Congreso, o bien los certificados que seaan entregados a mano en la estafeta".   Con esta medida se quiso evitar los matasellos de favor, o por mejor decir, se quiso que el matasellos especial se estampase únicamente en sobres, tarjetas y efectos que fueran circulados desde la Sede del Congreso.

LA MEDALLA ESPECIAL DE LOS CONGRESISTAS.

      Con el fin de que los congresistas pudiesen disponer de un distintivo, que a su vez sirviese de recuerdo conmemorativo de la asamblea, el Comité de organización propuso a la Junta General la creación de una medalla, para ser acuñada en Plata de primera ley, cuyo diseño aprobado es el aquí reproducido:

    En ella, con forma y tamaño de un sello de correos (de la serie entonces en uso, la del monarca Alfonso XIII reinante, tipo 'Cadete'), figura una matrona representando a España sobre una rueda alada y unos rayos, emblemas de Correos y Telégrafos.
    Publicado el cliché de la medalla para conocimiento general y examen del mismo por los miembros de la Junta General, ésta prestó su conformidad y se procedió a la acuñación, que se realizó en Valencia, probablemente en los talleres de Sugrañes; ahora bien, como desde un principio la razón de fabricar la medalla fue para que sirviese de distintivo de los congresistas, se planteó el modo de llevarla, acordándose el construirlas con una pequeña anilla, en la que se sujetó un lazo de cinta de seda blanca, en cuyo reverso se cosió un botón de nácar para poderlo abrochar en el ojal de la solapa.
    Desde el primer momento, la intención del Comité fue la de limitar el número de medallas al del de congresistas, incluyendo dentro de este concepto tanto los presentes en Zaragoza como aquellos otros ausentes que delegaron su voto.   El número de medallas fundidas no nos es fehacientemente conocido, ya que el número exacto de los congresistas que delegaron su voto tampoco nos consta; sin embargo, se estima que el número de medallas fundidas debió de ascender a no más de 62 ejemplares.
      Por último, es de resaltar que, en la sesión de clausura, el Secretario preguntó el destino que debía darse al troquel y a las tres medallas sobrantes, tomándose el acuerdo de inutilizar aquél y archivar éstas junto con la documentación del Congreso.


LOS SOBRES PARA CORRESPONDENCIA DESDE EL CONGRESO.

      Para la correspondencia de los señores congresistas, el Comité de organización encargó la confección de sobres con la leyenda siguiente, en la parte superior del anverso y en tres líneas -las dos inferiores de menor tamaño que la primera-: "Primer Congreso Filatélico Español / HABIDO EN ZARAGOZA DURANTE LA EXPOSICIÓN / CELEBRADA PARA CONMEMORAR SUS HERÓICOS SITIOS"; y, a la misma altura de la citada leyenda y en la esquina izquierda, se reproduce la medalla del Congreso, y a su píe la cronología "1.808-1.908", todo ello en color negro.
      El número de sobres impresos no consta, aunque se sabe que fueron repartidos, junto con papel de carta igualmente impreso, entre los señores congresistas, presentes y ausentes de Zaragoza, para su correspondencia particular, siendo del tamaño común o corriente de carta (115 x 145)mm., de color “verde azulado”, y cuya solapa de cierre va provista de goma; están fabricados con papel especial, marcado con filigrana de aguas, en las que aparece representado un gallo y la leyenda "El Gallo / P. Y H.", y el resto del papel rayado con líneas paralelas.
      Se comoce correspondencia con estos sobres impresos enviados desde Zaragoza tanto como envíos Ordinarios, como de correspondencia Urgente, como Certificados, siempre con sellos de la Serie de S.M.D.Alfonso XIII "Cadete" -ocasionalmente también el de 4 cuartillos (Edifil-173) verde "Corona Real"- y con el sobreporte del sello "Pegaso" (Edifil-256) para complementar los servicios de urgencia:

Correo Ordinario:

       

Correo Certificado:
               

Correo Urgente y Certificado-Urgente:
       


      No solamente hubo envíos postales usando estos sobres, ya que los señores congresistas tuvieron a bien el emplear otros sobres "no oficiales" con los que enviar su correspondencia privada o institucional:

       


      No hay que confundir los sobres descritos, a los que cabe calificar como los “oficiales” del Congreso, con aquellos otros que pueden calificarse también como “oficiales”, pero en este caso lo son de la Exposición Hispano-Francesa que se celebrara también en Zaragoza en las mismas fechas; en efecto, estos últimos son sobres de tamaño igualmente común para carta, aunque fabricados en un color crema, y que llevan impreso en el ángulo superior izquierdo el emblema coronado de la Exposición zaragozana, esto es, un blasón cruzado por las banderas de España y de Francia, con un león rampánte en el centro del escudo y laureado por los flancos; arriba del emblema aparece la inscripción "EXPOSICIÓN / HISPANO- / FRANCESA", a tres líneas, y debajo "1º.MAYO / 31 OCTUBRE / 1908 / ZARAGOZA", a cuatro líneas.

      Pues bien, estos sobres fueron utilizados por algunos congresistas y franqueados en la estafeta del Congreso con el matasellos especial.   Del emblema de la Exposición citado existen varios diseños análogos, pero no idénticos:
               


      Por otra parte, en fin, en la correspondencia que fue salida desde la Exposición Hispano Francesa, se convino en utilizar –siempre como simple marca postal, y nunca para matasellar- un sello de tampón de caucho con forma circular, estando dividido su interior en varios cuarteles y, sobre todos ellos, se presenta la figura de n león rampante coronado dispuesto centrado y que está orlado con la leyenda "EXPOSICIÓN / HISPANO-FRANCESA / EN / ZARAGOZA / AÑO 1.908", todo ello estampado en tinta de color azul violáceo.

      De este tampón nunca dispuso la Estafeta del Congreso, por lo que, en el improbable caso de aparecer algún sobre o tarjeta con el matasellos del Congreso estampado junto con esta marca, constituiría una verdadera rareza.


LAS TARJETAS ENTEROS POSTALES DEL CONGRESO.

      También, para el uso exclusivo de los señores congresistas, se imprimieron al dorso un total de 275 tarjetas enteros postales con la misma inscripción utilizada para los sobres, coincidiendo no tan sólo en el texto sino también los caracteres y los diversos tamaños de las letras, así como la composición; al igual que en los sobres, aparece reproducida la medalla del Congreso en el ángulo izquierdo, y a su pie la leyenda cronológica "1.808-1.908":

               

      Las tarjetas postales utilizadas son las correspondientes al valor de facial 10 céntimos, rojo naranja, de S.M.D.Alfonso XIII, serie “Cadete”, en dos de sus tipos: uno (Edifil-45A), con leyenda “TARJETA POSTAL”, flanqueada por el escudo de España y el sello impreso; el otro (Edifil-47A), con leyenda en cuatro líneas “TARJETA POSTAL / UNIÓN UNIVERSAL DE CORREOS / (CARTE POSTALE --- UNION POSTALE UNIVERSELLE) / ESPAÑA”, e igualmente flanqueada.
      Cabe reseñar que, en algunos ejemplares de la primera serie, podemos encontrar un error en la impresión del dorso, ya que se han detectado algunos ejemplares (como el mostrado a continuación) que carecen de la leyenda cronológica "1.808-1.908" al pie de la imagen de la medalla:

       

      Estas tarjetas postales se repartieron entre los congresistas, y tanto a los presentes como a los ausentes de Zaragoza, a razón de cinco ejemplares a cada uno de ellos.


LA "GUINDA" DEL CONGRESO: LAS COLECCIONES DE AUTÓGRAFOS

      En el curso de la asamblea, el congresista valenciano Don Manuel Adlert advirtió que, con motivo de la celebración del Centenario de los Sitios de Zaragoza, se habían impreso unas colecciones de postales que hacían referencia a la celebración, reflejando algunas de ellas episodios de los Sitios zaragozanos, y otras personajes emblemáticos que lo fueran de ésos.   Así, tuvo la feliz idea de que cada uno de los presentes adquiriese la colección de postales con reproducciones de retratos y episodios de los Sitios de Zaragoza, y las firmase, encargándose él mismo de formar con ellas colecciones para cada uno, en las que figurasen las firmas de todos, incluso la del Presidente honorario Sr. Paraíso, que accedió gustoso.

               

      El promotor de la idea, ayudado por su paisano Don José Sist, procedió al reparto de las colecciones comprensivas de las firmas de todos los congresistas, las cuales colecciones constituyen evidentemente, en la actualidad, un recuerdo íntimo y afectivo de aquel evento protagonizado por aquellos legendarios personajes que nos precedieron en el entusiasmo por la Filatelia.
      Pero, al parecer, se quiso “redondear la faena” o ponerle la guinda filatélica al pastel, y así, el día de la clausura y, en consecuencia, vigente la prohibición acordada por la Mesa del Congreso en cuanto al uso del matasellos del Congreso, a la que ya se ha hecho referencia, en un acto de “contrario imperio”, en cuyo acuerdo parece que existió absoluta unanimidad, los autógrafos fueron refrendados con el matasellos especial:

               

      En cuanto al número de colecciones que fueron formadas y repartidas, fue el mismo que el de congresistas presentes, esto es, veintisiete, más la ofrecida al Presidente honorario Sr. Paraíso; y el número de autógrafos de cada colección es lógicamente el de veintiocho personajes.   Ahora bien, nos consta que algún congresista incluyó en su colección los autógrafos de los señores Escoriaza, Baselga, Borovio y Gálvez, todos ellos miembros del Comité ejecutivo de la Exposición Hispano Francesa y acompañantes del Sr.Paraíso en el banquete que éste ofreció a los congresistas el día de la clausura.


LA BIBLIOGRAFÍA SOBRE EL CONGRESO

      Aparte de las reseñas más o menos extensas aparecidas en los periódicos filatélicos de la época, existen dos publicaciones expresamente dedicadas a este evento: una de Valencia y otra de Barcelona:


      En Valencia, El Eco Postal, inmediatamente después de la celebración del Congreso, publicó un extracto de las sesiones del mismo; su contenido merece la presunción de completo y fidedigno, pues consta la asistencia a las sesiones de un taquígrafo profesional.   Al propio tiempo, anunció la publicación de las memorias, discursos y ponencias, para lo cual el sistema utilizado fue el de encartar entre las páginas centrales de cada número de la revista, un pliego o cuadernillo, de modo que pudiera separarse de ella, y encuadernarse una vez finalizada la obra, con independencia de la revista.
      De esta forma vio la luz la obra titulada "Primer Congreso Filatélico Español. Memoria general", en tamaño octavo y un total de tres hojas más ochenta y dos páginas:   Su contenido se limita a reproducir la memoria general y las ponencias leídas en el Congreso, sin hacer referencia a los debates que, a la conclusión de la lectura de cada una de ellas, tuvo lugar.

      En el siguiente año y en las prensas de la Imprenta de Francisco Altés, de Barcelona, la Sociedad Filatélica Catalana publicó, a su costa, "El Primer Congreso Filatélico Español. Zaragoza 1.908", libro en tamaño octavo, de ciento sesenta páginas, en papel costillado de color paja.   A diferencia de la publicación anterior, junto con el texto de cada ponencia, refiere las deliberaciones habidas al termino de la lectura de cada una de aquellas; y según reza el colofón, la estampación concluyó ...“a los treinta y uno de Marzo de mil novecientos nueve años del Señor”.
      En la actualidad, ambas obras (pero en especial la de Valencia, probablemente por el modo en que vio la luz), constituyen grandes rarezas bibliográficas, muy difíciles de encontrar en el comercio del libro antiguo; y ello debido muy probablemente a la corta tirada que se debió hacer de una y de otra publicaciones.

      En cuanto a las actas originales, en la sesión de clausura del Congreso se tomó el acuerdo de archivar todas las comunicaciones y documentación referente al mismo.   Sin embargo, han resultado infructuosas cuantas indagaciones se han hecho con la finalidad de localizar la referida documentación.



LA PRIMERA EXPOSICIÓN FILATÉLICA EN ESPAÑA

TRAS EL CONGRESO, SE FRAGUA LA IDEA.

      El día 27 de Septiembre de 1.908, en la sesión de clausura del Congreso, su Presidente, D.Francisco Carreras Candi, propuso que, puesto que había sido un valenciano el iniciador del evento, que en ese momento concluía, tuviese lugar el segundo Congreso en la ciudad de Valencia el año próximo; a ello respondió el Sr.Llorca, después de agradecer la atención de la presidencia, que le parecía demasiado próximo al que concluía, pero otro valenciano, D.Vicente Pallardó, tomó la palabra para proponer que, toda vez que en Mayo de 1.909 se iba a celebrar en dicha ciudad una Exposición Regional, podía verificarse una exhibición filatélica siempre que coincidiera con ella.   De esta forma quedó aprobado por unanimidad la celebración de una exposición filatélica en Valencia en Mayo de 1909.

      Por otra parte, y en esta misma sesión de clausura, se procedió a nombrar una “Junta permanente Ejecutiva de Filatelia Española”, para entender de todo lo concerniente a Filatelia, y encargada de organizar las dos solemnidades acordadas (el Segundo Congreso, en Madrid, y la Exposición, en Valencia), con facultad de designar las comisiones que estimase convenientes para la mejor distribución del trabajo.   Los integrantes de la mencionada Junta fueron los siguientes señores: D.Francisco Carreras Candi, D.Manuel de Cerecedas, D.Enrique Laso, D.Miguel Aleñá, D.Vicente Pallardó, D.Manuel Adlert y D.Carlos Llorca; de la personalidad filatélica de todos ellos, a excepción del primero, se hablará más adelante; igualmente se acordó que los tres últimos señores –todos valencianos y con residencia en Valencia- constituyesen la Comisión organizadora de la Exposición, pudiendo, si lo creyesen necesario, nombrar subcomisiones o agentes, tanto en Valencia como fuera de ella, para el mejor resultado de la emprésa.
      En el mes de Julio de 1.909, y con el fin de que la propaganda para el evento fuese lo más práctica y eficaz posible, la Comisión hizo uso de las atribuciones que se le habían otorgado en la sesión de clausura del Congreso, y procedió a designar “miembros adjuntos” a la misma, o agentes, unos residentes en el extranjero y otros en España.   Los agentes nacionales fueron D.Enrique Laso, de Madrid, D.Francisco Carreras Candi, de Barcelona, D.José R. Bourman, de Málaga, D.Juan Vidal, de Tarragona, D.Julio Madurga, de Zaragoza, D.Miguel Aleñá, de Madrid, D.Miguel Gálvez, de Madrid y D.Pedro Mónge, de Barcelona.   Por último, en el mes de Septiembre, la Comisión nombró miembro adjunto de la misma al valenciano D.José Aliño.

      Aún no había finalizado el año 1.908, cuando la Comisión inició sus primeras gestiones, acordando, en principio, no celebrar sesiones, y declararse en permanente, y ello con el fin de dar mayor impulso a los trabajos preparatorios; ahora bien, pronto quedó persuadida de que, fundamentalmente, eran dos las cuestiones sobre las que tenía que redoblar sus esfuerzos: la captación de fondos y la captación de expositores.
      En cuanto a la captación de fondos, la Comisión no contaba –ni contó- con subvenciones de organismos públicos, y el fondo económico de la Exposición estuvo formado por los siguientes conceptos:
    En primer lugar, por los donativos de entidades filatélicas; en este apartado hicieron aportaciones económicas las publicaciones periódicas "El Eco Postal" de Valencia, "El Filatélico Español" de Barcelona, y "Madrid Filatélico" de la capital de España; sin embargo, las ayudas más importantes, tanto de tipo material como personal, procedieron de las dos sociedades filatélicas entonces existentes en Valencia y Barcelona, hasta el punto que la Comisión, al redactar el Reglamento que había de regular el certamen, en prueba de reconocimiento, configuró el artículo 1º en los siguientes términos: ..."La Exposición, organizada por la Junta permanente ejecutiva de la Filatelia española y patrocinada por la Unión Filatélica Valenciana y la Sociedad Filatélica Catalana, tendrá lugar...".
      En segundo lugar, otra partida de ingresos procedió de las aportaciones hechas por particulares, y así contribuyeron económicamente los unionistas señores Aliño, Blanes, Dolz, Llorca, Martí, Pallardó y Sanchis Rodríguez y, de fuera de Valencia, los señores Vidal, Bourman y Paraíso, asistentes al Congreso de Zaragoza, y los dos primeros habían sido nombrados agentes de la Comisión en Tarragona y Málaga, respectivamente; sin embargo, las aportaciones más importantes, dentro de este capitulo, fueron las realizadas por los patrocinadores de medallas de oro: D.Isaac Blanco, de París, D.Miguel Gálvez, de Madrid, D.Enrique Laso, de Madrid, D.Juan Díaz de Brito, de Valencia y el Sr.Barón de Hortega, de Madrid; estas aportaciones de particulares, junto con las efectuadas por las entidades filatélicas antes mencionadas, ascendieron a una cantidad algo superior a las seiscientas pesetas.
      A esta cantidad hay que añadir las cuotas satisfechas, en función de las instalaciones, por los expositores; y a este respecto rigió la tarifa que denotamos a continuación: Las hojas o cartones que no excedían del tamaño tipo (35 x 25)cm., 0'50 pesetas; los álbumes, 6 pesetas; y las instalaciones especiales, accesorios y hojas o cartones de mayor tamaño, se fijaron cantidades convencionales, a la vista de los objetos y de sus características.
    Por último, hay que tener presente que se permitió a los expositores de monografías filatélicas, revistas, periódicos, catálogos, álbumes, estuches y accesorios, tener indicación de su precio, así como su venta; de estas operaciones un 5% correspondió al fondo económico de la Exposición.

      Aparte de los premios ordinarios (medallas y diplomas), la Comisión tenía previsto ofrendar premios especiales, esto es obras artísticas donadas por particulares o entidades, y en este sentido, la Comisión se dirigió a diversos organismos; pero únicamente la Casa de S.M. el Rey D.Alfonso XIII respondió a esta llamada, y de la forma que más adelante se expondrá.


(...continuará).


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